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Nuestra fantasía…

No sé cuantas veces te he desnudado mentalmente. Para imaginarme como será cada curva de tu cuerpo. Cada peca quizás o algún lunar. Tatuajes, marcas o cicatrices. Esa firma que te hace única e irrepetible. He visto tu foto de perfil no sé cuantas veces para perderme en esa mirada, fantaseando con tus ojos, tus cejas, tus pestañas. Fantaseando con tus labios, con esa boca que causa tanta intriga. Saber como besa, como muerde, lame o suspira. Saber como se vuelve agua cuando sienta la firmeza de mi ser. Es sentir tus delicadas manos acariciando mi piel mientras te devoras hasta el fondo de tu garganta mi dureza. Es ver como se escapan las lágrimas de tus ojos por culpa de las arcadas que te das. Pero al ver tu sonrisa de placer mientras te saboreas los labios, lo escupes con morbo mientras lo aprietas con fuerza. Me hace sentir muy afortunado de haberme cruzado contigo. Unos creen en el amor a primera vista, yo creo en la fantasía que se vuelve realidad después de escribirla. Esa que es capaz de despertar el libido más dormido o apagado.

¿Sabes como te imagino? Vestida de forma elegante y atractiva, quizás con un pantalón que destaque las curvas de tu cuerpo y una blusa que deje a la imaginación sin exhibir de más. O mejor si es de esos que vienen todo en uno, para que cuando empiece a desvestirte no tengas excusa de dejarte algo puesto y tenga que quitártelo todo. Eso sí, te dejaría en ropa interior. Sé bien lo sexy que se siente una mujer cuando se compra un conjunto diminuto y de encajes, sobre todo si es de color rojo pasión, rojo fuego, ese color que te hace sentir divina y peligrosa, erótica y sensual. Me encanta acariciar con la vista, que sientas que me quiero devorar cada milímetro de tu cuerpo, que deseo tocarte, morderte, besarte. Pero le doy tiempo al encuentro. Quizás un vino nos ayude a entrar en calor. Un par de copas chocan y decimos ¡Salud! Seguido de un beso apasionado, esos besos húmedos y con lengua que te advierten de antemano que tendrás un gran encuentro. Esos besos que te hacen efecto y te hacen mojar, si es que se puede mojar más. Porque a veces puede que ya vengas mojada por el camino de solo pensar todo lo que podría pasar. Pero si no, es con ese beso donde sabes que te vas a entregar en cuerpo y alma.

Es allí cuando te dejas llevar a donde él quiera. Contra la pared, en el mueble, en el marco de la puerta, hasta que te lleva tan cerca de la cama que buscas ya sentir si está listo para adueñarse de tí. Es cuando tu mano me toca allá abajo, quizás con algo de temor y pena al principio, pero es allí cuando te das cuenta que lo que te vas a comer llena tus expectativas. Lo aprietas con tu mano, lo sientes palpándolo todo, ya me dices susurrando “Esto será todo mío” y sin mediar más palabras, llevas tu boca hasta él para disfrutarlo. Lo lames lentamente, succionándolo suavemente, tu saliva empieza a aparecer en mayor cantidad. Acomodas tu cabello para que pueda verte mientras lo acaricias y me miras con picardía. Lo escupes y lo llevas hasta el fondo de tu garganta. Lo sacas, tomas aire y nuevamente lo empujas hasta el fondo, cada vez más y más rápido y profundo.

Tus ojos se nublan de lágrimas y la nariz se humedece. Pero tu sonrisa y emoción es de una niña con un helado. Tu lengua me recorre de arriba a abajo, casi queriendo llegar a mi zona más erógena. Me pides que levante las piernas y sin soltarme empezaste a lamer mi culo. Tu mano me hacia una rica paja mientras tu saboreabas y jugabas con tu lengua. Me tenías en tu poder. Yo solo podía gemir y suspirar, disfrutar de tus manos y tu boca. Volviste a tomarlo con ambas manos y llevarlo a tu boca nuevamente, esta vez sin dejarme de ver a los ojos. Podía ver tus lágrimas correr tu maquillaje, pero te hacia ver igual de sexy, morbosa y pervertida. Hasta me pediste que te lo diera en la boca con un “Quiero tu lechita aquí” abriendo la boca mientras me masturbabas con tus manos rápidamente. Te dije que aún no.

Así que me levanté te tomé de las piernas abriéndolas y me dediqué a darte un rico sexo oral, sólo aparté tu panty a un lado para seguir disfrutando de tu conjunto rojo que te hacía ver tan sexy. Estabas caliente y muy húmeda. Mi boca se empalagó de tus fluidos que cubrieron mis labios y mi corta barba de un par de días sin afeitar. Pero tu sabor era mágico, no quería despegarme de allí. Escucharte gemir en cada lamida en tu clítoris me calentaba más. Te veía tocándote los senos, apretándote los pezones, allí me dí cuenta que te excita algo de dolor. Así que una de mis manos empezó a apretar tus pezones mientras la otra se abría espacio con los dedos para penetrarte. Uno, dos, tres dedos se disfrutaban de aquella humedad que surgía a chorros cuando empecé a moverme dentro de ti. Tocaba tu punto G para estimularte aún más. Quería hacerte perder el control del tiempo, el control de tu cuerpo, de tus pensamientos, de todo! Así que te besé.

