eva

Y con Eva empezó el pecado…

Y nuestro primer encuentro debe ser cargado de curiosidad y preguntas. Más allá de saber cuantos tatuajes puedes tener en el cuerpo, quiero saber cuantas fantasías has hecho realidad. Cuantas veces has hecho el amor y cuantas veces ha sido solo sexo. Cuantas veces te dejaron sin aliento y cuantas los dejaste sin palabras. Quiero mirar más allá de tus ojos, de tus sonrisas, de tus lágrimas. Quiero descubrir la mujer que se esconde detrás de aquella coraza protectora. La hija, la madre, la luchadora. La que creyó en el amor de un hombre hasta que descubrió el amor de una familia. La que con sus propias manos levantó su imperio y hoy volvió a sonreír. Porque la felicidad plena de una mujer va más allá de un hombre que la haga gemir todos los días. Está en esas criaturas que te hacen reír, llorar y suspirar. Te motivan cada día a nunca jamás renunciar…

Las mujeres como tu que se atreven a luchar contra el mundo y sus prejuicios. Esas mujeres que a pesar de los miedo infundidos por sus seres queridos más cercanos, se atreven a luchar por el bienestar de los suyos. Quiero mirar tus ojos muy de cerca. Descubrir esa sonrisa, tus carcajadas y quizás esas lágrimas, no tanto por la tristeza, sino por exceso de risas. Quiero que me cuentes que te mantiene de pie cada día, a pesar de las dificultades, los obstáculos y las adversidades. Demostrando que soltera no es sinónimo de soledad. Y que la felicidad no viene guardada en el cuerpo (o la cartera) de un hombre, sino en los momentos bien vividos sin miedos ni prejuicios. La felicidad es despertar y respirar, escuchar la voz de tus hijos, beberte un café y sentir ese aroma. Comer frutas frescas, una arepa quizás. Es ver ese amanecer por la ventana. Es ducharse y acariciarte el cuerpo, sentirte sexy y deseada. Esa saber que las cosas que tú haces día tras día no hieren a nadie, sino lo contrario, haces sonreír… Suspirar… Emocionar… Y hasta gemir a otras personas.

“Noches largas para mi esperándote y noches cortas para ti extrañándome…
Porque cuando esperas el tiempo desespera, y cuando extrañas el tiempo avanza.” ¿Recuerdas ese mensaje? No dejo de leerlo uno y otra vez, me asomo en la ventana y miro al cielo, esperando que miremos la misma estrella y se conecten nuestros pensamientos. Me acuesto en mi cama y mirando el techo te dibujo, puedo ver tu sonrisa y el lunar que te adorna los labios rosados y provocativos, tus ojos café, esos ojos que me quitan el sueño y tus lindas pestañas que llenan de alegría mi vida cada vez que me guiñas el ojo. Tus hermosos senos, firmes y tentadores como melocotones, mis manos y mi boca extrañan su dulce sabor y tu piel suave. Morderlos y lamerlos sabes bien que es mi perdición, más aun cuando me miras hacerlo y te muerdes los labios y dejas escapar tus gemidos y suspiros. Te extraño… Desnudando mi cuerpo junto al tuyo y haciéndonos un solo cuerpo. Una cama llena de pétalos de rosas blancas… Porque el rojo lo dejo yo en tus nalgas cuando me adueño de tus deseos. Son mis manos las que se aferran a tus caderas apretándote con fuerza y haciéndote gritar con cada una de mis embestidas contra tu cuerpo. Grita mi nombre, golpea la cama, pídeme que no me detenga. Extraño hacerte sentir los más apasionados orgasmos, ver tu piel erizada cuando mi mano se aferra de tu cabello y mi mis labios te susurran al oído: “A veces el pecado es la entrada al paraíso” y pensar que nunca imagine lo mucho que alguien pueda hacer que mi deseo pierda el control y se vuelva tan fuerte. Pero llegaste tu a descontrolarme, hacer que mis piernas tiemblen y mi respiración se acelere.
Me gusta cada pequeño detalle, desde el momento en que empiezas a jugar conmigo hasta que me dominas por completo la mente.
Me gusta ver como desabrochas lentamente el botón de tu pantalón y abres tu blusa, mientras la ropa va desapareciendo mas me desespero por sentirte. Mis ojos te acarician y puedo sentir el calor de tu cuerpo a través de ellos. Me encantas en bikini. Como se resaltan tus sexys curvas y dejas ver los dibujos y palabras que adornan tu piel. No me aguanto más y me robo tus besos… Mis manos te empiezan a tocar… Dejas escapar un leve gemidos y se hacen cada vez mas fuertes. Se que te encanta sentirte dominada, hacerte sentir vulnerable, cierras tus ojos al sentir mis manos entre tus piernas.
Te hago sentir en ese momento que eres la protagonista principal y toda tu atención la tengo puesta en mis ojos.
Sabes como manipularme para conseguir lo que quieres, logras que haga lo que te plazca, me dejas tocarte, besarte, lamerte, morderte, me agarras y me miras diciendo: “Hazme tuya.
Me estoy volviendo adicta a tu cuerpo, a tus palabras… a esa sensaciones que provocas en mi… Quitame el bikini y adueñate de mi, hagamos realidad mi fantasía.”

Tu boca de apoderó de mis labios y tus besos me desconectaron del mundo que siempre creí que era el real. El olor de tu aroma era de pasión y locura, a solo segundos del comienzo de la lujuria y la ternura. Esa mezcla de ángel y demonio… Ángel cuando me besas con los ojos cerrados y susurras mi nombre y me dices cuanto me quieres, cuanto me extrañas… Demonio cuando muerdes mis labios y abres tus ojos y me miras con picardia y me dices: “Eres mio carajito”. Eres ángel cuando respiras cerca de mi piel y acaricias mi cabello suavemente con tus bellas manos. Demonio eres cuando muerdes mi cuello y son tus uñas largas las que se clavan en mi piel dejando por mi espalda, pecho y piernas las marcas de tu euforia cuando nos hacemos el amor. La brisa con olor a playa, el sol en el ocaso, tu dulce humedad sobre mi cuerpo, tus lentos movimientos de cadera y tus gemidos como cantos de sirena, hacen perfecta la velada de nuestra fantasía frente al mar. ¿Pero mejor nos vamos a la habitación? Siento que ya son muchas las personas que están disfrutando de nuestra función…

Ya en la habitación nos olvidamos de las miradas de asombro de la gente que estaban un poco cerca de nosotros y que por algunos minutos disfrutaron de nuestra escena de sexo tierno y apasionado… Pero darían lo que fuera por vernos a partir de este justo momento. Ver como te arranco el bikini y te dejo al desnudo por completo. Ver como te beso con pasión los labios te llevo hasta mi cama, te acuesto e inmediatamente llevo mi boca entre tus piernas y te hago disfrutar del placer oral que fluye de entre mis labios y me lengua. Sentir ese dulce sabor de tu humedad seguido de tus uñas en mi cabeza, tus dedos entre mi cabello, guiándome, empujándome cuando quieres más fuerte o levantándome la cara cuando simplemente quieras ver mi cara de placer desmedido. Me dejas subir por tu abdomen pasando mi lengua por tu ombligo y subiendo hasta tus senos. Allí me detengo a degustar y morder uno por uno hasta escuchar tus quejidos y tu risa causada por mi lengua en cada uno de tus pezones. Justo allí es cuando siento tu mano acariciando suavemente mi erección y me pides que suba hasta dejarlo muy cerca de tu boca. Es increíble sentir como lo llevas desde la punta hasta casi el final intentando una y otra vez hasta lograr engullirlo por completo y hacerme una garganta profunda, rozando tu nariz con mi abdomen y mis gemelas en tu barbilla. Tus ojos se llenaron de lágrimas pero tu sonrisa de satisfacción me hacia excitar mucho más. La maldad te invadía, querías verme gritar tu nombre… Sentir que casi me hacías llegar al clímax con solo tus labios y tus manos. Es que con solo ver tu cara era suficiente para mi para hacerme sentir cerca del orgasmo. Sabes bien que soy muy visual con las expresiones de tu rostro. Y esa carita de niña mala me enciende cada vez que tu y yo nos devoramos en la cama. Adoro verte lamerlo y manosearlo, que lo pases por tu cara, por tus senos y al fin me pidas que te penetre… ¿Recuerdas? Subiste tus piernas sobre mis hombros y tu misma tomaste el control a pesar de estar acostada de espalda movías tu pelvis y caderas en sincronía con mis embestidas. Tus manos sobre tus senos clavando tus uñas como tanto a mi me gusta verte…

