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Sonia O’Neill, la futbolista venezolana que provoca al mundo

Desde que Sonia O’ Neill se integró recientemente a la Selección Vinotinto Femenina, no ha dejado de causar revuelo en redes y el mundo.

Si no han chequeado su perfil en Instagram en los últimos días, mejor vayan corriendo y miren sus fotos. Pero cuidado con un sofocamiento. Y no precisamente por el calor.

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Off days💆🏻‍♀️ 🌊

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😄☺️🙋🏻‍♀️

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Antonella Alonso, la actriz porno venezolana que alborota multitudes

La actriz porno venezolana Antonella Alonso o como la conocen en sus redes @LaSirena69 sigue desatando una auténtica locura en la industria más polémica de los Estados Unidos.

Poco a poco se está haciendo un hueco entre las preferencias de quienes buscan contenidos para adultos en ese país. Además ha sabido sacarles provecho total a las redes sociales.

Particularmente en Instagram tiene casi ya 1.000.000 de seguidores al momento en el que es redactada esta nota.

Esta joven de Caracas se está volviendo una celebridad también en Twitter, donde no para de interactuar con sus seguidores y de mostrar los exclusivos lugares donde graba sus escenas. Aquí posee 262,1 mil Seguidores

«La Sirena», como mejor se le conoce en las redes, sabe perfectamente manejarse en una u otra red social. Por eso en Instagram es más recatada que en Twitter, donde no suspenden cuentas por pornografía sino que les ponen una advertencia para que el público tenga cuidado.

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The door & @honeybirdette 🍯 //

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Como sea, hay que mirar algunas de sus fotos para entender por qué esta modelo es tan especial entre los ociosos de este mundo.

Pero lo de Antonella trasciende de lo explícito. También ha sido modelo para revistas de la talla de UB y ha posado para fotógrafos como Ohrangutang.

Ahora cuenta con unos micros de temas sexuales muy interesantes en su cuenta de instagram vean algunos a continuación:

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Pamela Anderson sigue despertando pasiones aún con 53 años

Teníamos tiempo sin hablar de Pamela Anderson. Y las razones que nos obligaron a volver a hacerlo, fueron nuestras ganas de mostrarles que la baywatch más bella de toda la serie, sigue despertando pasiones aún con 53 años.

Cuando decimos que despierta pasiones aún con 53 años, no nos referimos a que no pueda suceder o que sea una edad imposible. Tampoco estamos diciendo que «Pam» ya es una señora mayor.

Simplemente no nos imaginamos que, ya con un transcurrir de media vida, luzca tan pero tan bien.

Y sí, algunos signos de la edad ya son notorios. Ninguno de nosotros está exento. Vean estas fotos y diganme si me equivoco:

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@terryrichardson 🌸… #archives

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Thank you for all the birthday wishes … 🌸

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❤️ What are we pretending not to know.?

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El bikini de @DUALIPA que encendió las redes

¿Para qué vamos a decirles que Dua Lipa es hermosa y está buenísima? Si ya todos ustedes lo saben…

Pero, seguramente, lo que no habían visto era ese bikini negro que, hasta el momento, continúa encendiendo las redes sociales.

Es que ni en cuarentena, cuando todos lucimos un poco alocados a base de tanto encierro, la modelo y cantante para de brillar.

Al parecer, la también diseñadora de modas se escapó un rato a St. Lucia. Sin duda alguna, para ponerse más linda de lo que ya es…

Y pues, en ese preciso momento en el que se disponía a darse un baño, su novio le tomó tres fotos casi perfectas que hicieron desmayar a unos cuantos.

¡Miren su perfil para más!

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(✿◠‿◠) I’m shy (✿◠‿◠)

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Rihanna, le queda sensual todo lo que usa…

En vista del boom en el que se ha convertido su línea de lencería, ropa y accesorios (Fenty)Rihanna busca, casi a diario, provocar un infarto en sus seguidores. Y más, cuando ella misma desfila la ropa interior de la ya popular marca.

De hecho, está tan inmiscuida en su emprendimiento, que ayer anunció un «retiro indefinido» del mundo de la música.

