orgy

Mi primer swinger…

Desde que lo descubrí sentí la imperiosa necesidad de saber cómo era. Pero debido a que mi relación amorosa de ese momento era muy conservadora no me atrevía a proponerle algo así. No es fácil. O por lo menos en aquel momento de mi vida. Así que después de una larga conversación con una amiga sexual, le planteé la idea. Ella era muy curiosa también. Ya yo le había sembrado la maldad en sus venas. Así que decidimos ir a una de esas fiestas organizadas, donde varias parejas se liberan al mejor estilo de orgía romana. Ambos estábamos ansiosos por experimentar por primera vez lo más cercano a una bacanal.

Sexo libre y sin tabúes… Después de una bienvenida, palabras, reglas, y la invitación para la siguiente fiesta VIP en un yate se dio inicio a la gran fiesta de placer. Cabe destacar que los teléfonos no eran permitidos, solo había un fotógrafo oficial quien grababa y tomaba fotos solo aquellos con brazalete dorado. Nosotros teníamos uno azul. Y ni nos paraban. Eramos unos novatos. Pero inmediatamente una pareja de señores algo mayores pero muy fitness se acercaron y nos hicieron la primera propuesta. Cosa que mi amiga no dudó en absoluto. Ya que se había negado en la primera por un señor que según ella se parecía a un profesor de la universidad que ella odio mucho y le cortaba las ganas. Pero este caballero si estaba como ella le gustaba. Canoso, con buen cuerpo, y bien dotado. Su esposa una señora muy hermosa de cuerpo natural, sin nada que envidiarle a una veinteañera. Muy sonriente y feliz… Se veía que eran unos expertos en este tipo de fiestas.

Lo más emocionante de todo fue ver como aquella mujer seducía primero a mi acompañante. Si ella daba permiso. Se cerraba el trato. La mujer es la que decide. Se dijeron unas cosas al oído, sonrieron y ambas tomaron de la mano a la otra pareja. A mi la señora me llevo hasta la habitación más cercana y no podía dejar de mirar hacia atrás. No quería dejarla sola. Pero esta dama estaba muy interesante. Entramos a la habitación y los besos no se hicieron esperar. Wao. Esta mujer besaba muy rico, con pasión, lengua, mordidas, lamidas, era toda una diosa y apenas nos estábamos iniciando. Me quitó la ropa en pocos segundos y se fue a mi miembro inmediatamente devorandolo de forma tan profunda y jugosa que ya creía que me haría acabar en sus labios. Tuve que concentrarme bien y no dejar que me ganará ese primer round. Su rostro era de placer, sus manos y su boca se sincronizaban perfectamente con cada movimiento.

La garganta profunda era su especialidad, hacia estremecer mi cuerpo cada vez que tocaba mi abdomen con su nariz y su lengua lamia mis gemelas. Sus ojos apenas se llenaban de lágrimas y el ahogo era lo que más disfrutaba. Ella decidió subirse encima de mi sin quitarse la ropa, andaba en falda y apenas corrió su bikini a un lado y dejó que la penetrara. Su gemido salió como un pequeño grito. Y se empezó a mover como nunca antes había sentido a una mujer. Ella sabia buscar sus orgasmos. En 10 minutos estaba soltando su primer orgasmo. Yo solo disfrutaba de sus movimientos, ella estaba haciendo el trabajo. Sus uñas se clavaban en mi pecho. Y mis manos en sus nalgas. Sus gritos y quejidos eran fascinantes. Ver como temblaba su cuerpo cada vez que sentía un orgasmo era riquísimo. Se levantó y se puso en cuatro. Acarició su ano con su misma humedad y me dijo: «Parteme el culo carajito»… ¿Ahora entienden de donde viene todo? Esa frase me marcó. Ella se tocaba mientras pedía ser penetrada con todas las ganas que me quedaban. Ese día supe que nada como una mujer mayor para disfrutar del sexo salvaje a plenitud. Metí mi miembro en aquel agujero, ella acariciaba sus clítoris y mis gemelas mientras la penetraba.

Mientras disfrutaba de su rico cuño. Mi mente no se desconectó de donde estaría mi amiga. Pero en realidad está doña estaba muy excitante como para dejarla ir así nada más. Los gemidos y las palabras sucias me calentaban la mente cada minuto. Ella me miraba, mientras mordía las sábanas de la cama y golpeaba el colchón. Empezó a pedir que la nalgueara, quería sentir mis manos con fuerza en sus nalgas. Ella era de piel blanca y en la tercera ya tenía rosada la piel. Pero eso no la detenía. Me pidió tomará el cinturón de mi pantalón y le diera unos azotes. Yo no lo pensé mucho y lo busque. Me dijo: «Quiero que sean firmes y continuos. Voy a gritar mucho y te nombraré la madre, así que dame con todo hasta que te diga la palabra de seguridad» Salam Malecom». Ella se acostó en la cama y me pidió que la azotara. Al principio le daba con lástima. Me daba algo de pena lastimar aquella dama, pero con cada segundo al ver como se ponía con cada azote y verla apretar las sábanas y ver como disfrutaba y gemía me dejó loco… «¡Dame más puto de mierda! Marica ¿es lo más duro que puedes dar? Más duro debe pegar tu madre carajito» Allí fue cuando liberó mi demonio. Solté la correa y mis manos empezaron a darle azotes. Me quedaba ardiendo la palma de mi mano, pero lo disfrutaba mucho. Le lamia el culo y la vagina cada 10 palmadas, eso la volvía loca. Metía mis dedos en su cuerpo para masturbarla. Ella solo pedía más y más. Hasta que me pidió que acabará en su boca . Así que la acosté boca arriba y subí sus piernas en mis hombros (me encanta) y le dio con todas mis ganas hasta que sentí que me venía y le avise.

Ella se bajo un poco y tomó mi miembro, lo introdujo en su boca y me pajeo hasta hacerme llegar y justo cuándo eso empezaba mientras acariciaba mis gemelas uno de sus dedos se deslizó dentro de mi culo. (Puta vieja del coño de su madre) fue lo que me vino a la mente. Pero no dije nada. Solo gritar el orgasmo. La deje hacerlo sin remordimiento. Sabía bien lo que hacía. Sentí que dure 5 segundos más en ese orgasmo que en los de costumbre. Su boca estaba chorreada con mi néctar. Y verla saborearse era más rico aun.