Te besaba como si no hubiera un mañana, te mordía suave pero apasionado. Mi mano seguía dentro de ti, tocándote y estimulándote. Te hablaba sucio. Si, lo sé, sé que la voz tiene un poder sobrehumano. Pero pedirte que acabaras para mí fue un “pedir de boca”. ¡Vamos perra! Acaba para mí, quiero escucharte gritar, quiero que grites que te lo hago rico, quiero escucharte gemir, quiero que me mojes, que te vengas, que me regales un squirt  ¡Vamos! Hoy eres mía, eres mi hembra, mi puta, mi dama… Hoy te voy a coger como ningún otro hombre lo ha hecho. Y justo allí, saqué mi mano y me subí sobre ti. Lo sentiste entrar todo, lentamente. Tú solo tomaste aire y te quedaste inmóvil. Cuando empecé a moverme y darte mis embestidas, me abrazaste fuerte besándome y mirándome a los ojos, soltando un rico quejido de placer, ahí ya venía, era ese orgasmo que había estado guardado desde hace mucho tiempo. Empezaste a temblar y a gemir sin control. Podía sentir como te mojabas mientras entraba y salía de ti una y otra vez. Me tomaste por el cabello, me mordiste. Me apretaste con tus piernas sin querer soltarte. Me volteé, quedando tú encima de mí. Dejándote el poder de moverte a tu gusto y placer.

¿Cuántos orgasmos fueron? Imposible contarlos. Sólo sé que no querías bajarte de allí. Podía ver tus senos brincar, ver como te mordías los labios mientras te sostenía por tus caderas y no dejabas de brincar encima de mí. Hasta que te dije: “Me vas a hacer explotar esta vez” y poniéndote en cuatro me pediste que te partiera el culo. Si, así mismo, sin más ni menos palabras. Verte en esa posición, levantando tus caderas y mostrándome todo el esplendor de tus nalgas me acomodé para darte lo que me pedías. Ya eres una mujer que se conoce muy bien y sabe buscar placer con su cuerpo. Cuando sólo había logrado meterlo un poco te moviste hacia atrás haciendo que se perdiera dentro de ti. Y allí empezaste a moverte con movimientos circulares y un vaivén que me harían explotar en pocos minutos. Allí fue cuando tu voz hizo lo suyo… Volteaste a verme y me pediste: ¡Dame con todo! Yo sentía que me iba a explotar el corazón, mi cuerpo daba todo lo que le quedaba de fuerzas. Tus gemidos y gritos me hicieron perder el control y cuando nuevamente volteaste y me pediste que lo querías dentro de tu culo… No podía dejar de complacerte. Mi orgasmo llegó y mis embestidas fueron con tanta fuerza que al final se salió y chorreo tus nalgas y espalda, dejándome sin aliento ni fuerzas. Cayendo encima de ti. Abrazándote y soltando las últimas palabras sucias que me quedaban en la mente. Terminamos esa escena besándonos y quedándonos abrazados en los brazos de Morfeo. Quien sabe si con fuerza para una segunda ronda más… ¿Tú que crees?

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Mi mejor amiga…

¿Te acuerdas de aquel día que fui a tu apartamento? Tenía tantas ganas de verte y conversar contigo. Y tu también me habías pedido que te aclarara algunas dudas. Como si se tratara de una master class sobre seducción. No dejo de pensar como me atreví a besarte y como en esos primeros segundos dudaste con la frase… “Es que no quiero perder tu amistad” ¿Quien te dijo a ti que la amistad se pierde por tener sexo? Además era solo un beso. Un beso que se volvió cada vez más profundo y apasionado. Un beso que empezó a explorar tu boca, tu sabor, tus ganas. Un beso que activó mis manos y empezaron a recorrer tu cuerpo, tu piel. A acariciar tu bello rostro de niña buena, a sentir tus nalgas de niña mala. Te dejaste llevar por el deseo, porque tu misma me lo confesarte luego… Ya habías fantaseado conmigo antes, solo que ahora se hacía realidad. Nos devoramos de pie por varios minutos. Te pegué a la pared, te tomé por el cabello fuertemente y metí mi lengua en tu boca jugosa y caliente y la mordiste suavemente mientras tus manos empezaban a acariciar mi erección por encima de mi pantalón. Te llevé al mueble, te senté en mis piernas, te recosté sobre mi para así poder sentir tus senos y meter mi mano debajo de tu ropa. ¡Que delicia! Sentir tu humedad entre mis dedos mientras te estimulaba y seguía besándote. Tu abrias tus piernas para sentir mi mano acariciandote. Yo introducía uno, dos, tres dedos, tu gemias en mi oído y me besabas y lamías mi oreja. Susurrabas lo rico que sentías. Ya se te había olvidado aquello de “perder la amistad”. En un momento nos levantamos del mueble, sentías que tus vecinos te verían y disfrutarian de un show sexual gratis y no se lo merecían. Te pegué de nuevo a la pared, aunque está vez tu te arrodillaste bajando mi pantalón y sacando de su escondite a mi amigo, estaba firme y listo para ser devorado por tu boca, que no titubeó en ningún momento. Pude sentir como lo hacías desaparecer dentro de tu garganta. Tu saliva ya se hacía ver chorreando por tus labios. Uffff tus labio, esa boca divina que me hacía ver estrellas cada vez que se comía mi ereccion. Tus ojos empezaron a llenarse de lágrimas ¿lo recuerdas?