No sabemos si perdió la inspiración de momento y regresará más adelante, o sólo tiene mente para Fenty y de verdad está pensando seriamente en un retiro definitivo.

¡Realmente esperamos que no!

El hecho es que, hace pocos días, la intérprete de «Please, don’t stop the music» modeló otras piezas de sexy lencería, tal y como ya los tiene acostumbrados a todos ustedes, pero esta vez, en color rosa.

Se podrán imaginar…

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¿Cómo organizar una orgía y no morir en el intento?

Reglas básicas que debes tener en cuenta antes de lanzarte a organizar tu "desastre"

Para ciertos tipos de hombres jóvenes, la palabra orgía casi siempre tiene un efecto hipnótico. La sola mención de una orgía crea toda una ola de emoción y expectativas que hace salir al sentido común por la ventana. Por supuesto que esta emoción es generalmente síntoma de la inexperiencia. Cuando en torno a los 20 años intenté tener mi primera y única orgía, no tenía idea de lo que estaba haciendo.

Éramos cinco: dos panas (hermanos), dos chicas y yo. Intentamos tener nuestra pequeña orgía en un hotel familiar en mi pueblo natal, un lugar en el norte de Inglaterra. Empezamos con esperanzas de tener escapadas locas y orgásmicas, pero mi experiencia terminó siendo tan horrible que con todos los años que han pasado, el solo recuerdo de esa noche aún me da tanta pena que me dan ganas de ponerme una bolsa de papel en la cabeza e irme al rincón.

Para saber qué fue lo que hice mal aquella miserable noche, localicé a Miss Scorpio (cuyo nombre real es Larisa Fuchs), una anfitriona de fiestas sexuales que vive en Nueva York y tiene muchísima experiencia en hacer que varias personas se restrieguen los genitales entre sí. Le conté mi triste historia de sexo grupal y me dio algunos consejos que compartiré con vosotros, mis pequeños fiesteros sexuales en potencia.

Ten expectativas realistas

Según Miss Scorpio, las desacertadas fantasías de los hombres jóvenes sobre una «orgía perfecta tipo porno» pueden distraer de la experiencia en sí, pues los hace olvidar que el sexo grupal es un encuentro compartido. «Olvidan que los demás involucrados son personas reales con sentimientos reales y con sus propias expectativas».

Éste definitivamente fue un error que cometí la noche que intenté tener una orgía. A pesar de que antes de esa noche ya conocía la humillación sexual (me habían dejado dos veces debido a mi eterno calvario de la eyaculación precoz), tenía expectativas demasiado altas sobre lo que debería ser una orgía. Me imaginé algo parecido a un video de Woodstock donde todos bailan desnudos y hacen cosas en el lodo: algo sucio, increíble y muy, muy excitante.

Ésta es una forma de pensar ridícula no solo porque algo «sucio», «increíble» y «muy, muy excitante» sea algo imposible en el segundo piso de un hotelito familiar. Más que nada, esos supuestos olvidan la verdad más simple de que si quieres saber lo buena que será una orgía en la que participes, debes saber cómo eres en el sexo normal, ya que es poco probable que sea muy diferente. En otras palabras, si en los confines de tu propio cuarto estás teniendo problemas para follar, es complicado que de repente te vuelvas un dios del sexo.

Planifica

Todos quisiéramos que la vida fuera como la trama de un clásico del porno: de casualidad un par de tías buenas llegan a tu apartamento y después de algunos pésimos diálogos, en los que alguien señala cuánto calor hace, todos se desnudan y empiezan a follar. Sin embargo, Miss Scorpio dice que planear aventuras sexuales por adelantado permite que haya oportunidad de discutir los límites y el consentimiento, «que es algo que te dará mucha más confianza durante el evento». Aunque a mi romántico corazón le duela admitirlo, seguramente tiene razón. Parecería que las mejores orgías en el mundo solo ocurren en aquellos clubes sexuales burgueses donde los participantes deben ser aprobados y a todos se les enseña cómo hacer que la experiencia sea lo mejor posible. Aunque hay algo medio mierdero en hacer del sexo algo tan formal, al menos esto admite la realidad de que follar es mucho más una destreza de lo que nos gustaría admitir. Simplemente no puedes lanzarte y ya está.