La pregunta era ¿Donde estaba mi amiga? ¿Será que el viejo le estará dando la cogida que anhelaba? Así que le pedí a la señora que me llevará hasta donde podrían estar ellos. Ella solo sonrió con picardía y me tomo de la mano y me dijo: «Vamos, ella lo debe estar pasando mejor que nosotros» ¿Que carajo quiso decir con eso? Y para mi sorpresa cuando nos dirigíamos a la habitación donde creí que ella estaba pude ver a un grupo de aproximadamente 7 hombres rodeando a alguien. Mi curiosidad fue tanta que me acerque más. Solo podía ver que entre todos le estaban dando y si… Pensaron bien… Era ella… Ya estaban por hacer el famoso bukkake. Su cara de placer era de locura. Verla disfrutar de como la penetraban entre varios y sus manos seguían buscando meterse en la boca cuanto miembro se encontrará en el camino. Y así fue como el primero la tomo del cabello y eyaculo en su rostro. Dejándola con los ojos cerrados mientras uno tras otro hacia lo mismo. Hasta dejarla casi con el rostro completamente blanco y brillante. Pero si hace días atrás ella decía que eso era una aberración. Al parecer hay que vivirlo para dar fe y opinión. Yo decía lo mismo de los juegos eróticos de algunas mujeres con nuestro preciado ano, pero esta doña acababa de hacerme romper mis reglas. Cuando todos los 7 acabaron de jugar con mi amiga, quienes todos pensaban que era mi esposa y creyeron, porque mi cara de asombro no era normal. Fue una especie de bienvenida. Aunque yo hubiese querido tener a más de una mujer encima, pero no creo que hubiese aguantado la pela de dos como la señora que me dió la bienvenida para ser sincero. Yo solo tenia 27 años y mi experiencia apenas estaba comenzando. Pero aprendí algo de todo esto. En el sexo se vale todo. Pero jamás me vería involucrando a mi novia en algo así… O eso era lo que creía en aquella época. Hasta que conocí una tan perversa como yo. FIN

bondage

Tu fantasia conmigo…

Hey… Tu… Si tu… Sabes que este relato es para ti. Tu que quieres estar encerrada en un habitación solo conmigo para poder liberar tus deseos, las perversiones que haz aprendido conmigo y se han despertado con cada letra que lees… Se que deseas estar casi desnuda frente a mi, segura de tu cuerpo, tus emociones y picardias. Quieres que te vea, que te admire de arriba a abajo. Se que te vas a desvestir con esa intensión, para que mi miembro me delate al estar frente a ti y parezca que esta a punto de romper mi pantalón. Quiero que ese instante seas la mujer más feliz del mundo. Sin miedo, sin penas, ni tabúes. Que seas erótica, sensual y atrevida.

Que rompas mi camisa al abrirla, yo quiero romperte cada prenda que te queda puesta. Así mismo… Romper… Que sientas como te la arranco aun puesta mientras te digo: «Hoy vas hacer mía carajita. ¿Estas clara de lo que te voy hacer sentir cierto? Quiero que grites… Quiero que gimas… Mírame cuando te hablo… Vas a sentir que te parto en dos pedazos cuando me tengas dentro de ti. ¿Estas lista? Déjame meter mi mano primero para sentir tu humedad… Waooooo que rico se siente… ¿Escuchas?»- mi mano te masturbaba y mis dedos te masajeaban los labios y el clítoris. Tu cerraste los ojos y abriste la boca como con intensión de dejar salir el primer gemido… Pero mi boca se acercó a ti y devoró tu aliento. Una mordida en tus labios te hizo poner los vellos de punta y solo me susurraste: «Haz lo que quieras conmigo, quiero gritar tu nombre… Y un no lo sé… Solo sé que eres mi Dueño y que quiero que me lo metas tan profundo que no pueda respirar, que no pueda hablar si quiera. Hazme maldades, azotame. Quiero liberar la put* que llevo por dentro, esa hembra que disfruta del sexo con locura, proponme lo que quieras que hoy estoy dispuesta a todo. Te daré todo… To… Do… ¿Me entendiste?» – me dijiste con una sonrisa malvada en tus labios y con una expresión de que ese encuentro será inolvidable.

Te acostaste en la cama y empezaste a jugar con tu cuerpo, solo querías que te viera como hacías todas aquellas noches, mañanas y algunas tardes para saciar tus ganas en mi ausencia. Ver como sus manos te recorrían cada centímetro los senos, el abdomen, tu entrepierna, chupabas tus dedos y los llevabas de nuevo a tocar tu clítoris. Tu mirada no se separaba de mi. Querías ponerme a sudar, que yo brincara encima de ti y te lo hiciera como un salvaje. Querías hacerme perder el control. Gemias y hablabas sucio con cada palmada que te auto brindabas seguido varios espasmos en las piernas. Ver como brotaba la humedad y sentir como me gritaba tu sexo por ser devorado por mis labios. Te pusiste en cuatro y podía verte acariciar las nalgas mientras tus dedos imitaban mi penetración, decías gritando mordiendo las sábanas: «Así me tocaba en tu nombre los días más intensos, los días donde tus audios me trasladaban a otra dimensión, ahora háblame, déjame escucharte Dueño de mis orgasmos, acércate, ven y mírame de cerca. Tócame, lame mi cuerpo, hazme sentir que soy tu hembra, rozame con esa barba mis nalgas, mi sexo.» a lo que te respondí… “Tus deseos son ordenes, déjame probar el sabor de tus jugos. Déjame sentir el calor de tu sexo con mis dedos. Quiero que sientas como mi lengua es capaz de hacerte gritar mi nombre. » – ¿Me haras gritar como put*? – dijiste apretando la sábana y gimiendo mientras mis labios ya los sentías en el medio de tus nalgas mientras mi lengua te exploraba ambas opciones de placer… Y te dije: «Agárrate fuerte de la cama, que te haré estremecer como nunca antes» y usando mis dedos, mi lengua y mis labios te hice temblar las piernas hasta caer acostada. Abrazaste la almohada me gritaste que no me detuviera. Eso hice. No pare de tocarte, hasta verte eyacular por primera vez en tu vida. Tu gritos llenos de malas palabras me calentaban más. Y las escribiría si se pudiera hacer por aquí. Pero es rico ver ese lado oscuro de tu ser. Esa hembra ansiosa de sexo salvaje que ahora sentirá mi poder. ¿Estas lista para ser atada? Llego la hora de contrastar tu placer con el mío. Es mi turno de disfrutar.