Tus ojos llorosos me gustan, sobre todo cuando esas lágrimas van acompañadas de un poco de rimer… Lo hace ver tan dark y malvado, tu cara de niña buena ahora era de una carajita pervertida. Puedo confesar que tu sexo oral me encanta y en mi top ten estas casi de primera. Estuve a punto de acabar en tu boca, pero decidí levantarte de esa posición de sumisa y llevarte a la cama. Las ganas eran cada vez mayores. Nos desnudamos en ese trecho, por fin pude verte sin nada encima. Te acostaste y no podía iniciar en la cama sin un sexo oral para ti. Estabas mojada y lista para ser penetrada, pero quería degustarme tu sabor y rico olor a sexo. Verte disfrutar de los placeres de mi lengua dentro de ti, escucharte gemir, verte apretar y las sábanas… No gritabas porque sentías pena y vergüenza de tus vecinos. Prometo llevarte a un hotel a que desahogues tus gritos sexuales la próxima vez. Allí pudiste notar lo que disfruto hacer un oral que complazca. Tu clitoris se la llevó bien con mi lengua. Y tus manos en mi cabellos pidiendo que no me detenga. Me mirabas con tu rostro angélical poseído por la lujuria y la maldad. Me levanté, te besé y te pregunté con una sonrisa malvada en mi rostro: ¿te gustó? Tu solo reíste y me pediste que me acostara boca arriba. Te subiste encima de mi y tu misma controlaste la escena. ¡Que divino sentirte toda mojada! ¡Qué rico sentir tus movimientos de cadera sobre mi! Ver tus hermosos senos sobre mi cara y tu toda sensual, sudada, gimiendo mientras lo sentías muy profundo dentro de ti. Que rico es cuando hay química, ganas, deseo, ese placer incontrolable. Verte temblar y soltar esos pequeños suspiros. Eres una mujer muy hermosa y atractiva y más aún cuando estás disfrutando, te ves tan sexy, provocativa, que no provoca detenerse ni un solo instante…

¿Recuerdas el momento cuando me pediste que te lo hiciera en cuatro? Te acomodaste levantando tu redondito trasero y te aferraste a las sábanas de tu cama. ¡Dios que divina estas! Sentirte tan caliente mientras entraba y salía de tu cuerpo. Mirar tu cara de carajita pervertida sonriendo con maldad mientras movías tus caderas con fuerza al ritmo de mis embestidas. Ambos hacíamos realidad nuestra fantasía, sabes que nos teníamos ganas de hacía mucho tiempo, pero quizás no habíamos encontrado el momento correcto. Quizás no nos habíamos provocado como ahora, que ya nos teníamos más confianza y nos empezábamos a provocar la mente de una manera más explícita. Tenerte en ese momento agarrada por las caderas, apretando tus nalgas y soltando una que otra nalgada mientras te embestía fuerte y profundo. No aguanté más, te dije que iba a explotar, me pediste que acabara dentro de ti. Y sin pensarlo si quiera tuve el orgasmo más placentero en mucho tiempo. Te seguiste moviendo de arriba a abajo mientras apretaba tus nalgas casi clavando mis uñas en ti. Caí rendido a tu lado, me besaste con ternura y diciéndome: “¡Estás loco! No pensé que lo harías dentro de mí, pero me encantó, se sintió divino. Me lo haces demasiado rico”. Recuerdo que nos besamos como un par de adolescentes apasionados y todos sudados. Aún recuerdo tus ojos, esa mirada brillante y tierna que se enciende en fuego cuando me domina en la cama. De verdad no quería irme de tu cama… Y aun hoy deseo volver a estar en ella contigo. Y cumplir ese otro deseo que dejamos pendiente y que me pediste… Sexo anal 🍑 Pronto lo haremos realidad.

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Mi rubia…

Hoy estoy recordando aquel día que nos disfrutamos cuerpo a cuerpo, piel a piel. Tu rubia cabellera caía sobre tus hombros y tus labios carnosos me besaban con pasión. Mientras mis manos no dejaban de apretar tus grandes senos que se tambaleaban al ritmo de mis embestidas dentro de ti. Por fin eras mía, ansioso de poseerte desde aquel día de la fiesta de mi cumpleaños que no pudimos escaparnos juntos. Pero valió la pena la espera. Este encuentro fue puro fuego y pasión. Disfrutar de tu dulce humedad mientras mis labios y mi lengua te hacían gemir profundamente y tus manos apretaban tus senos llenos de pecas y tus uñas las clavabas lenta y suavemente cerca de tus pezones. Me encantaba verte retorcer en la cama sintiendo aquellos espasmos y contracciones causados por mi boca. La misma boca que te mordía y te hablaba sucio mientras te poseía luego con tu cuerpo boca abajo. Ese orgasmo logrado por mi lengua motivando tu clítoris y ayudándome con tres dedos penetrandote y haciéndote jadear y morder la almohada. Mis manos amaban dejarte sus huellas en esas grandes nalgas blancas con un leve bronceado de playa que mostraba el diminuto traje de baño que acostumbrabas usar. Escucharte gemir era tan divino, y más aún tomarte por el cabello mientras te hacia arquear la espalda y mi pelvis chocaba una y otra vez contra tu rico trasero. Era como domar una potra salvaje. Hasta que tomaste el control y te subiste encima de mi y empezaste a moverte a gusto y placer. Y yo embelesado con tu rostro de maldad y picardía, mordiendote los labios, suspirando, gimiendo y el vaivén de aquellos senos que siempre había querido poseer y tener en mis labios cuando te veía con aquellos escotes en el trabajo. Hasta que iba a explotar 🤯 te bajaste y con tus manos y tus senos lograste hacerme llegar al más profundo y rico orgasmo. Dejándote llenar de mi néctar por todo tu pecho y un poco en tus labios. Mirándome fijamente con cara de lujuria y satisfacción de haber logrado su cometido. Un deseo que me encantaría repetir… Pero ahora estas a miles de kilómetros de mi… 😈

Aunque estés lejos de mi en piel y fragancia. Estas cerca mi, a corta distancia. Mi mente te acaricia, te seduce, te domina. Tu mente me recuerda, me suspira y me extraña. Y aunque tu boca la besen otros labios, jamás podrás borrar los míos acompañados de esos leves mordiscos y mi lengua juguetona. Esa misma que saboreo tus jugosos melocotones y te hacia gritar de placer. Esa misma boca que llevabas al centro de tus piernas agarrándome por el cabello y dominabas la intensidad con la que te saboreaba mi lengua. Esa misma boca que besaba ese tatuaje arribita del bronceado del bikini y seguía subiendo por tu ombligo y más arriba hasta hacerte retorcer. Te recuerdo bonito, a lo lejos te recuerdo. Te deseo bonito, a lo lejos aún te deseo… 😈