Tenerte en mi cama, tener el control sobre tu cuerpo y tu mente. Adueñarme de tus gemidos y movimientos de tu cuerpo. Tus caderas se menean al ritmo de la música de fondo, mi erección se incrementa con cada impulso hacia atrás y ya puedo sentir toda tu humedad salpicar mis piernas. Verte abrazar y morder la almohada me calienta cada vez más. Escucharte gritar y gemir, soltar algunas palabras de lo que siente… “Que rico… No pares… Dame más… Dios… Que divino… Me estas matando… Siiiiiiii… Así… Tómame del cabello… Azotame… Coñooooooo…” y pare de contar cuantas otras más que no puedo dejar plasmadas en mis letras por la censura… ? Hasta que mis manos no me ardan por las nalgadas que te doy no me quedo tranquilo. Adoro verte soltar esos ricos quejidos de placer y dolor seguidos de una mordida de tus labios. Verte apretando las sábanas con ganas de arrancarlas. Que voltees a verme la cara de placer y perversión que pongo cuando te estoy disfrutando. Que veas mi sudor caer sobre tu espalda y me pidas que no pare hasta explotar en un clímax, un orgasmo que nos deje el cuerpo temblando. Caer en la cama sin aliento y quedarnos abrazados, dándonos los besos más dulces y tiernos, risas y pícardia, justo es el momento donde nos vence el sueño quedándonos dormidos hasta el amanecer… Al despertarme ya te habías vestido y el desayuno estaba en la mesa. Te acercaste hasta la cama me tomaste de la mano, para que no me levantará aun, me abrazaste y te despediste dándome un beso en la frente y devolviéndome el pago que te había hecho cuando llegaste en mis manos diciéndome: “Me diste el mejor sexo de mi vida… Creo que el servicio me lo diste fue tu a mi… Si me quedo un minuto más… Creo que me haré adicta a ti… Gracias mi dueño” FIN

 

Foto: Modelo Evafrodita

jacuzzi

Tu y yo en el jacuzzi…

Me encantó tu cara cuando abrí la puerta y encendí la luz. Tus labios inmediatamente fueron míos. Sin pensarlo mucho me diriji al jacuzzi y abrí la llave para llenarlo. Empezamos a desvestirnos y mirarnos con deseo. Las ganas de comernos no eran normales. Yo solo quería mirarte. Para mi eso es más que suficiente, tu mirada de placer y alegría, tus ojos llenos de pasión y deseo. Verte casi desnuda, solo para mi. Cada curva de tu cuerpo me incita a meterte en la cama y hacerte el amor. Me desvisto y quedo solo en bóxer, me quedo contemplando tu belleza sentado en la cama, solo veo como te vas quitando cada prenda de ropa y accesorios. Quedas con solo tu ropa interior de encajes blanco. Me miras y te acercas a mi caminando lentamente. Pones tus senos en mi cara y dejas que los acaricie con mis labios y mi barba corta. Puedo sentir tu perfume. Mis manos se aferran a tus nalgas inmediatamente, te acaricio lentamente recorriendo tu cintura, tu espalda y tus hermosos senos. Dejas salir ese primer gemido de placer cuando mi lengua trata de colarse entre tu brassier buscando tus pezones. Me miras con tus bellos ojos y muerdes tus labios cerrando los ojos lentamente. Suspiras… Y justo allí te traigo hasta la cama. Nos besamos con pasión, con ternura, nos mordermos los labios y tocamos nuestra piel. Tu mano se da cuenta de como me encuentro y abre espacio entre mi bóxer y mi cuerpo, dejándolo libre. Lo tomas firmemente y lo acaricias mientras no dejas de besarme. Y es justo cuando te digo… Voy hacerte el amor carajita… Hoy eres mía…

Besos, besos y más besos… Es que tus labios son mis favoritos. Mirar tus ojos mientras lo haces una adicción. ¿Quien besa con los ojos abiertos? Yo cuando estoy contigo… Porque cada vez que los abres me enamoro más de ti. Desabroche tu brassier, te quite la panty rápidamente, seguido de mi bóxer. Desnudos, así es que somos felices, te atraje hacia mi y te subiste sobre mi, solo rozando tu pelvis con mi cuerpo, movidas tus caderas con tanta pasión que me tenias loco. Ya te quería hacer mía, quería estar dentro de ti. Pero disfrutaba mucho tu sensualidad, tu provocación, ver tu sonrisa de alegría cuando estas conmigo es lo que llena de energía para sentirme el hombre más afortunado del mundo. Lo nuestro es más que solo sexo casual. Más que deseo y lujuria. Lo nuestro es algo inexplicable… Único… Así que justo en ese instante cuando sientes que se pone muy romántica la cosa… Libero mis demonios para darle el equilibro que tanto te gusta de mi. Me levanto de la cama, y quedándome de pie sujeto tu cabello y llevo tu boca a mi cuerpo. Dejo que me devores con tus labios, que tu boca se apodere de mi, y disfruto de los placeres que me puedes dar desde esa perspectiva. Puedo ver la marca de tu traje de baño en la piel. Eso me encanta, porque juntos parecemos una Nucita… ¿Sonríes verdad? Yo siempre nombrando el chocolate. No pude esperar más, te puse en cuatro e inmediatamente nos volvimos un solo cuerpo. Me encantó ver como tus manos se aferraban a las sábanas de la cama, como mordías la almohada, como gemías con fuerza y me mirabas a través del espejo. ¿Pero sabes que me encendió? Cuando decías mi nombre tras cada embestida. Mis manos se aferraban fuerte a tus caderas, a tus nalgas, tus gemidos se escapaban, seguidos de unos cuantos “que rico”. Pero no fue sino hasta cuando solté tu cabello recogido y te controle cual potra salvaje, enredando tu pelo en mi mano izquierda mientras la derecha te daba nalgadas y te apretaba. Los gemidos pasaron a ser gritos, los suspiros se convirtieron en quejidos. Eras mía en ese instante. Arrancaste las sábanas de la cama. No querías que parará, así me lo pedías…

Nos metimos al jacuzzi con agua caliente y al inicio sin espuma. Tu te metiste entre mis piernas pegando tu espalda a mi pecho. Te abracé inmediatamente, besando tu cuello suavemente, acariciando tus senos lentamente. Susurrándote al oído sutilmente: “Me encanta estar así contigo, poder acariciarte y consentirte mi amor bello.” Tu solo cerrabas los ojos y disfrutabas del instante. Suspiro tras suspiro, quizás por algunos segundos tus ojos se nublaban de lágrimas. Y allí era cuando te abrazaba más fuerte, como queriendo unir cada pedacito roto de tu corazón y pegarlos con un fuerte abrazo con todas mis fuerzas. Te decía al oído cuanto disfrutaba estar así contigo. Porque más que pasión y deseo, lo nuestro era más que solo sexo. Era esa mezcla perfecta de lo bueno y lo malo. Del amor y lo prohibido. La pasión y la perversión. Me mirabas a los ojos y me preguntabas: ¿Eres real? ¿Eres de verdad así? ¿Donde estuviste metido todo este tiempo? ¿Por qué no llegaste antes a mi vida? A lo que respondí: Quizás antes no me hubieses prestado atención, no era el momento. Hoy es el momento. Hoy si nos necesitamos. Soy real, soy tu realidad, y antes de conocerme vivías una realidad alterna. Como en la película The Matrix que siempre creíste que lo que tenias era el “Mundo Ideal” a partir de ahora hay un antes y un después. Y quizás vivas simultáneamente en ambos mundos. Mientras sigues descubriendo que todo lo que te enseñaron desde niña de como debe ser tu hombre ideal no es como te lo pintaron. Y que el placer real no está en tener un hombre que te lo de todo. Es un hombre que te haga sentir que con él ya lo tienes todo. El que te motiva, el que te hace sonreír, el que tan sólo con tocarte te hace sentir viva…