Atada a mi cama, lista para ser devorada, me apoderare de casa una de tus curvas. Besaré cada centímetro de tu piel. Quiero que sientas como mis labios y mis manos son capaces de hacerte perder el control. Pero no puedes hacer nada para evitar que te siga acariciando. La sensaciones que te hago sentir son casi diabólicas es como si se apoderará de tu cuerpo el demonio del deseo y la lujuria. Tus gritos y movimientos son incontrolables. Y aún no empieza lo más intenso. Solo son besos y caricias, lamidas, mordidas y próximamente las nalgadas. Dejaré la huellas de mis manos en tu piel. Eres mía, y es la forma de marcar lo que me pertenece. Mis manos en tus nalgas, mis uñas en tu espalda, mis dedos en tu boca y mis dientes en tu cuello, senos y pies. Orgasmos, eso que otros hombres te quedaron debiendo, yo me pondré al día y querrás quedar endeudada. Espasmos esos que te dan cuando me lees y tienes que tocarte para calmar esos deseos. ¿Querías descubrir que se siente ser mi sumisa? Yo no soy el Christian Grey de tus novelas. Yo si existo. Mis manos si te pueden hacer sentir lo que tu cuerpo puede aguantar. Y lo vamos a averiguar… ¿Hasta donde serás capas de soportar mis azotes? ¿Y si lo mezclo con penetración… Podrá tu cuerpo reconocer el dolor del placer? Voy averiguarlo.

Sabes bien que no tendré límites contigo. La locura invadirá tu mente y no podrás hacer nada más que gritar y gemir. Soportar… Respirar profundo y mentalizarte. Ya estas metida en esto y no hay vuelta atrás. Solo te queda aguantar. ¿Querías placer? Aqui estoy para dártelo después de tanto esperar. Son tus sonrisas, tus quejidos y la velocidad de tus latidos los que me motivan a dar lo mejor de mi. Mis dedos, mis palmadas, mi boca, mis mordidas, mi lengua y mis dientes son suficientes para hacerte lograr que llegues a un sin número de orgasmos, espasmos, contracciones que te hacen hasta llorar de emoción. Ya no quiero oír tu gritos. Llego el momento de pasar al otro nivel. Solo llevamos 2 horas en esto y apenas comenzamos.

Le bajo un poco a la intensidad. Tus piernas tiemblan demasiado. Tus nalgas ya están color rosado oscuro y ahora tu boca estará sellada. No quiero escucharte. Ya no más azotes, es hora de las caricias, de la cera de vela por tu piel. Sentirás calor y frío un sin número de veces que ya no sabrás cual es cual.

Y empecé a jugar con el sentido de tacto de tu piel. Un hielo recorre tu espalda hasta llegar a tus caderas los escalofríos te invaden. Ver como tus nalgas se erizan mientras recorro tu piel con este hielo y solo escuchar tu respiración porque tu boca esta tapada. Cuando deje de hacerlo encendí una vela… Esta empecé a derretirla en tu piel. Dabas pequeños brincos con cada gota que caía. En un momento empecé hacer ambas cosas e intercambiar lugares. No sabias si las gotas eran frías o calientes, solo sentías como una aguja que penetraba tu piel levemente. Y libere tu boca… Quería saber lo que sentiste ya que ahora viene el sentido del gusto… Y solo me dijiste: «¿Que me haces? ¿Que es esto? Mi cuerpo se siente complacido con cada cosa que me haces… Me siento confundida, no pensé que este tipo de sensaciones fueran tan adictivas. No pares. Sigue. Soy tuya… Solo Bésame… Quiero sentir tu boca en mis labios… Muerdeme… Rompe mis labios si quieres… Ya no siento la diferencia entre el dolor y el placer que me generas. Pero estas claro que en algún momento me tendrás que soltar y seré yo quien te haga sentir lo que acabo de aprender…» a lo que respondí… «Por eso te dejare sin fuerzas para que no puedas hacerme nada… Mejor vamos al siguiente nivel.

Tus ojos vendados pero sigues atada. Es hora de probar tu sentido del gusto. Hasta empalagar tu boca… No usaré cucharilla para darte a probar lo que quiero. Usaré mi cuerpo, primero untaré un poco de Nutella en mis dedos para rozar tus labios y así verte saborear tu boca. Seguido de las fresas que tanto nos gustan. Allí muerdes y sientes como el ácido llega a tu cuello y hace que se haga agua tu boca. Más Nutella pero esta vez es mi miembro el que toca tus labios lleno de Nutella y tu solo abres la boca y usas tus labios y lengua para probar el sabor y sentir la textura y la temperatura. Te gusta, lo saborear, pero… Tus manos están atadas así que no lo puedes tomar como quisieras. Eso te desespera. Un trago de tequila no te caerá mal. Sal, tequila y limón… Y luego mi boca besandote de nuevo y tu solo me decías: «Que adictivos son tus labios, no quiero dejar de besarte. Ya me duele todo el cuerpo. ¿No hay posibilidad de abrazarte?» Y te respondí: «Tu eres mía a partir de hoy y podrás tener lo que deseas. Pero antes debes vivir todas mis pruebas y soportar lo que alardeas. Aun no me has sentido dentro ti y ¿ya me estas pidiendo clemencia? Prepárese carajita que ahora es que viene la pela.

Te puse en cuatro toque con mi mano la humedad de tu sexo para verificar que estabas lista. Después de unos roces con mi mano y un par de nalgadas tome mi miembro lo humedeci con tu lubricacion y lo metí completo en la primera embestida. Tu grito tipo gemido seguido de un par de golpes en la cama me hicieron saber que hacía lo correcto. Después de unas ocho veces empezaste a decir groserías. Sabes que adoro escucharte hablar sucio en la cama… «Dios mio… ¿me quieres matar o que? Pensé que me darías suave… Aaaaauuuuuuu ufffff por favor… No vayas a parar… Aaaaaaaaaaaayyy coñooooooooo… Que vaina más buena…. Así… Siiiiiiii… Soy tu put*, tu perra, la hembra que deseabas en tu cama… Dímelo… Tuuuu… Dime que soy tuya… Azotame… Haz que mañana no pueda caminar… » Eso hice, empecé a nalguearte mientras te penetraba apretando de vez en cuando tus nalgas. Y rozando con mi dedo tu culo, que al verlo podía saber tus ganas de sentirme. Te dije: «Vas a ser mía por completo, así que prepárate mentalmente» a lo que me respondiste con voz de excitada… «Deja la labia y parteme el culo ya, se que quieres comérmelo desde hace tiempo» Así que tome el lubricante cubrí mi miembro con el, prepare tu agujero con mis dedos para dilatarlo un poco y note que estaba listo para ser poseído. Coloque la punta de mi miembro y sentí como tu misma empezaste a moverte buscando ser penetrada a la fuerza. Me mirabas, volteabas y te movías con mucha fuerza. Sentías un dolor placentero , tu voz cambio, sonabas a quejido, pero veía como mordias tu propio brazo. Y gritabas: «Parteme el culo, quiero ser tu zorra ninfomana esta noche, dame duro, mételo todo, así te grite que me duele… No me lo saques… Yo aguanto… Ok… Te quiero todo dentro de mi, mi Dueño, todo… Lo tienes grueso y largo, suficiente para… Coñooooooooo de tu madre…. Coño… Coño… Coño… Me estas matando… Me duele… Pero… Pero… Hay Dios mio… No lo saques todavía… Ya va… Putaaaaaa madre… Mi culo… Malvada sea… Que vaina más buenaaaaa Aaaaaaaaaaaayyy siento que me vengo… Dame más, dame más… » Gritabas.