Tener una profunda conversación con alguien que tiene una mente brillante y un alma hermosa es otra preciosa manera de hacer el amor… No todo el placer lo causa la carne, sino esas acciones que hacen que se erice. La frase correcta, una nota de voz sublime… Y un #SendNudes 😈

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Hay que ver que si somos complicadas…

Aunque otros te hayan visto sin ropa, soy el único que te ha visto desnuda… Libre de prejuicios y normas que impone una sociedad que le encanta prohibir, limitar, criticar… Pero es que en el fondo nos damos cuenta que lo prohibido suele ser más sabroso y adictivo. Te enseñan a temer… Pero es lógico, solo los valientes y atrevidos merecen la gloria y el placer. La VICTORIA se celebra frente a muchos, a menos que la sociedad te diga que es PECADO, pero igual te regocija y te alegra en silencio. Y una sonrisa maligna brota de tus labios acompañada de un suspiro y un: ¿Será que lo vuelvo hacer? ¿Me atrevo? ¿Me quemaré en el infierno? Ya va… ¿Yo creo en el infierno? ¿Es malo sentirse atractiva y cogerse al hombre que a uno le gusta solo por placer? ¿Y si me gusta demasiado? ¿Y si me enamoro sin querer? ¿Y si a el no le gusta tanto como a mi? ¿Y si solo me utiliza? ¿Y si su mujer se entera? ¿Y si nos ve alguien conocido? ¿Dígame si en el hotel me consigo a mi mamá? Ella era más putica que yo echa la loca ¿Y si mejor llamo a mi ex? El solo me cogia bien pero era un fracasado en la vida ¿Será que me veo gorda con esto puesto? ¿Y si no le gusto con estos dos kilitos de más? ¿Y si no se le para? Hay que ver que si somos complicadas… Pero el que me quiera que se la cale como soy. Yo creo que me quedaré sola tejiendo escarpines. O me hago las tetas para ver a más de uno detrás de mi. Aunque a mi me gustan mis teticas así. Pero la chama de ayer se veía demasiado rica con esas lolas montadas y los tipos vueltos locos. Pero puro baboso, pensándolo bien, no estoy para calarme tipos así. Aunque había uno bello con cara de que es más perro ¿Por qué seremos así? 🤔

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Dame esa oportunidad…

Si, tu tienes ese algo que me atrae y no se cómo definir. ¿No has sentido como muchas veces me quedo mirándote fijamente hasta que tus ojos pueden mirarme más intensamente y escapo de tu mirada?
Tu solo sonríes, quien sabe cuantas cosas locas pasan por tu cabeza en ese instante. Digo locas porque por la mía pasan tantas cosas. Mi imaginación empieza a volar. Mi tensión sexual se eleva y ya empiezo a fantasearte. Ya me imagino cerca de ti, pero tan cerca que ya puedo sentir el aroma de tu perfume. Ese que me invade cada vez que te saludo y te abrazo. Ese que me acelera el corazón y mi respiración. Y provoca recorrer cada centímetro de tu cuerpo que haya sido tocado por este perfume.
Ese aroma que me convierte por unos segundos en un vampiro y me provocaría morderte por el cuello. Beber de ti, adueñarme de ti. Poseerte. Sentirte tan mía como para poder controlar tu cuerpo a mi gusto. Arrinconarte, pegarte entre la pared y mi cuerpo, dejarte sin salida. Poder tomarte de la cintura con ambas manos y sientas el calor que llevo por dentro. Empezaría a besar esos labios tentadores, esa boca que cuando me hablas solo pienso y me pregunto que sabor tendrá…

No se, pero yo los imagino, dulces, suaves y muy tiernos, aunque también presiento que pueden llegar a morderme con una gran pasión, y pueden pronunciar palabras que activen mi mente y me vuelvan loco, ¿por ejemplo? Que me digas:
“No pares de besarme, siempre desee que me hicieras tuya. Por favor no te detengas, adueñate de mi por completo.”
Tus manos empiezan a recorrerme, una acaricia mi cara sutilmente y luego jala mi cabello. La otra mano desabrocha tu blusa. Y mirándome fijamente a los ojos y con una sonrisa algo picara y maligna me dices:
“-Se que mueres por sentir mis pechos con tus labios… ¿O me equivoco?-”
Mi mirada me delata, mi rostro debe ser un poema. Así que sólo dejas caer tu blusa de tus hombros, cierras tus ojos levemente, y dejas al descubierto esos sexys y atractivos senos. Yo sin pensarlo paso mi mano por tu espalda para terminar de hacer el trabajo… Desabrochar tu brasier. Tu boca y mi boca se unen en un juego incontrolable de jugosos besos, mis labios abandonan tu boca y empiezan a deslizarse desde tu cuello hacia abajo. Mi nariz se une a esta exploración percibiendo cada feromona de tu piel, excitándome cada vez más. Sentir como cada vez respiras más profundo. Veo como muerdes tus labios, como tu lengua los humedece con tanta sensualidad. Y tus ojos entre abiertos, mirándome con tanto deseo que descubro que tu también lo querías con muchas ganas. Mis manos empiezan a recorrerte, acariciando esa piel canela, tu estrecha cintura, tu piel es tan suave que mis dedos sienten ese calor, sienten como se eriza al tocar ciertas partes de ti…