Salir del jacuzzi e ir inmediatamente a la cama a seguir dandonos placer. Esta vez saque el chocolate, un tubito de ChocoNut ya que no encontré Nutella ? llegó el momento de jugar. Llenar tu boca con mucho chocolate para luego besarnos con locura, lamernos, chuparnos, degustarnos. Lo más rico es sonreír juntos, mirarnos como dos tontos enamorados, entregados a solo ese momento. Yo pongo un poco en tus senos y luego los devoro y tu dejas salir tus gemidos y un “Que rico…” con voz de perversa y pícara seductora. Luego tu haces lo mismo, cubres mi pecho y luego lo lames y devoras el chocolate llenando tus labios con el, saboreandolos con tu lengua con ese toque de maldad. Tus ojos brillan cada vez que haces algo que te gusta. Pero te pusiste creativa… No ibas a dejar de cubrir mi miembro con el chocolate para luego saborearlo con gran placer. Mirar tu boca como lo devoraba con aquellas ganas, verte y escuchar como chasqueabas recorriendo de arriba a abajo con tu lengua. Dejaste el chocolate a un lado y te quedaste haciéndome un rico oral. Pero yo quería complacerte también, así que un 69 fue lo ideal. Sentir tus nalgas cerca de mi cara, apretarlas con mis manos mientras mi lengua te penetra y te saborea haciéndote gemir. Lamer tu clítoris mientras tu aún tenias tu boca llena de mi. Mi erección estaba al máximo, así que te puse en cuatro y nuevamente te hice mía… Eres mi mayor deseo… Tu cuerpo me encanta, tu rostro me fascina, ver tu expresión con cada embestida que sentías dentro de ti, cerrabas los ojos y pegabas tu frente en el colchón, mordías las sábanas y dejabas salir un poco tus gemidos entre dientes. Volteabas a ratos para verme moverme salvajemente y me ayudabas con tus caderas para hacerme acabar… Un orgasmo juntos, un placer más allá de lo que habíamos vivido antes con otras personas. Somos almas gemelas quizás, y aunque no vivamos juntos… Anhelamos cada noche revivir estos pequeños momentos de lujuria y pecado pero que realmente nos hace sentir felices… Y quizás algún día poder despertar y vernos dormir con una sonrisa en los labios y simplemente pensar… Valió la pena. FIN

orgy

Mi primer swinger…

Desde que lo descubrí sentí la imperiosa necesidad de saber cómo era. Pero debido a que mi relación amorosa de ese momento era muy conservadora no me atrevía a proponerle algo así. No es fácil. O por lo menos en aquel momento de mi vida. Así que después de una larga conversación con una amiga sexual, le planteé la idea. Ella era muy curiosa también. Ya yo le había sembrado la maldad en sus venas. Así que decidimos ir a una de esas fiestas organizadas, donde varias parejas se liberan al mejor estilo de orgía romana. Ambos estábamos ansiosos por experimentar por primera vez lo más cercano a una bacanal.

Sexo libre y sin tabúes… Después de una bienvenida, palabras, reglas, y la invitación para la siguiente fiesta VIP en un yate se dio inicio a la gran fiesta de placer. Cabe destacar que los teléfonos no eran permitidos, solo había un fotógrafo oficial quien grababa y tomaba fotos solo aquellos con brazalete dorado. Nosotros teníamos uno azul. Y ni nos paraban. Eramos unos novatos. Pero inmediatamente una pareja de señores algo mayores pero muy fitness se acercaron y nos hicieron la primera propuesta. Cosa que mi amiga no dudó en absoluto. Ya que se había negado en la primera por un señor que según ella se parecía a un profesor de la universidad que ella odio mucho y le cortaba las ganas. Pero este caballero si estaba como ella le gustaba. Canoso, con buen cuerpo, y bien dotado. Su esposa una señora muy hermosa de cuerpo natural, sin nada que envidiarle a una veinteañera. Muy sonriente y feliz… Se veía que eran unos expertos en este tipo de fiestas.

Lo más emocionante de todo fue ver como aquella mujer seducía primero a mi acompañante. Si ella daba permiso. Se cerraba el trato. La mujer es la que decide. Se dijeron unas cosas al oído, sonrieron y ambas tomaron de la mano a la otra pareja. A mi la señora me llevo hasta la habitación más cercana y no podía dejar de mirar hacia atrás. No quería dejarla sola. Pero esta dama estaba muy interesante. Entramos a la habitación y los besos no se hicieron esperar. Wao. Esta mujer besaba muy rico, con pasión, lengua, mordidas, lamidas, era toda una diosa y apenas nos estábamos iniciando. Me quitó la ropa en pocos segundos y se fue a mi miembro inmediatamente devorandolo de forma tan profunda y jugosa que ya creía que me haría acabar en sus labios. Tuve que concentrarme bien y no dejar que me ganará ese primer round. Su rostro era de placer, sus manos y su boca se sincronizaban perfectamente con cada movimiento.

La garganta profunda era su especialidad, hacia estremecer mi cuerpo cada vez que tocaba mi abdomen con su nariz y su lengua lamia mis gemelas. Sus ojos apenas se llenaban de lágrimas y el ahogo era lo que más disfrutaba. Ella decidió subirse encima de mi sin quitarse la ropa, andaba en falda y apenas corrió su bikini a un lado y dejó que la penetrara. Su gemido salió como un pequeño grito. Y se empezó a mover como nunca antes había sentido a una mujer. Ella sabia buscar sus orgasmos. En 10 minutos estaba soltando su primer orgasmo. Yo solo disfrutaba de sus movimientos, ella estaba haciendo el trabajo. Sus uñas se clavaban en mi pecho. Y mis manos en sus nalgas. Sus gritos y quejidos eran fascinantes. Ver como temblaba su cuerpo cada vez que sentía un orgasmo era riquísimo. Se levantó y se puso en cuatro. Acarició su ano con su misma humedad y me dijo: “Parteme el culo carajito”… ¿Ahora entienden de donde viene todo? Esa frase me marcó. Ella se tocaba mientras pedía ser penetrada con todas las ganas que me quedaban. Ese día supe que nada como una mujer mayor para disfrutar del sexo salvaje a plenitud. Metí mi miembro en aquel agujero, ella acariciaba sus clítoris y mis gemelas mientras la penetraba.