La naturaleza improvisada de mi intento de orgía definitivamente fue uno de los elementos que contribuyeron a su ruina. Todo empezó en un bar en mi pueblo natal llamado Cross Keys donde algunas noches hay una disco en el piso de arriba. La noche del martes era «Noche de solteros», o lo que mi madre llama «Noche de píllate a una abuelita», ya que el lugar tiene fama de congregar a muchas divorciadas mayores. Esto era cierto. Mi hermano mayor, por ejemplo, una vez se besó con una mujer que le doblaba la edad y que le dijo que tenía un hijo un año mayor que él.

Sin embargo, la mayoría de los asistentes de veintitantos como yo eran aburridos. En ese momento acababa de regresar de un viaje y tenía una especie de actitud de chico salvaje. Fue por eso que hice tal sugerencia. Estábamos fuera a la hora del cierre cuando lo dije.

Dave, el mayor de los hermanos —fui con ambos a la escuela— me preguntaron qué haríamos. Esta era una pregunta que no nos llevaría a ningún lado, ya que en mi pueblito no hay nada que hacer el martes a la 1 de la madrugada más que irse a casa. Las chicas, una rubia y una morena, miraron a su alrededor sin saber qué hacer. En broma dije: «¡Hagamos una orgía!»

Juro que era una broma, pero cuando lo dije ocurrió algo extraño. Entre asentimientos con la cabeza y murmullos se notó que lo tomaron en serio. Ya estaba liada.

Elige bien la ubicación

Miss Scorpio me dijo que una buena ubicación debería exudar cierto aire de lujo. Pero a menos que el lujo huela a fregasuelos, definitivamente escogimos el lugar incorrecto.

Fue Dave quien sugirió que fuéramos al hotelito. Yo ni siquiera sabía que mi pueblo tenía un hotel. Le dije a Dave que no podía creerlo.

—Sí, está en la parte industrial justo antes de llegar al puente— dijo.

Sé lo que estás pensando. Cualquiera que escuchara esas palabras —»la parte industrial» y «justo antes de llegar al puente»— mientras va a una orgía de inmediato debería reconsiderar sus planes. Sin embargo, mi mente estaba extasiada por la increíble oportunidad que la vida me estaba dando y solo había una palabra que llegaba a mi cabeza: ¡Or-gí-a! ¡Or-gí-a! ¡Or-gí-a!

Los hoteles familiares no son malos lugares si estás de paso por negocios, pero son el peor lugar del mundo para intentar ponerte en contacto con tu dios sexual interior.

El hotel al que fuimos estaba recién construido y en la calle principal a las afueras del pueblo y por fuera se veía como una de esas casas para viejitos. Los pasillos olían a productos de limpieza y tenía una iluminación agresiva. El cuarto era minúsculo con una cama matrimonial, un baño y muebles de madera falsa. No se podía fumar y no tenía minibar. Lo peor era que no podías mover nada: las lámparas al lado de la cama estaban pegadas a la pared y las ventanas no se abrían. Era como si estuviera diseñado para prevenir cualquier tipo de diversión espontánea.

Una orgía es tan buena como su líder

Supongo que el sexo en grupo no es tan diferente a cualquier otro evento grupal en cuanto a que alguien debe hacer que las cosas ocurran. Miss Scorpio llama a este papel «el hada juguetona». Desafortunadamente, nuestra hada juguetona era Dave. Dave y Colin eran hijos de un ejecutivo de un club deportivo. A nivel local el padre era muy famoso y a veces aparecía en la televisión regional. No era un hombre particularmente carismático y sus hijos tampoco. Ambos habían heredado sus moribundos rasgos y aburrida voz. Cuando te encontrabas a los tres bebiendo en el pueblo, jurarías que alguien había muerto.

En la escuela David era penoso y a veces sentía empatía por él, ya que mi autoestima no era la mejor. Pero cuando la escuela terminó, David se fue a otro país. Aunque este viaje lo hizo salirse del caparazón, casi daban ganas de que se volviera a meter. Volvió con mala pinta. Pero no mala pinta sexy como la de Mick Jagger. Más bien mala pinta tosca y perturbadora como de Dominique Strauss-Kahn. (Ahora que lo pienso, tanto Dave como yo somos pésimos anuncios andantes sobre los beneficios de viajar).