Se que esto es sólo mi imaginación, pero desde que bailé contigo, desde que pude sentir tan cerca tu figura, desde que pude moverme al mismo ritmo de tu cuerpo, y ver como sonreías, ver cómo disfrutabas moverte al son de la música. No dejaba de recordar la frase: “El baile es la expresión vertical del deseo horizontal”. Si te conozco bien acabas de subir tus cejas al leer esto, y ahora acabas de sonreír. Me parece emocionante verte y fantasear contigo. Pero después que hayas leído estas líneas se que muchas cosas cambiarán. Después que sepas que sueño con hacerte mía aunque sea sólo un instante. Que deseo adueñarme de ti por un momento y me dejes dominarte, me dejes seducirte, me permitas ser el hombre que te haga perder la noción del tiempo y el espacio. Ese hombre que te haga sentir nuevas sensaciones, ese hombre que sólo quiere degustarte como si fueras un rico helado, ya que mi boca, mis labios y mi lengua serán quienes te van disfrutar. Mis manos solo te controlarán, decidirán dónde y cómo moverte. Quisiera tenerte en mi cama… Quitarte la ropa, sería un placer sólo poder desvestirte y poder verte, me encantaría recorrer cada centímetro de tu cuerpo, acariciarte, llevarte al punto de que me pidas a gritos que te haga mía. Mi boca te recorre empezando desde tus labios y voy bajando suavemente, probando tu cuello, besando tus pechos, mi lengua baja hasta tu ombligo, con ganas de morderte, mis manos se apodarán de tu cintura, tus caderas, tus piernas… y finalmente de tu sexo.
Sólo imagina mi boca allí abajo, y tu dejándome hacer lo que más me gusta, relájate… Disfrútalo… Cierra los ojos y déjate llevar. Déjame apoderarme de tus deseos, de tus fantasías, haz realidad la mía…
Une tu cuerpo al mío y déjame mostrarte lo que soy capaz de hacerte sentir. Permíteme adueñarme de todas tus partes, yo se que mueres por ser una niña mala, aunque finjas ser una mujer tranquilita e inocente. Dame esa oportunidad de descubrir cual es ese no sé qué que tu tienes. 😈🔥 Fin

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Tu boca y la mía…

Tu boca y la mía se juntaron para disfrutar de un beso largo y profundo. Tus labios llenos de ternura y tus manos llenos de pasión. Te vas quitando la ropa mientras vas disfrutando de mi lengua dentro de tu boca. Mientras sientes como mi cuerpo se pega al tuyo y te roza con fuerza. Ya puedes sentir mi erección debajo de mi pantalón, te arrodillas y lo liberas de su prisión. Lo lames lentamente y jugueteas con el por unos segundos. Llevándotelo hasta el fondo de tu garganta, dejándolo brillante y lubricado gracias a tu saliva. Listo para penetrarte… Pero antes debo devolverte el placer. Te tomo de la cintura y te llevo hasta la cama y te acuesto, te arranco el pantalón y te dejo en ropa interior. Me acerco a ti, entre tus piernas y respiro cerquita de allí, sintiendo el olor a placer y lujuria. La humedad traspasa tu ropa interior y mi lengua se abre paso para empezar a saborear tu placer, meter mi nariz, mi lengua y mi perversión. Tus gemidos se hicieron presentes… El calor de mi lengua te penetra y te hace estremecer mientras mis labios besan tu clítoris, intercalándose hasta hacerte temblar de ganas y excitación. Tus manos se aferran a mí cabello controlando mis movimientos y tu cerrando tus ojos y suspirando profundamente. Diciéndome que no pare… Que no me detenga… Abriendo tus piernas plenamente para mi… Mi lengua no se detiene, el sabor de tu lubricación es como néctar de flores, no quiero parar de saborear tu dulzura. Hasta te pido que me regales tus orgasmos, tus gemidos, tu placer entero… Sentir tus piernas temblando, rogándome que te haga mía. Dime… ¿Quieres tenerme dentro de ti?

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Hazme el humor…

Y ella me dijo: Hazme el humor.
🤣
Pero házmelo bien.
🤣
Despacio.
🤣
Con inteligencia y sutileza.
🤣
Házmelo con cariño y pasión.
❤️
Hazme reír hasta que me quede sin aliento. 🤣
Hasta que me quede sin fuerzas.
🤣
Hazme el humor por las mañanas,
para empezar bien el día.
🤣
Hazme el humor con un café y una tostada y un toque de alegría. 🤣
Hazme el humor por las noches,
pon mis piernas en tus hombros. 🤣
Hazme el humor del derecho
y házmelo del revés y verás que te asombro. 🤣
Házmelo hasta que no nos queden días en la tierra hasta que no nos quede sangre en las venas.
🤣
🤣
Hazme el humor en la calle donde a la gente le de pena. Prefiero reír con tus locuras que vivir una condena.
🤣
Hazme reír hasta dejarme sin aliento,
Hazme el humor y después seguimos este cuento… 😋

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Y ella me dijo: Mi cuerpo. Mis normas.

Soy yo quien decide si mi porcentaje de grasa es el adecuado.

Soy yo quien decide si mis pechos son bonitos.

Yo amo mi cuerpo tal cual es.

Nadie te ha pedido tu opinión sobre mis curvas. O sobre la ausencia de ellas.

Nadie te ha consultado sobre si me veo flaca, gorda, grande o pequeña.

Ni sobre el color de mi piel.

No me interesa si te gustan más los muslos de la mujer que aparece en tus fotografías.

No me importa si no te gusta lo que soy.

Tampoco me importa si te gusta.

No necesito saber si apruebas mi físico.Tampoco necesito saber si no lo apruebas.

Y no te voy a decir por dónde puedes pasarte los cánones de belleza que impones, porque es mi cuerpo.Y las normas, las pongo yo.