Mientras disfrutaba de su rico cuño. Mi mente no se desconectó de donde estaría mi amiga. Pero en realidad está doña estaba muy excitante como para dejarla ir así nada más. Los gemidos y las palabras sucias me calentaban la mente cada minuto. Ella me miraba, mientras mordía las sábanas de la cama y golpeaba el colchón. Empezó a pedir que la nalgueara, quería sentir mis manos con fuerza en sus nalgas. Ella era de piel blanca y en la tercera ya tenía rosada la piel. Pero eso no la detenía. Me pidió tomará el cinturón de mi pantalón y le diera unos azotes. Yo no lo pensé mucho y lo busque. Me dijo: “Quiero que sean firmes y continuos. Voy a gritar mucho y te nombraré la madre, así que dame con todo hasta que te diga la palabra de seguridad” Salam Malecom”. Ella se acostó en la cama y me pidió que la azotara. Al principio le daba con lástima. Me daba algo de pena lastimar aquella dama, pero con cada segundo al ver como se ponía con cada azote y verla apretar las sábanas y ver como disfrutaba y gemía me dejó loco… “¡Dame más puto de mierda! Marica ¿es lo más duro que puedes dar? Más duro debe pegar tu madre carajito” Allí fue cuando liberó mi demonio. Solté la correa y mis manos empezaron a darle azotes. Me quedaba ardiendo la palma de mi mano, pero lo disfrutaba mucho. Le lamia el culo y la vagina cada 10 palmadas, eso la volvía loca. Metía mis dedos en su cuerpo para masturbarla. Ella solo pedía más y más. Hasta que me pidió que acabará en su boca . Así que la acosté boca arriba y subí sus piernas en mis hombros (me encanta) y le dio con todas mis ganas hasta que sentí que me venía y le avise.

Ella se bajo un poco y tomó mi miembro, lo introdujo en su boca y me pajeo hasta hacerme llegar y justo cuándo eso empezaba mientras acariciaba mis gemelas uno de sus dedos se deslizó dentro de mi culo. (Puta vieja del coño de su madre) fue lo que me vino a la mente. Pero no dije nada. Solo gritar el orgasmo. La deje hacerlo sin remordimiento. Sabía bien lo que hacía. Sentí que dure 5 segundos más en ese orgasmo que en los de costumbre. Su boca estaba chorreada con mi néctar. Y verla saborearse era más rico aun.

La pregunta era ¿Donde estaba mi amiga? ¿Será que el viejo le estará dando la cogida que anhelaba? Así que le pedí a la señora que me llevará hasta donde podrían estar ellos. Ella solo sonrió con picardía y me tomo de la mano y me dijo: “Vamos, ella lo debe estar pasando mejor que nosotros” ¿Que carajo quiso decir con eso? Y para mi sorpresa cuando nos dirigíamos a la habitación donde creí que ella estaba pude ver a un grupo de aproximadamente 7 hombres rodeando a alguien. Mi curiosidad fue tanta que me acerque más. Solo podía ver que entre todos le estaban dando y si… Pensaron bien… Era ella… Ya estaban por hacer el famoso bukkake. Su cara de placer era de locura. Verla disfrutar de como la penetraban entre varios y sus manos seguían buscando meterse en la boca cuanto miembro se encontrará en el camino. Y así fue como el primero la tomo del cabello y eyaculo en su rostro. Dejándola con los ojos cerrados mientras uno tras otro hacia lo mismo. Hasta dejarla casi con el rostro completamente blanco y brillante. Pero si hace días atrás ella decía que eso era una aberración. Al parecer hay que vivirlo para dar fe y opinión. Yo decía lo mismo de los juegos eróticos de algunas mujeres con nuestro preciado ano, pero esta doña acababa de hacerme romper mis reglas. Cuando todos los 7 acabaron de jugar con mi amiga, quienes todos pensaban que era mi esposa y creyeron, porque mi cara de asombro no era normal. Fue una especie de bienvenida. Aunque yo hubiese querido tener a más de una mujer encima, pero no creo que hubiese aguantado la pela de dos como la señora que me dió la bienvenida para ser sincero. Yo solo tenia 27 años y mi experiencia apenas estaba comenzando. Pero aprendí algo de todo esto. En el sexo se vale todo. Pero jamás me vería involucrando a mi novia en algo así… O eso era lo que creía en aquella época. Hasta que conocí una tan perversa como yo. FIN

bondage

Tu fantasia conmigo…

Hey… Tu… Si tu… Sabes que este relato es para ti. Tu que quieres estar encerrada en un habitación solo conmigo para poder liberar tus deseos, las perversiones que haz aprendido conmigo y se han despertado con cada letra que lees… Se que deseas estar casi desnuda frente a mi, segura de tu cuerpo, tus emociones y picardias. Quieres que te vea, que te admire de arriba a abajo. Se que te vas a desvestir con esa intensión, para que mi miembro me delate al estar frente a ti y parezca que esta a punto de romper mi pantalón. Quiero que ese instante seas la mujer más feliz del mundo. Sin miedo, sin penas, ni tabúes. Que seas erótica, sensual y atrevida.

Que rompas mi camisa al abrirla, yo quiero romperte cada prenda que te queda puesta. Así mismo… Romper… Que sientas como te la arranco aun puesta mientras te digo: “Hoy vas hacer mía carajita. ¿Estas clara de lo que te voy hacer sentir cierto? Quiero que grites… Quiero que gimas… Mírame cuando te hablo… Vas a sentir que te parto en dos pedazos cuando me tengas dentro de ti. ¿Estas lista? Déjame meter mi mano primero para sentir tu humedad… Waooooo que rico se siente… ¿Escuchas?”- mi mano te masturbaba y mis dedos te masajeaban los labios y el clítoris. Tu cerraste los ojos y abriste la boca como con intensión de dejar salir el primer gemido… Pero mi boca se acercó a ti y devoró tu aliento. Una mordida en tus labios te hizo poner los vellos de punta y solo me susurraste: “Haz lo que quieras conmigo, quiero gritar tu nombre… Y un no lo sé… Solo sé que eres mi Dueño y que quiero que me lo metas tan profundo que no pueda respirar, que no pueda hablar si quiera. Hazme maldades, azotame. Quiero liberar la put* que llevo por dentro, esa hembra que disfruta del sexo con locura, proponme lo que quieras que hoy estoy dispuesta a todo. Te daré todo… To… Do… ¿Me entendiste?” – me dijiste con una sonrisa malvada en tus labios y con una expresión de que ese encuentro será inolvidable.

Te acostaste en la cama y empezaste a jugar con tu cuerpo, solo querías que te viera como hacías todas aquellas noches, mañanas y algunas tardes para saciar tus ganas en mi ausencia. Ver como sus manos te recorrían cada centímetro los senos, el abdomen, tu entrepierna, chupabas tus dedos y los llevabas de nuevo a tocar tu clítoris. Tu mirada no se separaba de mi. Querías ponerme a sudar, que yo brincara encima de ti y te lo hiciera como un salvaje. Querías hacerme perder el control. Gemias y hablabas sucio con cada palmada que te auto brindabas seguido varios espasmos en las piernas. Ver como brotaba la humedad y sentir como me gritaba tu sexo por ser devorado por mis labios. Te pusiste en cuatro y podía verte acariciar las nalgas mientras tus dedos imitaban mi penetración, decías gritando mordiendo las sábanas: “Así me tocaba en tu nombre los días más intensos, los días donde tus audios me trasladaban a otra dimensión, ahora háblame, déjame escucharte Dueño de mis orgasmos, acércate, ven y mírame de cerca. Tócame, lame mi cuerpo, hazme sentir que soy tu hembra, rozame con esa barba mis nalgas, mi sexo.” a lo que te respondí… “Tus deseos son ordenes, déjame probar el sabor de tus jugos. Déjame sentir el calor de tu sexo con mis dedos. Quiero que sientas como mi lengua es capaz de hacerte gritar mi nombre. ” – ¿Me haras gritar como put*? – dijiste apretando la sábana y gimiendo mientras mis labios ya los sentías en el medio de tus nalgas mientras mi lengua te exploraba ambas opciones de placer… Y te dije: “Agárrate fuerte de la cama, que te haré estremecer como nunca antes” y usando mis dedos, mi lengua y mis labios te hice temblar las piernas hasta caer acostada. Abrazaste la almohada me gritaste que no me detuviera. Eso hice. No pare de tocarte, hasta verte eyacular por primera vez en tu vida. Tu gritos llenos de malas palabras me calentaban más. Y las escribiría si se pudiera hacer por aquí. Pero es rico ver ese lado oscuro de tu ser. Esa hembra ansiosa de sexo salvaje que ahora sentirá mi poder. ¿Estas lista para ser atada? Llego la hora de contrastar tu placer con el mío. Es mi turno de disfrutar.