Cuando llegamos al hotel, Dave nos dijo que esperáramos y fue a pedir un cuarto. Para no llamar la atención, dijo que fuéramos en parejas cada ciertos minutos. Esta precaución resultó innecesaria, ya que no había nadie en la recepción.

Una vez que llegamos al deprimente cuarto, caminamos en círculos como cuando estás esperando a que empiece una reunión. Luego a Dave se le ocurrió que nos metiéramos a la cama y jugáramos verdad o reto. Este fue el principio de mi fin.

Elige bien a los integrantes

De acuerdo con Miss Scorpio, tu primera orgía debería ser con gente que conozcas. Esto evita que haya malentendidos y ayuda a que todos se sientan mejor. «La comodidad lo es todo», dijo. «Puedes empezar a hacerlo con extraños después de que hayas tenido algunas experiencias exitosas y descubras lo que te gusta a ti y a otros».

Ciertamente no tenía esto en mente cuando me metí en la cama y me quité toda la ropa sin que me lo pidieran. Ahora que lo pienso, esto fue una mala táctica que no hizo nada para ayudar a que las chicas que acababa de conocer se sintieran más «cómodas» o «sin presiones». Además, no hay nada que anuncie más a «eyaculador precoz» como un hombre que se quita la ropa cuando todos siguen vestidos. Más bien eso habla de alguien que tiene demasiada prisa para acabar con todo. Tal vez si las chicas me hubieran conocido mejor habrían visto este striptease exprés con más empatía y no como la extraña sobrecorrección que seguramente era.

No pasó mucho tiempo desde que me desvestí hasta que la rubia eligió reto. Dave me señaló y, con el inexpresivo tono que usarías para pedirle a alguien que saque la basura, dijo: «Hazle una paja».

La chica se retorció y me miró como evitándome. «No, no quiero».

Como si fuera mi aliado, Dave insistió: «Vamos. ¡Agárrasela!»

Me imagino que en este punto mi yo interno se cubría la cabeza con las manos frente al horror que representaba todo. Pero traté de poner cara de valiente. «Está bien. No tiene que hacerlo».

De repente Colin se levantó y se fue al baño. A medio camino se volvió hacia la morena y le pidió que lo acompañara. La chica se levantó y cruzó el cuarto con mirada de indiferencia y aburrimiento. Ambos desaparecieron. En ese momento estaba claro que a ella le gustaba Colin desde el principio. Pero lo que no estaba tan claro era el porqué del casi silencio que emanaba del baño. O estaban follando de la forma más silenciosa del mundo o estaban rezando por nuestras almas.

En su ausencia, las negociaciones sobre la paja continuaron. La rubia aceptó hacerle una a Dave en lugar de a mí, pero Dave, determinado al abogar por sus amigos, no se veía dispuesto a aceptarla.

—¿Por qué no quieres hacerle una paja?—, se quejó.

La chica dudó. Se dirigió hacia mí. «No es nada personal», dijo, y estoy seguro de que decía la verdad. Después de todo, ¿quién en su sano juicio querría hacerle una paja a un completo extraño en un hotel?

Pase lo que pase, sobrevivirás

Esto es más o menos el final de la historia, aunque no puedo dejar una imagen mía tan mala. Lo único que debo añadir sobre esa noche es que en algún punto las chicas se fueron. A la mañana siguiente desperté desnudo en la cama con los hermanos un poco paranoicos, ya que no estaban seguros de lo que alguno podría haberme hecho mientras dormía. Salí del hotel y tomé el autobús a casa. Desde ese entonces no he vuelto a intentar hacer una orgía.

La verdadera intimidad es algo que muy pocas personas experimentan en la vida. Y aunque ansiamos tenerla, también estamos muy asustados de tenerla. Lo que hizo de mi experiencia algo tan terrible fue esto: es difícil encontrar intimidad en grupo porque es difícil superar esa sensación de estar expuesto. La triste realidad de muchos encuentros grupales es este desalentador fenómeno en el que la acumulación de almas y mentes paradójicamente tiene un efecto inverso en la inteligencia y moral de las personas.