Allí aprendí a no seguir imitando lo que otros me imponían, y aprendí a ver con mis propios ojos del alma. Porque algunos dirán que la salud es importante, pero no dejas de querer porque tenga gripe 🤧 al contrario, necesita más atención 😍

Que tengan un lindo martes hermosuras… Mis eternas #Gordibuenas 😘

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¿Sabes que me encanta de ti?

Ese poder que tienes de provocarme. Esa forma tan sutil de seducir mi mente y poner a volar mi imaginación. Siempre termino desnudandote y tirandote en mi cama, imaginando que me adueño de tu cuerpo. Siempre imagino que puedo tocarte, besarte, sentirte. Que puedo olerte, probarte y escucharte suspirar. Que me dejas de una vez por todas dominar tus sentidos y que por primera vez puedo hacerte el amor como tantas veces lo he soñado. Siento como tus piernas me dan la bienvenida, siento como me abrazas con ellas sin querer separarte de mi ser. Tu boca me besa, me muerde y me habla, me pide que no pare, tus manos me acarician y al mismo tiempo me lastiman la espalda. Son tus uñas hablándole a mi piel y reclamando porque había tardado tanto en disfrutarte. Tu cabello se enreda entre mis manos cada vez que te tomo por el cuello para dominarte. Mis caderas no dejan de embestirte con cada gemido que suelta tu boca. ¡No pares! Me dices casi sin aliento. ¡No puedo! ¡Ni quiero! Te digo susurrando al oído y apretando tus nalgas contra mi cuerpo. Estas ganas están acumuladas, estas ganas tienen mucho tiempo. Esta ganas no se acabarán hasta cumplir este deseo… Dime que tengo que hacer para adueñarme de tu divino placer…

Ella respondió: -Solo tienes que acercarte a mi. Mirarme profundamente. Dejar que nuestros ojos se besen. Dejar que nuestros labios se toquen y dejar que nuestros cuerpos decidan. Yo también te deseo en secreto desde hace mucho tiempo. Mi cuerpo a sentido tus manos en mi imaginación. Me he dejado desvestir, tocar, sentir. Me he dejado recorrer por todas partes, he suspirado con tu lengua dentro de mí. Con tus dedos dentro de mí. Con tu virilidad dentro de mí. He gritado tu nombre, he maldecido en tu nombre cada vez que tenido un orgasmo que no acaba con tu néctar en mi boca, sino con mis manos empapadas de mis mieles. Me he tocado muchas noches soñandote mío, imaginando como entras y sales de mi hasta hacerme retorcer de placer. ¿Por qué no me buscas? ¡Sabes donde vivo! ¿Por que no me secuestras y me regalas un día cargado de placer y lujuria? ¿Que quieres, que sea yo quien te lo ruegue y te pida que me hagas tuya?

Aquí estoy, frente a ti. Vine a buscarte. Vine a pedirte que me acompañes. Vine a decirte que moría por tener la confianza que me das. Siempre le tememos al rechazo. Le tememos al ser juzgado por decir lo que sentimos, por cómo nos vemos y no ser correspondidos. Pero después que vencemos esas barreras nos sentimos libres, más fuertes, más seguros. Queremos comernos el mundo. Estamos dispuestos a todo. Sobre todo a sonreír, a disfrutar, suspirar, ¡vivir! Nos dejamos llevar por la pasión y el deseo. Nuestra sangre hierve de lujuria y perversión. Nos devoramos sin límites, sin arrepentimientos, sin control. Nuestras almas se funden en una sola, nuestros cuerpos se hacen uno. Nuestras energías se desbordan y terminan explotando en un orgasmo único e irrepetible. Siento como te mueves y sigues buscando más placer dentro de ti, me muerdes los labios, te aferras más a mi. Gimes con fuerza , lo dejas salir, todo ese deseo que llevabas por dentro. ¡Quiero Más! me dijiste suavemente cambiando de posición. Te pusiste en cuatro esperando por mas de mi erección. Te abrías las nalgas mostrándome tu rosadita flor. No pude resistirme a seguir dentro de ti, de tu calor, tu humedad y tus ganas. Nalguearte hasta que quedaran mis manos marcadas en tu blanca piel. Me encanta ver como te mojas, como tus mieles chorreaban por tus piernas. Cómo gritabas en la almohada todo ese placer. ¡Te deseaba desde el día que te conoci! – te dije casi sin aliento. -Siempre te tuve ganas, me gustabas, te fantaseaba ¿lo sabías? – Volteaste y me miraste diciendo: – Lo sé, se te notaba. Quería tenerte así, como ahora. que me hicieras tuya. Pero me sentía muy insegura de mi cuerpo – Te detuviste. Te sentaste y me miraste a los ojos, bajaste la cabeza. Te quedaste callada y pensativa. Suspiraste.

Me costó mucho vencer mis miedos, me costó mucho aceptar que no soy la joven mujer que tuvo un cuerpo perfecto. Pero aprendí a amarme, a quererme, aprendí a darme amor y placer no solo con mis manos. Empecé hacer lo que me gusta, a darme gustos. En fin, a ser feliz. Un día me levante sintiendome sensual, erótica, en simples palabras… ¡Divina vale! Tome la camara y empece a hacerme fotos yo misma. Me veía en el espejo y me gustaba mi piel, mis labios, mi cabello, mis curvas, toda yo. No tenía en mente tomarme fotos para complacer a ningún hombre, esas fotos eran para mi. Me sentía tan sexy, tan sensual, que empecé a quitarme la ropa. Segui tomandome fotos. te confieso, me sentía viva. Era una sensación tan divina, que hasta imaginaba que me miraban, ¡Quería que me miraran! Que me desearan de nuevo, quería escuchar: ¡Que rica estas! ¡Que bella! ¡Te quiero devorar todo tu cuerpo! No sabes la falta que nos hace a las mujeres a veces que nos llenen el ego, que nos hagan sentir bellas, deseadas, hasta que nos digan piropos o halagos. Si te lo dice alguien que te atrae sexualmente te desborda , te calienta, te masturbas imaginando sus manos encima de ti. Te lo coges mentalmente y piensas… Que rico seria hacerlo realidad, pero no te atreves por otro miedo que nos invade siempre: “¿Que pensara de mi si se lo confieso? Pero míranos aquí, terminaste siendo tu quien lo confesara primero. Y yo disfrutándolo más que nunca. Puedo morir tranquila ¡ja ja ja ja! Ya puedo seguir cumpliendo mis otras fantasías sin tanto pesar.