Atada a mi cama, lista para ser devorada, me apoderare de casa una de tus curvas. Besaré cada centímetro de tu piel. Quiero que sientas como mis labios y mis manos son capaces de hacerte perder el control. Pero no puedes hacer nada para evitar que te siga acariciando. La sensaciones que te hago sentir son casi diabólicas es como si se apoderará de tu cuerpo el demonio del deseo y la lujuria. Tus gritos y movimientos son incontrolables. Y aún no empieza lo más intenso. Solo son besos y caricias, lamidas, mordidas y próximamente las nalgadas. Dejaré la huellas de mis manos en tu piel. Eres mía, y es la forma de marcar lo que me pertenece. Mis manos en tus nalgas, mis uñas en tu espalda, mis dedos en tu boca y mis dientes en tu cuello, senos y pies. Orgasmos, eso que otros hombres te quedaron debiendo, yo me pondré al día y querrás quedar endeudada. Espasmos esos que te dan cuando me lees y tienes que tocarte para calmar esos deseos. ¿Querías descubrir que se siente ser mi sumisa? Yo no soy el Christian Grey de tus novelas. Yo si existo. Mis manos si te pueden hacer sentir lo que tu cuerpo puede aguantar. Y lo vamos a averiguar… ¿Hasta donde serás capas de soportar mis azotes? ¿Y si lo mezclo con penetración… Podrá tu cuerpo reconocer el dolor del placer? Voy averiguarlo.

Sabes bien que no tendré límites contigo. La locura invadirá tu mente y no podrás hacer nada más que gritar y gemir. Soportar… Respirar profundo y mentalizarte. Ya estas metida en esto y no hay vuelta atrás. Solo te queda aguantar. ¿Querías placer? Aqui estoy para dártelo después de tanto esperar. Son tus sonrisas, tus quejidos y la velocidad de tus latidos los que me motivan a dar lo mejor de mi. Mis dedos, mis palmadas, mi boca, mis mordidas, mi lengua y mis dientes son suficientes para hacerte lograr que llegues a un sin número de orgasmos, espasmos, contracciones que te hacen hasta llorar de emoción. Ya no quiero oír tu gritos. Llego el momento de pasar al otro nivel. Solo llevamos 2 horas en esto y apenas comenzamos.

Le bajo un poco a la intensidad. Tus piernas tiemblan demasiado. Tus nalgas ya están color rosado oscuro y ahora tu boca estará sellada. No quiero escucharte. Ya no más azotes, es hora de las caricias, de la cera de vela por tu piel. Sentirás calor y frío un sin número de veces que ya no sabrás cual es cual.

Y empecé a jugar con el sentido de tacto de tu piel. Un hielo recorre tu espalda hasta llegar a tus caderas los escalofríos te invaden. Ver como tus nalgas se erizan mientras recorro tu piel con este hielo y solo escuchar tu respiración porque tu boca esta tapada. Cuando deje de hacerlo encendí una vela… Esta empecé a derretirla en tu piel. Dabas pequeños brincos con cada gota que caía. En un momento empecé hacer ambas cosas e intercambiar lugares. No sabias si las gotas eran frías o calientes, solo sentías como una aguja que penetraba tu piel levemente. Y libere tu boca… Quería saber lo que sentiste ya que ahora viene el sentido del gusto… Y solo me dijiste: “¿Que me haces? ¿Que es esto? Mi cuerpo se siente complacido con cada cosa que me haces… Me siento confundida, no pensé que este tipo de sensaciones fueran tan adictivas. No pares. Sigue. Soy tuya… Solo Bésame… Quiero sentir tu boca en mis labios… Muerdeme… Rompe mis labios si quieres… Ya no siento la diferencia entre el dolor y el placer que me generas. Pero estas claro que en algún momento me tendrás que soltar y seré yo quien te haga sentir lo que acabo de aprender…” a lo que respondí… “Por eso te dejare sin fuerzas para que no puedas hacerme nada… Mejor vamos al siguiente nivel.

Tus ojos vendados pero sigues atada. Es hora de probar tu sentido del gusto. Hasta empalagar tu boca… No usaré cucharilla para darte a probar lo que quiero. Usaré mi cuerpo, primero untaré un poco de Nutella en mis dedos para rozar tus labios y así verte saborear tu boca. Seguido de las fresas que tanto nos gustan. Allí muerdes y sientes como el ácido llega a tu cuello y hace que se haga agua tu boca. Más Nutella pero esta vez es mi miembro el que toca tus labios lleno de Nutella y tu solo abres la boca y usas tus labios y lengua para probar el sabor y sentir la textura y la temperatura. Te gusta, lo saborear, pero… Tus manos están atadas así que no lo puedes tomar como quisieras. Eso te desespera. Un trago de tequila no te caerá mal. Sal, tequila y limón… Y luego mi boca besandote de nuevo y tu solo me decías: “Que adictivos son tus labios, no quiero dejar de besarte. Ya me duele todo el cuerpo. ¿No hay posibilidad de abrazarte?” Y te respondí: “Tu eres mía a partir de hoy y podrás tener lo que deseas. Pero antes debes vivir todas mis pruebas y soportar lo que alardeas. Aun no me has sentido dentro ti y ¿ya me estas pidiendo clemencia? Prepárese carajita que ahora es que viene la pela.

Te puse en cuatro toque con mi mano la humedad de tu sexo para verificar que estabas lista. Después de unos roces con mi mano y un par de nalgadas tome mi miembro lo humedeci con tu lubricacion y lo metí completo en la primera embestida. Tu grito tipo gemido seguido de un par de golpes en la cama me hicieron saber que hacía lo correcto. Después de unas ocho veces empezaste a decir groserías. Sabes que adoro escucharte hablar sucio en la cama… “Dios mio… ¿me quieres matar o que? Pensé que me darías suave… Aaaaauuuuuuu ufffff por favor… No vayas a parar… Aaaaaaaaaaaayyy coñooooooooo… Que vaina más buena…. Así… Siiiiiiii… Soy tu put*, tu perra, la hembra que deseabas en tu cama… Dímelo… Tuuuu… Dime que soy tuya… Azotame… Haz que mañana no pueda caminar… ” Eso hice, empecé a nalguearte mientras te penetraba apretando de vez en cuando tus nalgas. Y rozando con mi dedo tu culo, que al verlo podía saber tus ganas de sentirme. Te dije: “Vas a ser mía por completo, así que prepárate mentalmente” a lo que me respondiste con voz de excitada… “Deja la labia y parteme el culo ya, se que quieres comérmelo desde hace tiempo” Así que tome el lubricante cubrí mi miembro con el, prepare tu agujero con mis dedos para dilatarlo un poco y note que estaba listo para ser poseído. Coloque la punta de mi miembro y sentí como tu misma empezaste a moverte buscando ser penetrada a la fuerza. Me mirabas, volteabas y te movías con mucha fuerza. Sentías un dolor placentero , tu voz cambio, sonabas a quejido, pero veía como mordias tu propio brazo. Y gritabas: “Parteme el culo, quiero ser tu zorra ninfomana esta noche, dame duro, mételo todo, así te grite que me duele… No me lo saques… Yo aguanto… Ok… Te quiero todo dentro de mi, mi Dueño, todo… Lo tienes grueso y largo, suficiente para… Coñooooooooo de tu madre…. Coño… Coño… Coño… Me estas matando… Me duele… Pero… Pero… Hay Dios mio… No lo saques todavía… Ya va… Putaaaaaa madre… Mi culo… Malvada sea… Que vaina más buenaaaaa Aaaaaaaaaaaayyy siento que me vengo… Dame más, dame más… ” Gritabas.