Ya cuando creías que todo acababa te dije: Tengo una sorpresa. Tal vez no estés lista para tanto en un solo día pero prefiero arriesgarme. Tal vez no se repita este encuentro y prefiero que vivas en mi mundo y saber hasta donde puedes soportar. «¿Ya que más me quieres hacer? Ya es hora que me des tu leche y me dejes hacerte llegar al orgasmo ¿Quieres?» Aun no, ahora es que viene lo bueno mi amor. No me vayas a odiar por tanto ¿quieres? Y me reí…. (Algunas saben como es mi risa pícara ¿cierto? Esa misma…) Te volví a atar a la cama, vendé tus ojos de nuevo y te pedí que te relajaras… Aunque ya era imposible estar relajado. Empecé a lamer tu cuerpo, desde tu boca y empecé a bajar hasta llegar a tu sexo, estaba caliente, húmedo, mi barba te rozaba y te estremecía. Me aleje. Y de nuevo empezaste a sentir una lengua entre tus piernas que te hizo suspirar, jugaba con tu clítoris de tal manera que en pocos segundos estabas teniendo otro orgasmo en eso sentiste mi verga en tu boca y la devoraste inmediatamente y nuevamente aquella boca devoraba tu sexo y tu mente explotó.

¿Alguien más esta con nosotros? Dijiste con el orgasmo en la boca. Y te volví a meter mi amigo entre tus labios y un shhhhhh usted disfrute y ya… Tu seguías disfrutando de mi erección mientras alguien te sentía allá abajo. No sabías quien era, además no era necesario. Solo quería poner algo de picante a la escena. Lo prohibido es más tentador. Además ella tenía rato escondida viéndonos. Faltaba menos que logrará hacerte llegar de esa manera tan explosiva. Así que se acercó a nosotros y te ayudo con mi miembro, ella empezó a lamerme y chuparme y tu solo la escuchabas cerca y te detenias. «Quiero saber quien es…» dijiste con voz fuerte y seria. Ella misma te quito las vendas y te dijo: Amiga, es hora de que hagamos explotar a este hombre de placer y que nunca más se olvide de esta noche… ¿Estas lista para ser liberada para atarlo a él? E inmediatamente tu sonrisa salio de tus labios… «¿Atarlo? Suena interesante… Creo que viéndolo de esa manera… Seremos buenas amigas… Creo que quiero devolverle todo lo que me hizo esta noche hasta que me pida clemencia…. (la maldad brotaba por tus poros) Así que… Te liberaron… Y a partir de ahora la historia cambiará… ¿Qué quieren que me hagan estas dos mujeres?

Quiero que me devoren. Que me hagan explotar unas tres veces. Quiero hacertelo profundo y duro, a ti mi hembra, mi sumisa, la que la curiosidad la mataba. Soy insaciable, pervertido y lujurioso. No soy normal, tengo reglas, códigos y aun me quedan algunos tabúes. Pero no me quedo con las ganas y se que tu tampoco. Somos similares y por eso te atraigo, libere tus más oscuros deseos, tus demonios, tus perversiones que hasta ahora solo eran fantasías. Azotame, adueñate de mis deseos. Quiero sentir tus manos en mi espalda clavando tus uñas, mientras ella sigue besándome y acariciándote. Esa mezcla loca de caricias, besos y abrazos. Me acosté en la cama y tu te quedaste encima de mi pelvis y ella se subió a mi cara rozando su sexo contra mi barba… Ustedes se sonrían. Sus senos brincaban con cada movimiento. Intercambiaron de puestos un par de veces hasta que ambas se pusieron en 4 pidiendo ser penetradas mientras me miraban con maldad y picardía. Sus gemidos eran lo que me calentaba y ya quería explotar. Ver sus culos rosados con mis manos marcadas me hacían elevar mi autoestima. Les le di que hicieran gritar… Así que me ataron… Y empezaron con sexo oral a dos bocas pero una de ustedes levanto mis piernas y metió su lengua en lo más profundo de mi culo. Haciéndome suspirar y gritar, pero no podía evitarlo. Me tenían atado. Su lengua me devoraba y penetraba y tu boca me lamia y chupaba mi sexo con placer. Sus dedos acariciaban lentamente mi culo. Yo no podía liberarme así que no me quedó más que disfrutar de sus locuras. Me masturbabas con tus manos y tu boca me hacía garganta profunda y la otra chica seguía preparándome para hacerme un masaje que no acostumbraba a recibir. Ya estaba a punto de explotar cuando les dije: “Me vengo… Y tu mano me apretó con fuerza moviéndola de arriba a abajo y logrando mi orgasmo cuando de pronto sentí como la otra chica deslizaba sus dedos dentro de mi haciéndome explotar con más locura. Y mi néctar cayó en sus bocas y ustedes solo saborearon con gran placer de mi miembro duro y erecto. Yo solo grite… CDLM No lo vuelvan hacer… Aún no superó ese tabú…

Continuar en esta cama devorandonos uno a otros. Penetrarlas mis niñas mientras escucho sus gemidos y suspiros, ansiosas porque no acabe esta noche. Mientras empecé a penetrar a la otra chica por detrás tu me besabas y veías como lo hacía. Me decías: “Dale duro, hazla gritar a esa perra” mientras aprovechabas para darle nalgadas y acariciarla. Querías que lo hiciera más duro y fuerte, te excitaba escuchar sus gemidos. Así que mientras yo seguía haciéndola gritar tu metiste tu boca entre mis piernas lamiendo mis bolas, mi culo y su sexo. Metías uno de tus dedos dentro de mi mientras seguías chupando eso me hacía controlar mis movimientos ya que cada vez que la penetraba a ella sentía tu dedo más profundo. Confundias mi mente. Me pedías a gritos: “Muévete, partele el culo a esta perra, que yo te lo voy a partir a ti, se que te gusta. Así que MUÉVETE DURO COÑO… acaba en mi boca…” Un escalofrío se adueñó de mi ser y sentí como mis piernas temblaban y el sudor me recorría en grandes cantidades por mi rostro cayendo en sus cuerpos. Hiciste que aquel orgasmo fuera doblemente explosivo no quise salir de aquel agujero, al contrario, la tomé de las caderas y le di tan fuerte que pegó un grito que hizo estremecer la habitación. Y tu entre risas dijiste… “Bajito que nos escuchan los vecinos” y yo sin parar de reírme en el medio de ese orgasmo, gritaba con lo que me quedaba de fuerzas: “Bajito naaaaa, bajito naaaaaaaaaaaaaa” Y caímos rendidos a un lado de la cama. Sin poder hablar, con la respiración acelerada. Tu cara era un poema. Verme exhausto, tendido, sin fuerzas te hacia sentir complacida. Esa noche fue una locura. ¿Que más podías pedir?? FIN ¿o quieren más?