¿Se pueden saber cuales son esas otras fantasías? – te pregunté. Y solo suspiraste y reiste con maldad diciendo entre dientes: Si solo supieras…

Creo que habrá muchos relatos por escribir… ¡Así que pendientes!

relato erotico

Me encantan tus lentes…

¿Cuanto tiempo tenias leyéndome? ¿Cuanto tiempo tenia yo deseando conocerte en persona? Mirar tus ojos de cerca a través de tus anteojos con ese toque geek que te hace ver sexy e intelectual. Decirnos tantas cosas divinas en letras y palabras, mensajes que llegaban a nuestra mente y la hacían volar en segundos. Tus confesiones de como te hacen mojar mis relatos , mis audios. Lo atractivo que se te hacen mis labios para ti, mi barba corta de un par de días sin afeitar. La intriga de cómo serán mis ojos, a qué sabrán mis besos, como acariciaran mis manos. Todo eso lo descubriste en un solo día, en unas cuantas horas.

Recuerdo que quedamos en vernos una tarde algo soleada. Te busqué a las afueras de tu trabajo, hablabas con alguien mientras me esperabas. Te reconocí inmediatamente a lo lejos, aunque había un cambio de look en ti ¿que era? Otro tono de color de cabello y un corte algo radical. Pero seguías viéndote hermosa y atractiva. Cautivadora y sonriente, así te vi al llamarte a tu celular y verte contestar algo ansiosa mirando hacia los lados. Te pedí que cruzaras la calle y te di la descripción de mi auto. Yo estaba muy ansioso tambien, y el verte caminar mientras cruzabas la calle fue como en las películas, me lo disfrute casi en cámara lenta. Me encanta tu cuerpo, bueno eso ya lo sabías. Te vestiste justo para la ocasión, para alborotar mi mente y desviar mis ojos a tu provocativo escote, que aunque no era exhibidor era muy sexy. Un jean ajustado a tus curvas y un perfume que alborotó mis sentidos apenas te subiste al auto.

Recuerdo que conversamos por un largo rato mientras me dejaba llevar por el tráfico. Sentí que si había una conexión entre nosotros, si nos gustamos en persona. Aunque, yo ya no era una sorpresa para ti, ya te había mostrado una foto mia ¿Lo recuerdas? Esa noche que te fuiste de rumba y entre tragos y música me mostraste un poquito de ti bailando y cantando, dejándome ver lo divertida y animada que estabas esa noche. Y yo con ganas de poder estar allí contigo, sintiendo tu sudor, tu aroma en la piel, el calor de tus manos quizás acariciando mi rostro mientras bailábamos. Ya me conoces, mi imaginación vuela. Te dije que queria estar alli… ¿pero ya cuantas veces te lo había dicho? Necesitabas una prueba de que mis palabras eran ciertas, ya eran tantas veces diciéndonos que deberíamos vernos y nada pasaba de unos mensajes por instagram o whatsapp. Pues tenias razon, ya eran varios años quizás de sólo piropos y deseos por ser protagonista de alguna de esas historias que leías y te servían de motivación por la noches. Esta vez querías ser tú, sentirte segura de que yo no era solo un personaje de ficción. Pues te envie una foto de mi rostro. Si, quizás fue una locura, pero fue la sorpresa que te dejó sin aliento mientras bailabas y mirabas el celular. Bueno, así me lo hiciste saber luego.

El primer beso llegó en un semáforo en rojo, quizás algo tímido y dando permiso a lo inevitable. Seguí conduciendo hasta un lugar apartado. El sitio donde estaríamos solos y daríamos rienda suelta a nuestros deseos. Conversamos , reímos, hablamos de nosotros durante el camino, hasta que ya estábamos allí. Una habitación a media luz. Nos besamos, esta vez la pasión estaba libre. Ya podía sentir el sabor de tu boca, la forma de tus labios y el calor de tu lengua suavemente. Besabas con ternura, así como cuando das el primer beso adolescente. Mirarte a los ojos, sonreír, sentarnos en la cama y seguir besándonos lentamente. Mis manos se fueron hacia tu cintura acariciando suavemente tu pequeña cintura, luego no esperaron en deslizarse y acariciar tus redondos senos. Quería tenerlos en mi boca, así que leiste mi mirada y te quitaste la blusa seguido del brasier. Mi lengua empezó a lamerlos suave y cálidamente, Tus primeros gemidos se hicieron sentir. Tus manos me acariciaban el cabello, mi cuello, mi rostro. Me quité la camisa, desabroche mi pantalón. Te despoje de tus zapatos lentamente mientras nos mirábamos con ganas. Era inevitable devorarnos, te fui quitando el pantalón y quedaste solo en un hermoso blumer de encajes color vinotinto claro. Te dije que me encantaban los encajes a lo que asentaste con la cabeza afirmativamente y diciendo con una sonrisa: “Me lo puse especialmente para ti, se que te gustan”. No podía arrancarte toda la ropa, tenía que disfrutar de ella. Así que recuerdo bien que empecé a darte besos por todo el cuerpo, me detuve en tu ombligo, sabes que tengo un fetiche con ellos, cuando son bonitos y sexys me encanta mirarlos, besarlos, tocarlos… Así como el tuyo, que iba acompañado de un piercing y con un abdomen plano que envidiaría cualquier mujer que hubiese dado a luz. Hay mujeres que el embarazo las hace quedar mas hermosas y sexys , y como que a ti te tocó ese día. Porque realmente puedo decir que besé cada centímetro de ti y me pareció perfecto con estrías y lunares. Sentir la humedad de tu sexo con solo haberte besado me daba señales que disfrutabas mi presencia. Mi lengua te disfruto lentamente, sin quitarte el blumer, solo apartando un poco. Podía escucharte suspirar, y te escuche gemir cuando mis dedos empezaron a entrar y soltaste un rico quejido cuando empezaron a moverse dentro de ti.