Ya cuando creías que todo acababa te dije: Tengo una sorpresa. Tal vez no estés lista para tanto en un solo día pero prefiero arriesgarme. Tal vez no se repita este encuentro y prefiero que vivas en mi mundo y saber hasta donde puedes soportar. “¿Ya que más me quieres hacer? Ya es hora que me des tu leche y me dejes hacerte llegar al orgasmo ¿Quieres?” Aun no, ahora es que viene lo bueno mi amor. No me vayas a odiar por tanto ¿quieres? Y me reí…. (Algunas saben como es mi risa pícara ¿cierto? Esa misma…) Te volví a atar a la cama, vendé tus ojos de nuevo y te pedí que te relajaras… Aunque ya era imposible estar relajado. Empecé a lamer tu cuerpo, desde tu boca y empecé a bajar hasta llegar a tu sexo, estaba caliente, húmedo, mi barba te rozaba y te estremecía. Me aleje. Y de nuevo empezaste a sentir una lengua entre tus piernas que te hizo suspirar, jugaba con tu clítoris de tal manera que en pocos segundos estabas teniendo otro orgasmo en eso sentiste mi verga en tu boca y la devoraste inmediatamente y nuevamente aquella boca devoraba tu sexo y tu mente explotó.

¿Alguien más esta con nosotros? Dijiste con el orgasmo en la boca. Y te volví a meter mi amigo entre tus labios y un shhhhhh usted disfrute y ya… Tu seguías disfrutando de mi erección mientras alguien te sentía allá abajo. No sabías quien era, además no era necesario. Solo quería poner algo de picante a la escena. Lo prohibido es más tentador. Además ella tenía rato escondida viéndonos. Faltaba menos que logrará hacerte llegar de esa manera tan explosiva. Así que se acercó a nosotros y te ayudo con mi miembro, ella empezó a lamerme y chuparme y tu solo la escuchabas cerca y te detenias. “Quiero saber quien es…” dijiste con voz fuerte y seria. Ella misma te quito las vendas y te dijo: Amiga, es hora de que hagamos explotar a este hombre de placer y que nunca más se olvide de esta noche… ¿Estas lista para ser liberada para atarlo a él? E inmediatamente tu sonrisa salio de tus labios… “¿Atarlo? Suena interesante… Creo que viéndolo de esa manera… Seremos buenas amigas… Creo que quiero devolverle todo lo que me hizo esta noche hasta que me pida clemencia…. (la maldad brotaba por tus poros) Así que… Te liberaron… Y a partir de ahora la historia cambiará… ¿Qué quieren que me hagan estas dos mujeres?

Quiero que me devoren. Que me hagan explotar unas tres veces. Quiero hacertelo profundo y duro, a ti mi hembra, mi sumisa, la que la curiosidad la mataba. Soy insaciable, pervertido y lujurioso. No soy normal, tengo reglas, códigos y aun me quedan algunos tabúes. Pero no me quedo con las ganas y se que tu tampoco. Somos similares y por eso te atraigo, libere tus más oscuros deseos, tus demonios, tus perversiones que hasta ahora solo eran fantasías. Azotame, adueñate de mis deseos. Quiero sentir tus manos en mi espalda clavando tus uñas, mientras ella sigue besándome y acariciándote. Esa mezcla loca de caricias, besos y abrazos. Me acosté en la cama y tu te quedaste encima de mi pelvis y ella se subió a mi cara rozando su sexo contra mi barba… Ustedes se sonrían. Sus senos brincaban con cada movimiento. Intercambiaron de puestos un par de veces hasta que ambas se pusieron en 4 pidiendo ser penetradas mientras me miraban con maldad y picardía. Sus gemidos eran lo que me calentaba y ya quería explotar. Ver sus culos rosados con mis manos marcadas me hacían elevar mi autoestima. Les le di que hicieran gritar… Así que me ataron… Y empezaron con sexo oral a dos bocas pero una de ustedes levanto mis piernas y metió su lengua en lo más profundo de mi culo. Haciéndome suspirar y gritar, pero no podía evitarlo. Me tenían atado. Su lengua me devoraba y penetraba y tu boca me lamia y chupaba mi sexo con placer. Sus dedos acariciaban lentamente mi culo. Yo no podía liberarme así que no me quedó más que disfrutar de sus locuras. Me masturbabas con tus manos y tu boca me hacía garganta profunda y la otra chica seguía preparándome para hacerme un masaje que no acostumbraba a recibir. Ya estaba a punto de explotar cuando les dije: “Me vengo… Y tu mano me apretó con fuerza moviéndola de arriba a abajo y logrando mi orgasmo cuando de pronto sentí como la otra chica deslizaba sus dedos dentro de mi haciéndome explotar con más locura. Y mi néctar cayó en sus bocas y ustedes solo saborearon con gran placer de mi miembro duro y erecto. Yo solo grite… CDLM No lo vuelvan hacer… Aún no superó ese tabú…

Continuar en esta cama devorandonos uno a otros. Penetrarlas mis niñas mientras escucho sus gemidos y suspiros, ansiosas porque no acabe esta noche. Mientras empecé a penetrar a la otra chica por detrás tu me besabas y veías como lo hacía. Me decías: “Dale duro, hazla gritar a esa perra” mientras aprovechabas para darle nalgadas y acariciarla. Querías que lo hiciera más duro y fuerte, te excitaba escuchar sus gemidos. Así que mientras yo seguía haciéndola gritar tu metiste tu boca entre mis piernas lamiendo mis bolas, mi culo y su sexo. Metías uno de tus dedos dentro de mi mientras seguías chupando eso me hacía controlar mis movimientos ya que cada vez que la penetraba a ella sentía tu dedo más profundo. Confundias mi mente. Me pedías a gritos: “Muévete, partele el culo a esta perra, que yo te lo voy a partir a ti, se que te gusta. Así que MUÉVETE DURO COÑO… acaba en mi boca…” Un escalofrío se adueñó de mi ser y sentí como mis piernas temblaban y el sudor me recorría en grandes cantidades por mi rostro cayendo en sus cuerpos. Hiciste que aquel orgasmo fuera doblemente explosivo no quise salir de aquel agujero, al contrario, la tomé de las caderas y le di tan fuerte que pegó un grito que hizo estremecer la habitación. Y tu entre risas dijiste… “Bajito que nos escuchan los vecinos” y yo sin parar de reírme en el medio de ese orgasmo, gritaba con lo que me quedaba de fuerzas: “Bajito naaaaa, bajito naaaaaaaaaaaaaa” Y caímos rendidos a un lado de la cama. Sin poder hablar, con la respiración acelerada. Tu cara era un poema. Verme exhausto, tendido, sin fuerzas te hacia sentir complacida. Esa noche fue una locura. ¿Que más podías pedir?? FIN ¿o quieren más?

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Odontóloga sexy…

#MicroRelatoErotico ? Con la escusa de ir a tu consultorio para que me revises la boca… Y terminas revisando más que mi pantalón. Es que ésta fantasía de estar con una odontóloga en su propio consultorio ya te la había confesado. Verte solo en bata y con un liguero por debajo. Poder ver todas tus pecas y tatuajes, poder sentir que al fin eres mía. Que te apoderas de mi cuerpo con tu boca y tus manos. Que tus ganas y deseos, fantasías y perversiones por fin tienen la oportunidad de liberarse. Es tu día el pre-regalo de un día de las madres. Porque una madre como tu merece ser complacida. Y aunque hoy son solo letras algún día lo harás de verdad. Cumplirás la fantasía de hacerlo realidad. Dejarás que te devore cada peca de tu piel, dejarás que yo te azote y que dibuje en un papel los tatuajes que tu llevas marcados en la piel?