6822807650_b50474bb90_b

Odontóloga sexy…

#MicroRelatoErotico ? Con la escusa de ir a tu consultorio para que me revises la boca… Y terminas revisando más que mi pantalón. Es que ésta fantasía de estar con una odontóloga en su propio consultorio ya te la había confesado. Verte solo en bata y con un liguero por debajo. Poder ver todas tus pecas y tatuajes, poder sentir que al fin eres mía. Que te apoderas de mi cuerpo con tu boca y tus manos. Que tus ganas y deseos, fantasías y perversiones por fin tienen la oportunidad de liberarse. Es tu día el pre-regalo de un día de las madres. Porque una madre como tu merece ser complacida. Y aunque hoy son solo letras algún día lo harás de verdad. Cumplirás la fantasía de hacerlo realidad. Dejarás que te devore cada peca de tu piel, dejarás que yo te azote y que dibuje en un papel los tatuajes que tu llevas marcados en la piel?

795401266318942208_CwnVOxkUoAAa6UX

Deseo Perverso…

#MicroRelatoErotico ? Se que en lo más profundo de tu mente hay un deseo perverso. ¿Quieres sentir como te azotó sin tocarte y solo con mis versos? Se que ya te imaginas en esa pose deseando mi llegada. Iniciando con mis manos y propinándote nalgadas. Intercalándolo con besos, lamidas y chupadas. Mordidas, apretones, pellizcos y cachetadas. Solo una mente abierta disfrutará de mi pasión, de mis locuras, perversiones que causan adicción. No es dolor lo que yo causo, no es placer mi linda nena, es la locura de éste hombre que vive en Venezuela. Es la mezcla más letal que hayas conocido, el deseo más perverso que te hayas permitido. La fantasía más loca que quisieras ya cumplir. Meterse en mi cama ahora mismo y que te haga ya gemir…?

gordibuena

Gordibuena tatuada…

#MicroRelatoErotico ? Tengo una gran fascinación por los tatuajes, aunque aún no tenga uno en mi piel admiro verlos en las pieles de otras. Por eso cuando vi tus fotos dije… Waooooooooo que obra de arte más bella, y lo más interesante es que viene en «Gran Formato» cada una de tus curvas son la tentación y mi delirio por probarte cada vez que abro mi instagram. Ver como te sientes tan sexy y divina mostrándote con un delicado y sublime estilo personal. Pero no es tu carne lo que me atrae, no son sólo esas curvas prominentes que es difícil dejar de ver… Son tus ojos, tu mirada, lo que crearon la atracción y esa sonrisa tierna que me pide sumisión. Si, es que te imagino es atada, indefensa y en mis redes. Te imagino siendo mía y gritando que no puedes. Que no puedes aguantar que solo te mire y no haga nada, que no puedes resistir como te azotan mis miradas. Son mis manos y es tu cuerpo los que desean entrar en batalla, y le pregunto señorita ¿Estás lista para dar la talla? Porque una vez que yo empiece no me pienso detener, ni tus orgasmos o quejidos ni tus gritos de placer, saciaran por ti mis ganas y todo lo que voy hacer. ?

755967055006797824_Cn28BUCUEAAlLXU

¿Como tratar una mujer?

No se trata solo de abrirle las piernas, cogértela y venirte, ¿Qué caso tiene hacer eso? Tienes que hacerla sentir especial, hacer que te piense todo el día, que tenga fantasías sexuales contigo, que te desee tanto, que se moje con tan solo pensar en ti. No abras solo sus piernas, conócela primero, consiéntela, escúchala, hazla sentir especial y antes de abrir sus piernas abre su alma. Haz que se sienta segura contigo, que deje sus miedos y así pueda mostrar lo mejor de ella, que no tenga miedo de mostrar su lado más perverso o de contarte sus fantasías, complácela cuando te las diga, háganlas realidad no solo disfrutes tú primero, asegúrate que ella también disfrute. Hazle el amor, penétrala, provócale orgasmos, juega con ella, hagan cosas sucias o divertidas y mientras la penetras acaricíala, no solo te muevas como una máquina, ella debe de sentirte siempre, y cuando este en su punto máximo de excitación susúrrale al oído lo mucho que la quieres y cuanto disfrutas estar con ella eso les encanta. Se diverso, romántico, cursi, salvaje, dominante, sumiso, sorpréndela siempre con algo distinto. El secreto está en hacer lo que te gustaría que hicieran por ti, consientela y cuídala, por que sabes; tal vez no estés siempre a su lado, pero te aseguro que ella nunca te va a olvidar y aunque lo haga con otros hombres nunca te sacará de su mente. Porque cualquiera puede abrir de piernas y cogerse a una mujer, pero yo prefiero abrir su alma y hacerles el amor de mil maneras… ? ¿Seria que la foto anterior les pareció porno, o que?

many-millennials-wait-less-than-10-texts-to-have-s_5ury

Sin ponerte un dedo encima…

En la vida nos cruzamos con personas que muchas veces no imaginamos lo influyentes que llegan a ser en nuestras vidas. Personas que a veces sientes que son tu alma gemela o que sientes una conexión tan profunda que son capaces de hacerte sentir emociones sin mirarte de frente. Sin ponerte un dedo encima. A veces con solo mirar una foto o leer un mensaje escrito por está persona es suficiente para «sentir».

A ti te leí la primera vez. Letras llenas de pasión y deseo. Letras invadidas por el erotismo y la seducción. Algunas apoyadas con tus propias fotos. Donde posabas para tu propio lente y mostrabas al mundo quien eras. Miradas profundas y generalmente seductoras. A veces eran perdidas hacia el horizonte. Pero siempre tenían una carga de energía tal que provocaba era estar allí contigo.
Tu mirada me sedujo. Tus labios que solo los he visto me provocan. Tus senos, tu cuello y tus hombros me invitan a devorarmelos. Despiertas en mi ser una sensación de depredador. Te veo cual felino salvaje acechando a su presa. Primero te observó. Te estudio. Detalle a detalle. Tu capacidad y tu debilidad.
Tu me tientas… me retas.
Mirar cada foto tuya me pone creativo. Tu mirada se siente viva en cada foto. Transmites el deseo y la pasión que anhela mi cuerpo. Ver cada una de tus curvas me emociona, haces que mis manos deseen recorrerte y acariciarte. Poder tocarte no será suficiente. Quiero adueñarme de ti por entero. Quiero pagarte a la pared y devorarte a besos. Arrancarte los labios. Dominarte por el pelo y mirarte a los ojos diciéndote: «Hoy vas a ser mía.»