Tuve que quitarte ya esa última prenda de ropa, deseaba verte totalmente desnuda para mi, poder verte y tocarte a placer. Besarte en el cuello mientras te hablaba sucio y con picardía. Mi mano derecha te masturbaba quizás como lo hiciste algunas noches de soledad y deseo en tu cama. Podía acariciar tu clitoris mientras nos comiamos a besos. Quería que me obsequiaras tu primer orgasmo, y si lograba sacarte un squirt en pocos segundo llenarías mi ego. Jugamos a rozarnos, frotarnos desnudos sin llegar a la penetración aun. De pronto sentí tu mano adueñarse de mi erección y ver como lentamente me masturbabas y te acercabas a el, para devorarlo, para disfrutar con tus labios de mi miembro. Lo lamias, lo saboreabas, lo tuviste en tu boca hasta que me pediste que ya lo deseabas dentro de ti.

Me encanta disfrutar del juego previo, me encanta llevar ese momento hasta el punto del clímax. Tu lo estabas. Sentir varios orgasmos con solo mis manos y mi boca me lo habían dejado claro. ¿Pero que me paso? justo en el momento de ponerme el condon y continuar con esta escena mi mente se desconecta de mi ser. Mi erección empieza a fallar, la flacidez empieza a dominarme. ¡No! no puede ser, ahora no – pensé. y parece que cuando mas quieres recuperar tu estado rígido se te hace mas dificil. Tu mente te hace la mala jugada, todo iba bien hasta este punto. Tu lo notas y aunque no me dices nada tratas de ayudar. Y justo en ese instante recuerdas todas la veces que otras mujeres te preguntaban qué hacer cuando a sus parejas le sucedía esto y yo les respondía que debía hablarlo, ayudarlo quizás con algo de sexo oral. Pero sabes, en realidad es algo más. No suele pasar siempre, pero sucede más cuando tienes la presión en la mente de quedar bien, de hacerlo bien, de demostrar todo lo que dices ser frente a alguien que te gusta mucho y temes que se decepcione de ti. A todo hombre le puede pasar, a mi particularmente me sucede cuando pierdo el control y el dominio del momento. Cuando me pongo mas tierno y romántico que pervertido y dominante.Cuando no logro romper la barrera de la confianza por completo.

Me dedique a buscar una razón en el momento para justificarte lo que me pasaba contigo, culpando quizás el frío del aire acondicionado, la habitación que no era la que yo quería, y quizás solo tu recuerdes que otras cosas te dije. Pero lo más grandioso fue que tu te lo tomaste con calma, me seguiste besando, tratando de calmar mi ansiedad, pasamos un rato abrazados cual dos enamorados empiernados. Te pusiste en cuatro dejándome ver el esplendor de tu nalgas y tus caderas. Podía verte esa pequeña cintura y esa forma de pera tan divina que tienes. Mis dedos me salvaron el instante, me dediqué a darte placer con mis labios, lengua y dedos. No podía dejarte con ganas, al fin y al cabo el placer no se centra en solo la penetración. Pude lograr lo que tanto deseaba desde el principio, escucharte gemir, escucharte gritar y hablarme sucio mientras alcanzabas tu squirt y mojabas mi mano y la cama al mismo tiempo. Verte apretar las sabanas me devolvió esa seguridad que necesitaba.

Te levantaste al baño a darte una ducha, no querías regresar muy tarde a casa. Abriste la el agua caliente, yo entre a la ducha contigo y besandote en el cuello empezamos a jugar a enjabonarnos, acariciarnos lentamente. Empecé a tocar tus nalgas, apretarlas y sentirlas mías al igual que tus lindos senos. Notaste que mi erección había vuelto y sin mediar palabras te agachaste, lo tomaste con tus manos y lo llevaste a tu boca. Te movias llevándolo hasta tu garganta y usabas tus manos para acariciarme mientras lo devorabas. Yo empecé a grabar la escena, necesitaba recuperar mi ego, tu boca estaba tan caliente y tus labios tan fascinantes que sentí en pocos minutos que me harias llegar. Yo mordía mis labios y tu succionabas sin parar hasta que no pude aguantar más y explote en tu boca. Tu no te detenías, saboreabas mi néctar mientras iba saliendo de mi y apretabas mis bolas hasta que miraste hacia arriba con tus labios jugosos comiéndolo todo y dejándome sin aliento. Me besaste en mis labios y me dijiste: No estuvo nada mal. Me encantó.

Me quedé en la ducha aun pensativo, y aunque no la pasamos del todo mal, solo tenia una duda ¿Querrás repetir este encuentro? Y al irnos del lugar me lo dijiste: ¿Estas claro que me lo debes aun? No te preocupes, la pasé muy rico contigo y quiero volver a estar contigo. No te enrolles. Llévame a casa y cuadramos de nuevo ¿Te parece?

¿Ustedes que creen que pasó? Leeré sus comentarios

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