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Deseo Perverso…

#MicroRelatoErotico ? Se que en lo más profundo de tu mente hay un deseo perverso. ¿Quieres sentir como te azotó sin tocarte y solo con mis versos? Se que ya te imaginas en esa pose deseando mi llegada. Iniciando con mis manos y propinándote nalgadas. Intercalándolo con besos, lamidas y chupadas. Mordidas, apretones, pellizcos y cachetadas. Solo una mente abierta disfrutará de mi pasión, de mis locuras, perversiones que causan adicción. No es dolor lo que yo causo, no es placer mi linda nena, es la locura de éste hombre que vive en Venezuela. Es la mezcla más letal que hayas conocido, el deseo más perverso que te hayas permitido. La fantasía más loca que quisieras ya cumplir. Meterse en mi cama ahora mismo y que te haga ya gemir…?

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Gordibuena tatuada…

#MicroRelatoErotico ? Tengo una gran fascinación por los tatuajes, aunque aún no tenga uno en mi piel admiro verlos en las pieles de otras. Por eso cuando vi tus fotos dije… Waooooooooo que obra de arte más bella, y lo más interesante es que viene en “Gran Formato” cada una de tus curvas son la tentación y mi delirio por probarte cada vez que abro mi instagram. Ver como te sientes tan sexy y divina mostrándote con un delicado y sublime estilo personal. Pero no es tu carne lo que me atrae, no son sólo esas curvas prominentes que es difícil dejar de ver… Son tus ojos, tu mirada, lo que crearon la atracción y esa sonrisa tierna que me pide sumisión. Si, es que te imagino es atada, indefensa y en mis redes. Te imagino siendo mía y gritando que no puedes. Que no puedes aguantar que solo te mire y no haga nada, que no puedes resistir como te azotan mis miradas. Son mis manos y es tu cuerpo los que desean entrar en batalla, y le pregunto señorita ¿Estás lista para dar la talla? Porque una vez que yo empiece no me pienso detener, ni tus orgasmos o quejidos ni tus gritos de placer, saciaran por ti mis ganas y todo lo que voy hacer. ?

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¿Como tratar una mujer?

No se trata solo de abrirle las piernas, cogértela y venirte, ¿Qué caso tiene hacer eso? Tienes que hacerla sentir especial, hacer que te piense todo el día, que tenga fantasías sexuales contigo, que te desee tanto, que se moje con tan solo pensar en ti. No abras solo sus piernas, conócela primero, consiéntela, escúchala, hazla sentir especial y antes de abrir sus piernas abre su alma. Haz que se sienta segura contigo, que deje sus miedos y así pueda mostrar lo mejor de ella, que no tenga miedo de mostrar su lado más perverso o de contarte sus fantasías, complácela cuando te las diga, háganlas realidad no solo disfrutes tú primero, asegúrate que ella también disfrute. Hazle el amor, penétrala, provócale orgasmos, juega con ella, hagan cosas sucias o divertidas y mientras la penetras acaricíala, no solo te muevas como una máquina, ella debe de sentirte siempre, y cuando este en su punto máximo de excitación susúrrale al oído lo mucho que la quieres y cuanto disfrutas estar con ella eso les encanta. Se diverso, romántico, cursi, salvaje, dominante, sumiso, sorpréndela siempre con algo distinto. El secreto está en hacer lo que te gustaría que hicieran por ti, consientela y cuídala, por que sabes; tal vez no estés siempre a su lado, pero te aseguro que ella nunca te va a olvidar y aunque lo haga con otros hombres nunca te sacará de su mente. Porque cualquiera puede abrir de piernas y cogerse a una mujer, pero yo prefiero abrir su alma y hacerles el amor de mil maneras… ? ¿Seria que la foto anterior les pareció porno, o que?

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Sin ponerte un dedo encima…

En la vida nos cruzamos con personas que muchas veces no imaginamos lo influyentes que llegan a ser en nuestras vidas. Personas que a veces sientes que son tu alma gemela o que sientes una conexión tan profunda que son capaces de hacerte sentir emociones sin mirarte de frente. Sin ponerte un dedo encima. A veces con solo mirar una foto o leer un mensaje escrito por está persona es suficiente para “sentir”.

A ti te leí la primera vez. Letras llenas de pasión y deseo. Letras invadidas por el erotismo y la seducción. Algunas apoyadas con tus propias fotos. Donde posabas para tu propio lente y mostrabas al mundo quien eras. Miradas profundas y generalmente seductoras. A veces eran perdidas hacia el horizonte. Pero siempre tenían una carga de energía tal que provocaba era estar allí contigo.
Tu mirada me sedujo. Tus labios que solo los he visto me provocan. Tus senos, tu cuello y tus hombros me invitan a devorarmelos. Despiertas en mi ser una sensación de depredador. Te veo cual felino salvaje acechando a su presa. Primero te observó. Te estudio. Detalle a detalle. Tu capacidad y tu debilidad.
Tu me tientas… me retas.
Mirar cada foto tuya me pone creativo. Tu mirada se siente viva en cada foto. Transmites el deseo y la pasión que anhela mi cuerpo. Ver cada una de tus curvas me emociona, haces que mis manos deseen recorrerte y acariciarte. Poder tocarte no será suficiente. Quiero adueñarme de ti por entero. Quiero pagarte a la pared y devorarte a besos. Arrancarte los labios. Dominarte por el pelo y mirarte a los ojos diciéndote: “Hoy vas a ser mía.”

 

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Simplemente amigos…

Te acuerdas aquella ocasión después de haber trabajado mucho en la tarea de la universidad, eran las entregas finales, pasé la noche en tu casa trabajando. Ya eran como las 4 de la tarde cuando decidimos descansar y relajarnos y olvidarnos completamente de la tarea, compramos unas cervezas. Te pedí que me permitieras bañarme para descansar mejor y que así podías darme un masaje. ¿Porque te ríes? Veo que si lo recuerdas. Comencé a bañarme después de haber tomado un par de cervezas. No había toalla y te pedí una. Corriste a la puerta del baño y me la diste, me dí cuenta de que me miraste con algo de picardía. Salí del baño y fui a tu cuarto, allí estabas tirada en la cama bocabajo, parecías relajada por la cerveza. Me recosté a tu lado y también trate de dormirme.

Comenzamos a hablar de otras cosas, pero no se como se dio el tema, total que me contaste acerca de una experiencia sexual que habías tenido pero que no te había gustado y te sentías muy arrepentida, recuerdo que lloraste, e intenté calmarte y que te desahogaras. Después de un rato de estar llorando, entre lágrimas y con un gesto muy visible de pena, me dijiste: – ¿Sabes? He tenido tres sueños contigo en donde hacemos de todo, y el tenerlos me hace sentir muy mal, porque fuiste el novio de mi mejor amiga, y ella me pidió que te cuidara cuando se fue, siento que la traiciono.

Yo también te confesé que desde hace tiempo fantaseaba contigo. En ese momento estábamos los dos acostado pero uno en cada extremos de la cama, pero para ese entonces mi miembro ya se encontraba muy duro e incluso con gotas de lubricante en la punta. Y yo solo en toalla.

Yo acerqué mi mano a tu cara y la acaricie e inmediatamente me pediste que no lo hiciera, pero no te quitaste, sino que al contrario, metiste tu mano bajo mi toalla y tímidamente me tocaste, veía en tus ojos el deseo que sentías. Cerré mis ojos. Mi corazón estaba a mil no sabía que hacer. De hecho los dos estábamos deseosos pero no nos atrevíamos a acercarnos más. Me acerqué y te dí un beso en la frente mientras luchaba por contenerme de no venirme, ya que estaba muy, muy excitado. Tu cerraste tus ojos y me dijiste: – ¿Me dejas hacer algo que desde hace tiempo he querido hacerte? – Yo con la respiración entrecortada te dije que hicieras lo que quisieras y te pregunté que era lo que deseabas.  Aún con los ojos cerrados y con el ceño fruncido y los labios temblorosos, me contestaste: – Besarte, solo eso quiero – A lo que respondí que lo hicieras. Te acomodaste un poco y yo esperaba que me dieras un beso en la boca, pero no. Quitaste la toalla de mi cintura y me diste un beso a la altura de mi ombligo, tomaste mi pené con tu mano derecha y comenzaste a besar la base y lentamente a subir por él hasta llegar a la punta. Ya estando tus labios en mi glande, de un sólo golpe succionaste todo mi pene y no pude hacer otra cosa más que arquear mi cuerpo. Con la otra mano apretabas rítmicamente mi escroto y testículos, tu boca subía y bajaba por mi pene y yo sólo veía como estaba húmedo por tu saliva y como tus labios se estiraban cuando lo sacabas y lo metías en tu boca. Te detuviste un poco en la punta y con tu lengua comenzaste a dar vueltas por el glande. Ví como tu mejilla se estiraba al hacer contacto el glande con las paredes de tu boca y eso me excitó mucho más.