Sin embargo, Miss Scorpio dice que no debe ser así. Durante los últimos cinco años ha organizado fiesta sexuales de lujo en su apartamento de Manhattan, House of Scorpio, y dice que siempre que sigas sus tres reglas de oro —saber los límites, respetar el consentimiento y prestar mucha atención al placer del otro— no hay razón para que el sexo grupal sea menos íntimo que el sexo regular.

Y quizá tenga razón. Tal vez puedas usar mi historia como una antiguía y pensar en mí como ese tío con el que ibas a la escuela y se quedaba paralizado en clase de gimnasia. Tal vez no sea muy bonito pensar en lo que le pasó a ese tío, pero al menos tú sabes cómo dar una voltereta o, en este caso, cómo follar e intercambiar fluidos corporales con un grupo de adultos que dan su consentimiento.

Cortesía de https://www.vice.com/

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Sexo oral femenino…

Sexõ oral femenino… (Mi versión) 😈 No soy sexólogo y por eso quizás no pueda darles explicaciones científicas porque más que una ciencia es un arte… El sexø oral no se le da igual a todo el mundo y varía tanto como un beso en la boca. En el Sexō oral también debe existir química y conexión. Hay mujeres que tienen un sabor y olor casi que adictivo, otras una presentación atractiva que las hace ver provocativas a la vista. Esto influirá al momento de el encuentro, nada más fascinante que respirarle y oler por encima de la ropa interior e ir arrimandola hasta meter nuestra lengua en aquella humedad… ¡Si! Ya debe estar mojadita… Y para lograrlo se le debe hablar rico y preparar su mente, despertar el deseo, sus ganas, hacer que lo imagine antes que pase… 😈 Usar la imaginación, la creatividad y el empoderamiento. No como los que llegan mandando fotogüevō y creen que ya las excitaron así… 🙈Yo les digo que hay que hacerlas imaginar como lo haces… Tu boca al hablar les dará una idea… Hasta la forma en que la besas en la boca o en las manos… 😈 cuando por fin estas entre sus piernas… Ella ya sabe lo que pasará, no debe haber duda o desconfianza, al contrario, yo soy de los que disfruto lo que hago a plenitud y no dejo el contacto visual. Es importante saber traducir sus expresiones faciales y la intensidad de sus gemidos, quejidos o gritos. Me ayudo con los dedos, pero mis labios y mi lengua y a veces mis dientes son más que suficientes para hacer ese trabajo tan rico… 😈 Que me cuentan que se masturban recordando justo ese momento… 😛🤤 Esperemos que no lo borren de nuevo 🤨🙄🤬

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Tipos de roles en el BDSM: Sumisas

¿Qué es lo que hace a una sumisa? Lo primero que hay que entender es que la sumisión no es igual para todo el mundo y no es igual en todas las relaciones. La sumisión puede tomar múltiples formas, pero a grandes rasgos se puede dividir estas grandes categorías.

Sumisas sexuales

Probablemente encarnan el tópico que tiene la gente cuando se habla de sumisión. Las sumisas sexuales disfrutan cediendo el control durante el sexo o cuando hay alguna finalidad sexual. Las prácticas sexuales que se pueden llevar a cabo en el BDSM son infinitas, y cada sumisa tiene sus preferencias y límites, pero lo que todas tienen en común es que disfrutan del sexo sin tabúes.

Masoquista

Sumisas masoquistas

Las sumisas masoquistas, como su nombre indica, disfrutan recibiendo dolor. Como las sumisas de servicio, sus necesidades no se basan necesariamente en el sexo, aunque la mayoría de las veces el sexo y el dolor van ligados. Este tipo de sumisas suelen tener preferencia por la humillación verbal, física, la degradación y la tortura, por tanto, su dominante ideal es un sádico.

