seduccion

Señora de las 4 décadas…

Te conocí en un bus rumbo a La Guaira, en aquella época cuando se cayó el viaducto. Cuando las colas eran interminables, yo iba sentado a tu lado ya desde hace una hora y no habíamos cruzado una palabra. Hasta qué recibiste una llamada que si no mal recuerdo te hizo hasta llorar. Y como para pensar en otra cosa me dijiste: -Wao! Esta cola esta interminable… Ya no siento las nalgas – seguido de una sonrisa. Fue suficiente para mi, ver una mujer de cuarenta y tantos años como pasaba de tristeza a alegría en sólo segundos. La curiosidad me mataba. ¿Que le estará pasando a esta señora tan simpática? Empece a hablar contigo y en cada mirada sentía una atracción casa vez mayor. Nunca me había sentido tan atraído a una mujer mayor a mi. Tu forma de hablarme, la forma en que tus labios se movían, esa mirada que a veces se perdía como tratando de no dejarte invadir por tus problemas. De pronto una ola de calor invadió tu cuerpo y sacudiste tu blusa y soplaste tus senos… Recogiste tu cabello y no pude evitar mirar el escote de tu blusa. Se que te diste cuenta. Se que notabas que mi mirada te recorría rápidamente. Y faltando pocas cuadras para quedarme en mi parada me dije mentalmente: -necesito volver a ver a esta señora.- Así que saque mi tarjeta de presentación y te dije que estaba a la orden. Me dijiste: -Que bueno mi niño, anota mi número, yo soy la Jefa de Servicios Generales de la Clínica ****** también estoy a tu orden.- Ya me toca quedarme en la siguiente parada, fue un placer conocerte.- Te dije lamentándome por dentro. Pero tu con sonrisa en los labios me dijiste: -Tienes Messenger? – Y te dije que si, que el correo estaba en mi tarjeta. Así que me dijiste: -Tal vez me conecte ahorita- y me guiñaste un ojo… Creo que me baje del bus y corrí a abrir el Messenger y esperar que me agregara…

Así fue, media hora después vi como me aparecía el mensaje si deseaba aceptar tu solicitud. Fue un clic inmediato. Mi corazón se aceleraba. Empezamos a hablar, de cosas muy diversas, pero fue hasta que dijiste: -Lástima que eres tan joven, si tuvieras unos 15 años más las cosas fueran diferentes- Yo inmediatamente pensé: – ¿Para que quieres tener un hombre con más edad? Olvidemos el Tabú, yo me arriesgo. Y te dije: -A mi no me importa la edad, a veces uno se siente atraído por gente mayor y deja de probar porque tienes miedo a que te juzguen… Por ejemplo, tu me atraes y me gustaría conocerte profundamente. –

¿Qué tan profundo?- respondiste colocando un emoticon de «diablito»
-Lo que tu me permitas- te respondí acompañándolo con el de «angelito»
-¿Vives solo? Porque podríamos vernos en tu apartamento y bebernos unos tragos y así conocernos más en persona. Yo vivo con mi hija pero le puedo decir que me voy a quedar trabajando en Caracas. ¿Que te parece este viernes?
Mi cara, un poema, menos mal no era una videoconferencia, simplemente respondí con un ME ENCANTARÍA. Te escribí mi dirección y te espere ansioso hasta el viernes. Sólo debía esperar que pasara el jueves rápido. Así me daría chance de acomodar el apartamento, seleccionar buena música, la ambientación es importante.

Llego el día tan esperado por los dos. Quedamos en vernos en la parada para irnos juntos. Recuerdo que usabas uniforme de pantalón azul marino y una blusa blanca. Esta vez si pude verte bien, a la luz del día, me encanto ver tus piernas y esas grandes caderas. Te veías muy elegante y atractiva. Cuando me acerque a ti recuerdo que me dijiste: -Mi amor! Te estaba esperando- nos abrazamos y un beso de esos que tocan la frontera entre la mejilla y la boca. Inmediatamente se me aceleró el corazón. Creo que esa hora en autobús sería la más larga de la historia. Cuando al fin llegamos a mi apartamento recuerdo que sacaste una botella de whisky Etiqueta Negra, yo busque par de vasos con hielo y empezamos brindando por nuestra nueva amistad. Una amistad que ambos sabíamos que terminaríamos en la cama. Así que no tardamos nada en darnos los primeros besos, y olvidarnos de precalentar, yo ya venía muy caliente. Así que sólo te desabotone la blusa y deje al descubierto tu pecho lleno de atractivas pecas. Me acuerdo que me dijiste: -No tengo mucho busto, pero ¿sabes que lo complementa? – te pusiste de pie, te diste vuelta dándome la espalda y bajaste tu pantalón suavemente dejando ver un pequeño hilo que contrastaba con unas grandes y atractivas nalgas y esa marca de bronceado que me dejaron boquiabierto al ver que usabas bikini pequeñito para ir a la playa…

Continuara…

 

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Eres mía…

Hoy recuerdo como fue esa primera vez contigo. Te esperaba ansioso, deseando volver a probar esos ricos labios que bese ese día en la discoteca. Quería que al pasar la puerta de mi habitación te sintieras la mujer más deseada de la tierra. ¿Recuerdas como el piso estaba cubierto de pétalos de rosas hasta mi cama? Las velas por doquier y el olor a vainilla que endulzaba el ambiente. Tu rostro era un poema. Recuerdo que te prepare algo para comer… Creo que ni lo probamos jajaja. Te serví una copa de champaña para entrar en ambiente. Y después de media copa, los besos estaban invadiéndonos, las caricias y el deseo se volvieron protagonistas de esta nueva historia.