 

Young couple smiling on bed, close-up

Simplemente amigos…

Te acuerdas aquella ocasión después de haber trabajado mucho en la tarea de la universidad, eran las entregas finales, pasé la noche en tu casa trabajando. Ya eran como las 4 de la tarde cuando decidimos descansar y relajarnos y olvidarnos completamente de la tarea, compramos unas cervezas. Te pedí que me permitieras bañarme para descansar mejor y que así podías darme un masaje. ¿Porque te ríes? Veo que si lo recuerdas. Comencé a bañarme después de haber tomado un par de cervezas. No había toalla y te pedí una. Corriste a la puerta del baño y me la diste, me dí cuenta de que me miraste con algo de picardía. Salí del baño y fui a tu cuarto, allí estabas tirada en la cama bocabajo, parecías relajada por la cerveza. Me recosté a tu lado y también trate de dormirme.

Comenzamos a hablar de otras cosas, pero no se como se dio el tema, total que me contaste acerca de una experiencia sexual que habías tenido pero que no te había gustado y te sentías muy arrepentida, recuerdo que lloraste, e intenté calmarte y que te desahogaras. Después de un rato de estar llorando, entre lágrimas y con un gesto muy visible de pena, me dijiste: – ¿Sabes? He tenido tres sueños contigo en donde hacemos de todo, y el tenerlos me hace sentir muy mal, porque fuiste el novio de mi mejor amiga, y ella me pidió que te cuidara cuando se fue, siento que la traiciono.

Yo también te confesé que desde hace tiempo fantaseaba contigo. En ese momento estábamos los dos acostado pero uno en cada extremos de la cama, pero para ese entonces mi miembro ya se encontraba muy duro e incluso con gotas de lubricante en la punta. Y yo solo en toalla.

Yo acerqué mi mano a tu cara y la acaricie e inmediatamente me pediste que no lo hiciera, pero no te quitaste, sino que al contrario, metiste tu mano bajo mi toalla y tímidamente me tocaste, veía en tus ojos el deseo que sentías. Cerré mis ojos. Mi corazón estaba a mil no sabía que hacer. De hecho los dos estábamos deseosos pero no nos atrevíamos a acercarnos más. Me acerqué y te dí un beso en la frente mientras luchaba por contenerme de no venirme, ya que estaba muy, muy excitado. Tu cerraste tus ojos y me dijiste: – ¿Me dejas hacer algo que desde hace tiempo he querido hacerte? – Yo con la respiración entrecortada te dije que hicieras lo que quisieras y te pregunté que era lo que deseabas.  Aún con los ojos cerrados y con el ceño fruncido y los labios temblorosos, me contestaste: – Besarte, solo eso quiero – A lo que respondí que lo hicieras. Te acomodaste un poco y yo esperaba que me dieras un beso en la boca, pero no. Quitaste la toalla de mi cintura y me diste un beso a la altura de mi ombligo, tomaste mi pené con tu mano derecha y comenzaste a besar la base y lentamente a subir por él hasta llegar a la punta. Ya estando tus labios en mi glande, de un sólo golpe succionaste todo mi pene y no pude hacer otra cosa más que arquear mi cuerpo. Con la otra mano apretabas rítmicamente mi escroto y testículos, tu boca subía y bajaba por mi pene y yo sólo veía como estaba húmedo por tu saliva y como tus labios se estiraban cuando lo sacabas y lo metías en tu boca. Te detuviste un poco en la punta y con tu lengua comenzaste a dar vueltas por el glande. Ví como tu mejilla se estiraba al hacer contacto el glande con las paredes de tu boca y eso me excitó mucho más.

Como sentí la sensación de la eyaculación, te sujete por la cabeza y te retiré y te dí un beso en los labios. Luego te besé el cuello y te baje una blusa de tirantes, dejándote sólo en un sostén sin tirantes. Acaricié la copa y sentí tu pezón durito. Bajé lentamente tu brassiere y tus dos senos eran como dos melocotones grandes y jugosos por ser devorados, eran perfectos y excitantes. Tu simplemente seguías con los ojos cerrados y cuando te recosté para quitarte el pantalón, te tapaste con el antebrazo los senos y con las manos tu cara, ¿Que sentías? Tienes un cuerpo hermoso, digno de admirar y observar. Desabroché tu pantalón, te saqué las piernas y ta dejé solo en un bikini color piel, que recuerdo muy bien que no era tan sensual como los que había visto antes en tu closet y a decir verdad me cortó un poco la inspiración y por eso te los arranque y los lance lejos de nosotros. Se que no te lo había dicho, ahora solo nos queda sonreír. Siempre me ha excitado ese momento en que desnudamos a esa persona que tanto nos gusta. Y ¡Wao! Algo que me llamaba la atención y me despierto el morbo es el vello púbico, lo tenías perfectamente delineado por el rastrillo y sólo tenía una delgada línea de pelos, lo cual ahora que lo escribo me provocas una erección y hace que mi “amigo” salga por mi bóxer.

Me recosté a tu lado y quité tus manos de tus senos y los comencé a besar, con mucha dulzura, jugando con mi lengua y a veces mis dientes con esos pezones erizados. Mientras con mi mano derecha acariciaba tu abdomen en busca de tu rajita que al contacto con ella una corriente eléctrica recorrió mi brazo hasta mi cuello. Lentamente, pero con firmeza, metí un dedo en tu vagina, estabas caliente y muy húmeda. Eso me excito aún más y comencé a entrar y salir cada vez mas rápido e intensamente.

No pude aguantar más, me hinque en medio de tus piernas y recuerdo que te pregunté que si quería que lo hiciera, a lo que me contestaste que ¡NO!

Yo no te hice caso… (Sonrío y se que tu también) seguí acariciándote y entre queriendo y no, acerqué mi cadera a tu entrepierna, con mi mano coloqué la punta de mi pene en toda la entrada e introduje poco a poco mientras sentía como me tragaba su humedad y su calor. Cuando la base de mi pene tocó tu pubis me sentí pleno y sentí la necesidad de salir para volver a entrar y tener la misma sensación. Me abrazaste con tus piernas y con tus manos acariciabas mi pecho y me veía a los ojos por fin.