Rope Bunnies

Sumisas de las cuerdas o “Rope Bunnies”

Representando a la “B” de BDSM, están las sumisas de las cuerdas o “Rope Bunnies” en inglés, o lo que es lo mismo: aquellas personas a las que les gusta ser atadas. Muchas de estas sumisas sienten excitación con el hecho de estar inmovilizadas y a la merced del dominante; ceden el control total de su cuerpo a una persona que puede manipularlas a placer, y atarlas sin límite. Además, el contacto de la cuerda en la piel es muy sensual para algunas de ellas. Su contraparte dominante, el que ata, se denomina “Rigger” en inglés.

De la misma manera que en otras prácticas BDSM, el Bondage lleva implícito cierto grado de riesgo y por eso se han de cumplir unas normas esenciales para evitar accidentes, como por ejemplo, no dejar nunca a la sumisa atada sola.

Esclava

Sumisas esclavas

Estas sumisas esclavas son el colmo de la sumisión. A ellas mismas les gusta diferenciarse del resto de sumisas, por eso siempre prefieren que se dirijan a ellas como “esclavas”, no sumisas. No hay ningún otro tipo que pueda igualarse a su grado de compromiso, sacrificio, y voluntad de someterse; ningún otro tipo puede entender lo que realmente se necesita para poder ser una esclava. Hay sumisas que pueden jugar a ser esclavas durante un periodo de tiempo determinado, pero las auténticas esclavas participan de la dinámica del 24/7: están en el juego 24 horas al día, 7 días por semana; o lo que es lo mismo, el BDSM es su única forma de vida. Viven a la completa merced de su Amo, y son felices así.

Sumisa Alfa

Sumisas alfa

Las sumisas alfa son mujeres fuertes, independientes, asertivas y con seguridad en sí mismas en su día a día y en la manera de relacionarse con otras personas, pero que encuentran excitante que otra persona las domine. Muchas veces, este tipo de sumisa ocupa cargos de importancia en su trabajo, o puestos que requieran mucha responsabilidad, y todo el día tienen que asumir un rol dominante. Esto puede resultar agotador, de manera que mediante la cesión de su voluntad en momentos concretos, y especialmente en situaciones sexuales, pueden relajar cuerpo y mente.

Kajira

Las Kajira

Las Kajira son esclavas sexuales que pertenecen al universo ficticio de la saga de libros “Crónicas de Gor. En la comunidad BDSM hay amantes de esta saga que han adaptado sus roles a los del universo de la saga, y las Kajira son un ejemplo de ello.

Más clases de sumisa

Sumisas orientadas al servicio

Las ‘sumisas serviciales’ encuentran su placer sirviendo a su Dominante y anticipándose a sus necesidades, haciéndose un objeto imprescindible para su comodidad; les gusta prepararles la comida o el baño, limpiar, hacer recados, y en definitiva, cualquier cosa que facilite la vida a sus amos o Doms. No tiene por qué ser algo sexual, muchas sumisas de este tipo son felices complaciendo a sus Dominantes simplemente realizando tareas domésticas o trabajos esporádicos para ellos. Por ejemplo, una sumisa de servicio puede ser una asistente personal, chofer, chica de la limpieza, secretaria, etc. Lo que las hace especiales es su habilidad para adaptarse a cualquier tarea que su Dominante les pida.

Sumisas Mocosas o “Brats”

Una Mocosa o “Brat” es una sumisa que disfruta siendo traviesa y desafiante con el dominante. Su desobediencia es patológica, y su necesidad de trolear es infinita. No obstante, normalmente no lo hacen con mala intención, comportándose así simplemente pretenden llamar la atención de su dominante. A menudo actúan así a propósito porque les gustan los castigos.

Sumisas Pequeñas o “Littles”

Una Pequeña es una persona que se siente mentalmente o físicamente más joven de lo que es en realidad, y actúa en función de esa edad. Forman parte del fetiche del “Ageplay” o juego de edades, en el que los individuos adquieren roles basados en la edad. Así, una Pequeña puede adoptar el rol de una niña de 8 años y comportarse como tal, mientras que su contrapartida dominante sería el “Daddy” o Papi, que adoptaría el rol de padre o mentor.

El “Ageplay” es un fetiche de roles que no tiene nada que ver con la pedofilia o la pederastia.