Volver a sentir esos labios carnosos, sentir tu aliento deseoso de pasión y lujuria. Nos recostamos en la cama, tu cuerpo sobre el mío, aún recuerdo como acomodabas tu cabello cada vez que invadía nuestros rostros, decías con voz suave: -Que tanto deseabas besar mis labios nuevamente- Y yo sin dejar de besarte y entre pequeños mordiscos te decía: -Los deseaba… Demasiado… No dejes de besarme…- fue cuando decidiste quitarte la blusa y mirarme fijamente a los ojos. Mi corazón latía cada vez más rápido, lo que una vez solo fue una fantasía ahora la tenía encima de mi cuerpo. Nos bebimos la champaña y me pediste algo más fuerte, así que busque una botella de tequila. Y entre shoots y besos fuimos entrando más en calor. ¿Te acuerdas de cuando tomaste la Nutella y cubriste gran parte de tu cuerpo de chocolate? Ver tu cuerpo desnudo cubierto de chocolate… Ya mis labios y mi lengua no me alcanzaban para comerte entera. Que rico es unir alcohol, chocolate y pasión.

No puedo borrar de mi mente el instante donde me tomaste de la mano y me llevaste a la ducha para quitarnos tanto dulce de nuestras pieles pero te llevaste la botella de tequila… Me arrodillaste, y me dijiste: -Quiero que bebas de mi cuerpo… – y dejaste caer la tequila a tus senos y recorrió todo tu abdomen y allí abajo estaba yo esperando por beber mi primer shoots-cunnilingus. Tus movimientos de pelvis y caderas me tenían loco. Abrí la ducha, moje tu cuerpo, deje que el agua caliente recorriera tu piel. Tome el jabón líquido entre mis manos y empece a deslizarme por tus curvas. Pegue tu espalda a mi pecho, mis manos podían sentir tus senos firmes, tus nalgas recostadas a mi buscando como sentirse penetradas. Besos, gemidos, la pasión no se contenía… Recuerdo que salimos aún goteando agua de la ducha y así mismo nos lanzamos en la cama… -¿Desde cuándo me deseabas?- preguntaste. -Desde la primera vez que me hablaste- respondí. -Mis palabras te calentaban. -¿Deseabas hacerme tuya? ¿Querías tener mi cuerpo encima de ti? – me decías mientras empezaba a penetrarte suavemente. -Ya soy tuya, sólo tuya, yo también te deseaba demasiado. ¿Qué me hiciste? ¿Como me convenciste? – me decías. Yo solo te besaba y acariciaba disfrutando cada centímetro de tu piel. Esa boca tuya que me dejaba sin respiración. De pronto cambiamos de posición, me tocaba a mi dominarte, tener el control, quería sólo cogerte, pero tu mirada, tu voz y tus caricias me llevaron a hacerte el amor. Ya mi deseo se había hecho realidad. Ya eras mía… Totalmente mía. Valió la pena esperar que decidieras dejarlo a él y te entregarás a mi. De aquí en adelante empezó nuestra historia….

 

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Te soñé despierto…

Esta vez no te contare un sueño de esos que se tienen cuando duermes. Esta vez, te contare uno que tuve despierto. Y este empieza despertando… Despertando a tu lado, mirándote como duermes con una sonrisa en los labios de felicidad. Así me acerco a ti y susurrante al oído te digo: Despierta bella durmiente! Es hora de levantarse…
Me sonríes y respondes: No quiero despertar de este sueño!
Así que me acerco y empiezo a besar tu hombro… Con rumbo hacia tu espalda… Abro camino entre tu cabello para llegar a tu cuello. Y sólo te respiro cerca y siento tu aroma de mujer. Sigo recorriendo con mis labios tu espalda…Y siento como se te eriza la piel. Tu solo suspiras… Te tomo de la cintura y volteo tu cuerpo. Quedándome tu ombligo frente a mi boca… Lo beso levemente… Y tu sólo aprietas las sábanas y vuelves a suspirar… Levanto un poco mi cara… Y mirándote te digo con una sonrisa en los labios: quieres que suba o que baje? Y sólo te tapas los ojos, suspiras, sonríes, y me miras… Sólo me miras… Tratando de decirme lo que querías que hiciera sólo con una mirada… Así que yo solo cerré mis ojos y empece a besarte por todo tu cuerpo… Besos suaves… Que subían y bajaban por tu abdomen… De pronto, mi boca se detuvo en tus senos… Mis manos empezaron a acariciarlos, empece con sólo roces con mis dedos… Jugando y degustando el sabor de tu piel, cada tanto abría mis ojos para ver tu cara de placer… Y tu sólo susurrabas entre labios: No te detengas.
Me encanta como tu respiración se acelera, como muerdes tus labios, y me miras, y disfrutas como yo me saboreo con tanto gusto esos lindos y redondos pechos… IC