Como sentí la sensación de la eyaculación, te sujete por la cabeza y te retiré y te dí un beso en los labios. Luego te besé el cuello y te baje una blusa de tirantes, dejándote sólo en un sostén sin tirantes. Acaricié la copa y sentí tu pezón durito. Bajé lentamente tu brassiere y tus dos senos eran como dos melocotones grandes y jugosos por ser devorados, eran perfectos y excitantes. Tu simplemente seguías con los ojos cerrados y cuando te recosté para quitarte el pantalón, te tapaste con el antebrazo los senos y con las manos tu cara, ¿Que sentías? Tienes un cuerpo hermoso, digno de admirar y observar. Desabroché tu pantalón, te saqué las piernas y ta dejé solo en un bikini color piel, que recuerdo muy bien que no era tan sensual como los que había visto antes en tu closet y a decir verdad me cortó un poco la inspiración y por eso te los arranque y los lance lejos de nosotros. Se que no te lo había dicho, ahora solo nos queda sonreír. Siempre me ha excitado ese momento en que desnudamos a esa persona que tanto nos gusta. Y ¡Wao! Algo que me llamaba la atención y me despierto el morbo es el vello púbico, lo tenías perfectamente delineado por el rastrillo y sólo tenía una delgada línea de pelos, lo cual ahora que lo escribo me provocas una erección y hace que mi “amigo” salga por mi bóxer.

Me recosté a tu lado y quité tus manos de tus senos y los comencé a besar, con mucha dulzura, jugando con mi lengua y a veces mis dientes con esos pezones erizados. Mientras con mi mano derecha acariciaba tu abdomen en busca de tu rajita que al contacto con ella una corriente eléctrica recorrió mi brazo hasta mi cuello. Lentamente, pero con firmeza, metí un dedo en tu vagina, estabas caliente y muy húmeda. Eso me excito aún más y comencé a entrar y salir cada vez mas rápido e intensamente.

No pude aguantar más, me hinque en medio de tus piernas y recuerdo que te pregunté que si quería que lo hiciera, a lo que me contestaste que ¡NO!

Yo no te hice caso… (Sonrío y se que tu también) seguí acariciándote y entre queriendo y no, acerqué mi cadera a tu entrepierna, con mi mano coloqué la punta de mi pene en toda la entrada e introduje poco a poco mientras sentía como me tragaba su humedad y su calor. Cuando la base de mi pene tocó tu pubis me sentí pleno y sentí la necesidad de salir para volver a entrar y tener la misma sensación. Me abrazaste con tus piernas y con tus manos acariciabas mi pecho y me veía a los ojos por fin.

Tus gemidos empezaron a surgir con cada embestida dentro de ti. Tu respiración era cada vez mas profunda, ya no dejabas de verme. Mordías tus labios y te quejabas cada vez que lo empujaba dentro de ti. Cada quejido me calentaba mas y mas. De pronto me empujaste, te pusiste en cuatro patas. El hecho de ver tu trasero a mi disposición me excito mucho más. Volteaste tu cara esperando que te penetrara y en cuanto lo hice, miré como cerraste los ojos y levantaste la cabeza, pero esta vez no hiciste ningún ruido, pero el espejo de tu peinadora me permitía ver tu expresión de entre dolor y no querer gritar. Te contenías, lo aguantabas,  respirabas profundo con cada embestida de mi pene dentro de ti. De pronto fue como si no lo pudiste soportar mas y tus gritos y gemidos explotaron de tus labios, tu almohada era el silenciador de aquella batalla. Tus caderas no dejaban de moverse, a veces volteabas tu mirada para verme a los ojos y sentía como disfrutabas de mi cara. Porque le ponías como mas empeño a la situación, sentí que me ibas hacer llegar en cualquier momento.

Me pediste que no me viniera dentro de ti ya que estabas fértil esos días y no nos estábamos cuidando (Que locos eramos). Por lo que te apartaste, te pusiste de frente a mí y comenzaste a masturbarme. Comenzaste a subir y a bajar con tu mano con movimientos largos y lentos, pero fuertes. Llenaste tu mano de tu lubricación vaginal del que estaba lleno mi pene. Y dijiste: – Lo quiero en mi pecho… – . Finalmente me vine con un gemido de placer-dolor y mi semen se esparció por tus hermosos senos y tu mano, que aun seguía manoseando lentamente mi pene y apretabas como para sacar todo lo que tenía que salir. Podía ver como caía todo en tus senos y me decías: – Esta caliente, que rico se siente. – Y empezaste a esparcirlo por todos tus senos hasta dejar una capa brillante por todo tu pecho.

En ese momento, después de recuperar el aliento y disfrutar del orgasmo, me sobrevino la culpa y me tiré en la cama y te pregunté: – ¿Qué hicimos? Tu solo me diste la espalda y yo no sabía que hacer, me cubrí con la toalla y me puse a pensar. Después de unos quince minutos, volteaste hacia mí y me dijiste mientras me acariciaba el pecho y me quitaba algunas gotas de sudor: – ¿Sabes..? me la pasé muy bien, a pesar de que me siento mal por esta chama, ella esta enamorada de ti, ¿sabes? Pero me deje llevar…

-¿Te gustó? – te dije

-Claro que si, fue increíble, pero aun siento pena y vergüenza.

Estuvimos otros diez minutos viendo el techo de la habitación como un par de tontos y luego nos levantamos y nos fuimos a bañar. No dijimos nada, de hecho nos bañamos dándonos la espalda. No quisiste enjabonarme siquiera y no me dejaste hacértelo tampoco. Nos secamos, nos vestimos y salimos a caminar. Fuimos a comer helados ¿Recuerdas? Por un instante nos olvidamos que solo hacia unos minutos estábamos empiernados besándonos y gimiendo el uno por el otro.

-¿Que somos?  – me preguntaste antes de irte de nuevo a tu casa…

-Somos los mejores amigos. – conteste con una sonrisa.

-Si, ya veo… Muy grandes amigos -dijiste sonriendo tan hermosa como siempre – ¿Pero que pasara cuando quiera volver hacer esto que paso hoy? ¿Estarás para mi? No puedo pedirte que seas mi novio, mi amiga me mataría, estas claro. Pero debo confesarte que nunca antes me habían hecho sentir lo que tu me hiciste hoy en mi propia cama. Y aunque trato de no hablar del tema, no dejo de recordar cada caricia, cada movimiento tuyo. Con solo confesarte esto siento que me estoy mojando de nuevo…

-Shhh Tranquila – te dije susurrando – Para que estamos los amigos, nos confiamos todo, te quiero mucho, dentro de todo te respeto y me interesas como persona. Considero que esto es una amistad con un toque de erotismo y de mucha confianza. Siempre estaré para ti.

-¿Siempre? ¿Seguro?- me dijiste mirándome fijamente a los ojos en el medio de la calle – Pues quiero que ESTÉS dentro de mi en este momento, así que llévame aun sitio donde pueda ser TU MEJOR AMIGA…