Tus gemidos empezaron a surgir con cada embestida dentro de ti. Tu respiración era cada vez mas profunda, ya no dejabas de verme. Mordías tus labios y te quejabas cada vez que lo empujaba dentro de ti. Cada quejido me calentaba mas y mas. De pronto me empujaste, te pusiste en cuatro patas. El hecho de ver tu trasero a mi disposición me excito mucho más. Volteaste tu cara esperando que te penetrara y en cuanto lo hice, miré como cerraste los ojos y levantaste la cabeza, pero esta vez no hiciste ningún ruido, pero el espejo de tu peinadora me permitía ver tu expresión de entre dolor y no querer gritar. Te contenías, lo aguantabas,  respirabas profundo con cada embestida de mi pene dentro de ti. De pronto fue como si no lo pudiste soportar mas y tus gritos y gemidos explotaron de tus labios, tu almohada era el silenciador de aquella batalla. Tus caderas no dejaban de moverse, a veces volteabas tu mirada para verme a los ojos y sentía como disfrutabas de mi cara. Porque le ponías como mas empeño a la situación, sentí que me ibas hacer llegar en cualquier momento.

Me pediste que no me viniera dentro de ti ya que estabas fértil esos días y no nos estábamos cuidando (Que locos eramos). Por lo que te apartaste, te pusiste de frente a mí y comenzaste a masturbarme. Comenzaste a subir y a bajar con tu mano con movimientos largos y lentos, pero fuertes. Llenaste tu mano de tu lubricación vaginal del que estaba lleno mi pene. Y dijiste: – Lo quiero en mi pecho… – . Finalmente me vine con un gemido de placer-dolor y mi semen se esparció por tus hermosos senos y tu mano, que aun seguía manoseando lentamente mi pene y apretabas como para sacar todo lo que tenía que salir. Podía ver como caía todo en tus senos y me decías: – Esta caliente, que rico se siente. – Y empezaste a esparcirlo por todos tus senos hasta dejar una capa brillante por todo tu pecho.

En ese momento, después de recuperar el aliento y disfrutar del orgasmo, me sobrevino la culpa y me tiré en la cama y te pregunté: – ¿Qué hicimos? Tu solo me diste la espalda y yo no sabía que hacer, me cubrí con la toalla y me puse a pensar. Después de unos quince minutos, volteaste hacia mí y me dijiste mientras me acariciaba el pecho y me quitaba algunas gotas de sudor: – ¿Sabes..? me la pasé muy bien, a pesar de que me siento mal por esta chama, ella esta enamorada de ti, ¿sabes? Pero me deje llevar…

-¿Te gustó? – te dije

-Claro que si, fue increíble, pero aun siento pena y vergüenza.

Estuvimos otros diez minutos viendo el techo de la habitación como un par de tontos y luego nos levantamos y nos fuimos a bañar. No dijimos nada, de hecho nos bañamos dándonos la espalda. No quisiste enjabonarme siquiera y no me dejaste hacértelo tampoco. Nos secamos, nos vestimos y salimos a caminar. Fuimos a comer helados ¿Recuerdas? Por un instante nos olvidamos que solo hacia unos minutos estábamos empiernados besándonos y gimiendo el uno por el otro.

-¿Que somos?  – me preguntaste antes de irte de nuevo a tu casa…

-Somos los mejores amigos. – conteste con una sonrisa.

-Si, ya veo… Muy grandes amigos -dijiste sonriendo tan hermosa como siempre – ¿Pero que pasara cuando quiera volver hacer esto que paso hoy? ¿Estarás para mi? No puedo pedirte que seas mi novio, mi amiga me mataría, estas claro. Pero debo confesarte que nunca antes me habían hecho sentir lo que tu me hiciste hoy en mi propia cama. Y aunque trato de no hablar del tema, no dejo de recordar cada caricia, cada movimiento tuyo. Con solo confesarte esto siento que me estoy mojando de nuevo…

-Shhh Tranquila – te dije susurrando – Para que estamos los amigos, nos confiamos todo, te quiero mucho, dentro de todo te respeto y me interesas como persona. Considero que esto es una amistad con un toque de erotismo y de mucha confianza. Siempre estaré para ti.

-¿Siempre? ¿Seguro?- me dijiste mirándome fijamente a los ojos en el medio de la calle – Pues quiero que ESTÉS dentro de mi en este momento, así que llévame aun sitio donde pueda ser TU MEJOR AMIGA…

 

georgiapratt

Esta «Gordita» me vuelve loco…

Recuerdo que te conocí por una famosa red social, con solo ver tus fotos quede encantado con esos ojos café, esos labios finos y siempre tan rosaditos que solo provocaban mordelos, tu cabello, tus cejas, siempre bien arregladas. Tu voz… amo tu voz. Ese toque seductor y de niña mala que tanto me encanta. Tu picardía, esa malicia que a veces aflora y que tu sabes esconder muy bien entre la multitud.
Tu cuerpo… ¿Que puedo decir de el? hombre que no haya disfrutado del placer de tener una gordita como tu en su vida, no ha probado lo mejor de todo. Es que tienes razón al decir que vivimos en una cultura obsesionada con la delgadez femenina. ¿Cual es la verdadera belleza? ¿Que hace bella a una mujer? No se necesita ser delgado para disfrutar del sexo, solo hace falta ser creativo y muy inteligente, y a ti esas son las cualidades que te sobran.

Todo lo que vividamente imaginemos, ardientemente deseemos, sinceramente creamos y con entusiasmo emprendamos, inevitablemente sucederá. ¿Recuerdas estas palabras? Será que si imagino y deseo tenerte en mi cama, sobre mi cuerpo, entregada completamente a algo mas que una simple fantasía, algo mas que besar tu labios, oler tu piel, sentir tu cabello entre mis manos, susurrarte palabras al oído mientras mis manos te recorren centímetro a centímetro cada curva de tu cuerpo. Cada suspiro que sale de tu boca, cada sonrisa, ese quejido tras un mordisco en tu cuello. Ese gemido tras el roce de mis manos en tus senos. Ese escalofrío que viene después de lograr desabrochar tu blusa. Ese deseo incontrolable de sumergirme en tu pecho y devorar uno a uno cada pezón erecto por tu excitación. Es lograr esa paz interior, es disfrutar al máximo el momento, te desconectas del mundo real y pasas a vivir tu mayor fantasía.

