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¿Recuerdas nuestra última vez?

Teníamos tanto tiempo tratando de escaparnos juntos y dedicarnos esos minutos de pasión y placer que nuestros cuerpos nos lo pedían. Siempre había algo que no nos permitía cumplir con este deseo. Muchas veces nos quedamos con las ganas y con la ilusión, pero no perdíamos la fe de volvernos a ver. Esta vez caso nos vuelve a pasar, eso que llaman leyes de Murphy volvía hacer de las suyas. Pero logramos resolver que es lo importante, conocimos las instalaciones de un hotel que nunca habíamos conocido y que fue el cómplice de esa mañana de pasión que tanto deseabas. Adoro cuando me escribes «Necesito de ti». Y allí estaba, exclusivamente para ti, listo para devorarte y disfrutar de tu cuerpo y tus deseos. Apagamos las luces y dejamos que fuera el televisor sin volumen quien diera un poco de luz al ambiente. Y después de unos besos profundos y jugosos nos arrancamos la ropa y nos lanzamos en la cama. Para mí es esencial iniciar con un oral de esos que te muestran que la humedad jamás miente… Ese néctar divino que te alborota la perversión y te pone a mil. Apretar tus senos y pellizcarlos porque sabes que te gusta un poco el dolor mientras mi lengua te hacia gemir y suspirar profundamente. No necesitaba más tiempo, mis dedos fueron los culpables de hacerte explotar en tan solo unos segundos… Hacerte mojar a chorros es mi mayor placer, saber donde tocarte, como tocarte, saber que decirte para que pierdas el control. Mi voz en tu oído, en tu cuello, solo dos de mis dedos dominando tu placer interno y mi pulgar rozando tu placer externo, esa mezcla de Punto G y clítoris que no puedes controlar retorciéndote apretando las sábanas y mordiendo la almohada. Escuchando mis instrucciones, diciéndote que eres mía, que soy tu dueño y que sé que nadie te hace sentir lo que yo logro cuando estoy contigo. Sólo tú y quien haya vivido ese momento podrá entender leyendo estas palabras la realidad de ese momento. La pasión, la energía, el placer y la satisfacción de que el sexo va más allá del acto del movimiento de uno dentro de otro. Es la conexión ideal de dos almas (a veces más) en una misma sintonia que alcanzan la paz plena y el placer perfecto.

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