Sumisas Mascotas o “Pets”

En los juegos de rol animales, una Mascota es una sumisa que adopta la actitud de un animal de compañía, mientras que el dominante ejerce el rol de dueño. Hay varios fetiches de mascota, los más populares son los cachorros (“puppy-play”), los gatitos (kitten-play) y los ponys (“pony-play”).
El “pet-play” o juego de mascotas es un fetiche de roles que no tiene nada que ver con la zoofilia o el bestialismo.

Sumisas Presa o “Prey”

Dentro del role-play Primal, un fetiche que consiste en sacar a relucir nuestro animal interior y desprendernos de todo comportamiento civilizado, la Presa es la parte sumisa, que siente excitación con la idea de que le den caza. El típico escenario Primal es una pareja persiguiéndose desnuda por el bosque. La contrapartida dominante de la Presa es el Depredador.

Sumisas de cuadra

Una sumisa de cuadra es aquella que forma parte de un grupo de sumisas que pertenece a un solo dominante. Una “cuadra” es precisamente eso: un conjunto de sumisas que habitualmente vive bajo el mismo techo que su dominante. Consiste en la práctica del BDSM y la poligamia. 

Sumisas “Sissy”

Las sumisas “Sissy” son hombres sumisos que adaptan atributos y características tradicionalmente pertenecientes al género femenino. Por ejemplo, hombres que disfrutan vistiendo ropa o lencería de mujer y cuyo objetivo es la auto-feminización. Los sissy son hombres travestis que adoptan un rol sumiso y pasivo, y a menudo disfrutan con la humillación.

Diferencias entre una esclava y una sumisa, o un esclavo y un sumiso

Las esclavas se diferencian de las sumisas en pequeños detalles que pueden pasar inadvertidos, a grandes rasgos su forma de actuar, sus motivaciones y la forma de someterse es muy diferente. Los esclavos son más maximalistas, sin esperar piedad del dominante, las personas sumisas suelen arrastrarse más por la clemencia de la persona dominante…

Las características de la sumisión y la esclavitud son simplemente diferentes, hay quien experimenta ambos papeles jugando con los límites de la sumisión, desarrolla y donde llegue es su responsabilidad. El esclavo no fija los límites, como opción personal la persona puede abandonarse totalmente a la voluntad del dominante. No tiene por qué ser un felpudo sin voluntad para siempre, la voluntad puede volver a placer de cada persona que experimente el papel. Como cualquier relación donde el equilibrio reclina en la cesión de la persona al otro, el abuso es posible, sin embargo la relación no suele empezar con la completa sumisión, si no que suele ser de una manera progresiva u ocasional.

A grandes rasgos, la diferencia fundamental es que aunque ambos roles empiezan negociando el “contrato” con el dominante, la sumisa tiene la oportunidad de renegociar, limitar y consensuar, sin embargo la esclava/o se entrega totalmente, renuncia a sus derechos y apetencias para substituirlas por las de su amo, al que ahora pertenece. La sumisa obedece decidiendo en hacerlo cada vez y mantiene su derecho del deseo de hacerlo o no. Una esclava restringe sus deseos para complacerle.

Hay quien dice que la sumisa es quien está empezando, antes que nada a aceparse a sí misma y empezar a aprender de la lectura BDSM, y ya con un amo empieza a entenderse a sí misma, comprender su naturaleza, experimentarla, explorar sus propios límites, descubrir sus placeres secretos, etc. Hasta finalmente aceptarse como sumisa o abandonar el camino de la sumisión.

La realidad es que una sumisa busca también su propia felicidad a través de la satisfacción por sus logros como sumisa, la esclava bien entrenada solo encuentra la felicidad en la satisfacción de su amo. Si el dominante quiere introducir a terceras personas, por ejemplo para practicar sexo, la sumisa puede adecuar la situación a sus preferencias, de las que carecería un esclavo.

Se suele pensar que siendo esclavo no tienes el derecho a abandonar si va mal la relación, aunque sus limites de tolerancia para considerar qué es abusivo son mas altos que los de un sumiso, la realidad es que si no tienes una patología que te impida discernir realidad de ficción siempre tienes la opción de abandonar y siempre debe marcar el límite. Es obligación del dominante de mantener en buenas condiciones de salud al sumiso.