Tu ojos tratan de no dejar de verme mientras disfrutas como recorro tu cuerpo con mis labios y mi lengua, pero hay instantes donde es mas fuerte la sensación de cerrar los ojos, morder tus labios, apretar las sabanas y hasta de arreglar tu cabello hacia atrás con cada lamida cálida que sientas en tu piel. Y cuando ves mis intenciones de seguir bajando hasta el medio de tus piernas solo metes tus delicadas manos entre mi cabello y te aferras a el, como queriendo controlarme antes de llegar allí, o tal vez es para sujetarte, no se. Si, se que sonríes, y por esa razón mi lengua de forma lenta y delicada se adentra a este postre, saboreando, percibiendo cada textura, cada sabor y temperatura. Pude notar como disfrutabas rozar mi corta barba contra tu clítoris de forma suave pero firme y cuando sentiste mi lengua recorrer cada labio vaginal empezaste a respirar mas rápido y profundo. Fue allí cuando mis manos se aferraron a tus grandes piernas para poder rozar con mas ímpetu mi cara completa en esa húmeda y fascinante parte de tu cuerpo. Tus gemidos empezaron  brotar, seguidos de un «Dios mio» tras otro y un «No pares por favor» que solo aumentaban mis ganas de hacerte maldades.

¿Maldades? te preguntaras…

Si, es querer llevarte a otro nivel de placeres. Así que me tome el atrevimiento  de atar tus manos a tu espalda. No quería que ellas me detuvieran mientras hacia lo que quería hacer. Fue increíble como me dejas hacer lo que yo quiera, eso significa que confías en mi. Así que empece a besarte por el cuello, mientras te susurraba al oído:

-Me encantas señorita, ya te habrás dado cuenta…

-Si, ya veo… – susurraste sonriendo. – Tu también me gustas, me tienes mojada, con solo escuchar tu voz ya sentía que me venia. Es tan excitante sentirte así. No pensé que te interesarías en mi.-

-¿Por que lo dices? ¿acaso tengo cara de preferir a la chica con porte de modelo de revista?- dije sonriendo

-Tal vez, la mayoría de los hombres son así… aunque se que tengo mi encanto – dijiste sonriendo mientras me veías recorrer tu cuerpo.

Te pedí que te arrodillaras en la cama, me puse tras de ti y mientras mis manos acariciaban tu pecho desnudo y jugaban con tu cabello, tus manos atadas a tu espalda quedaba justo a la altura para que sintieras mi erección. Sabias que era solo cuestión de tiempo para hacerte mía por completo.

-No me tortures mas… ya quiero tenerlo dentro de mi. – dijiste apretándome fuerte.

Así que te tire en la cama, ya con un poco mas de intensidad, abrí tus piernas y primero pase mis dedos para ver como estabas. Jugué con mis dedos dentro de ti, sintiendo el calor fogoso de tu entrepierna. De pronto… ZAZ! una nalgada se adueñó de tu nalga derecha… ZAZ! ahora una en la izquierda. Tu no pronunciaste ninguna queja… solo un suspiro profundo. Así que me dispuse a penetrarte, centímetro a centímetro mi miembro fue entrando en esa vagina caliente y húmeda hasta estar casi completamente dentro de ti, tu te acomodabas, buscando sentirme por completo, pero al estar atada te dificultaba un poco poder moverte. Así que me dispuse a colocarte una almohada debajo de tu pelvis, así quedarías a la altura perfecta para que sintieras todo mi ser dentro de ti. Mis movimientos empezaron suaves y lentos, besos en tu espalda, caricias, pero cuando empece a escuchar tus gemidos cada vez mas profundos y fuertes, hicieron que me convirtiera en otro. Mi lado oscuro surgió, el lado salvaje…

Me aferre te tu largo cabello castaño y mis embestidas empezaron a ser cada vez mas fuertes e intensas. Tu no parabas de gemir, al punto que ya gritabas en la almohada para no sentirte tan escandalosa, aunque yo también te pedía que no dejaras de hacerlo, que eso me calentaba demasiado. Te desate, te pedí ponerte en cuatro. Inmediatamente obedeciste. Ver aquel culo tan inmenso en esa posición me volvió loco, así que mis manos empezaron a darte pequeñas nalgadas, y tu sin quedarte atrás chocabas tus grandes nalgas contra mi cuerpo como queriendo que te atravesara por completo. «Dame mas fuerte» gritabas, eso me motivaba aun mas. Mis manos me pedían que te azotara, necesitaba sentir esa chispa, así que con ambas manos empece a darte azotes al mismo ritmo que que tu movías tus caderas hacia a mi. Aquello parecía una batalla épica, empece a ver sonrojarse aquella zona al igual que a mis manos. Pero era tan excitante que era imposible detenerse. De pronto sentí como una de tus manos empezó a acariciar mis testículos y al mismo tiempo acariciabas tu clítoris, sentía que iba a explotar, estaba muy próximo al orgasmo. Pero para mi sorpresa fuiste tu la que llego primero, tus contracciones eran tan intensas, tus gemidos eran como gritos silenciosos y la humedad llegaba a su máxima expresión. Te dije: «Estoy que llego».

Esta vez tomaste el control, me tomaste del brazo pidiendo que me acostara, y te dispusiste hacerme una paja seguida de un oral que bastaron un par de minutos para hacerme explotar de placer, solo te miraba, tu cara de placer, parecías una niña devorando su helado. Cuando te di la señal que estaba próximo a llegar al orgasmo, me apretaste fuerte mi miembro y tu boca junto a tu lengua devoraron con empeño mis testículos y tus ojos no dejaron de mirarme fijamente a los míos.

– DIIIOOOOOOS!! – Exclame… Explotando a chorros mi semen en tu mano y algo en tu cabello y rostro, pero no dejabas de pajearme y lamerme al mismo tiempo, sentí que tendría un doble orgasmo… hasta que una sonrisa de satisfacción invadió tu rostro.

¿Que piensas de esta gordita ahora?-  dijiste con tu mejor sonrisa…

Creo que vamos a tener que repetir esta historia…

 

Amigos-sexo-SF

Bienvenida a mi mundo…

¿Recuerdas aquella vez que me metí en tu cuarto y tus nervios casi no podías controlar? Si, aquella vez que casi te robe un beso. Ese día que tu respiración se entrecortaba y tu corazón latía tan fuerte que pude sentirlo cuando pegue mi pecho al tuyo.   Sentí que al rozar mi cara con la tuya tu cuerpo se inmovilizaba, quedaste congelada, era tan fascinante verte así.
Aunque mas emocionante fue verte cuando por segunda oportunidad te robe el primer beso, este fue apasionado, te tome de las manos y las subí pegandolas de la pared. Ese beso sabía a gloria. Por fin tus labios eran completamente míos. Esta vez mis manos empezaron a jugar con tu cuerpo, a rozarte, explorarte, sentirte, tocarte. Tu respiración se aceleró muy de prisa. Te tome por el cabello por detrás de tu cuello y te apreté con fuerza. Mi otra mano empezaba a acariciar tu pecho, podía sentir los latidos de tu corazón.
De pronto te abracé por tu cintura y te alce hasta llevarte a mi cama. Allí me lance contigo y empecé a besarte sin control por todas partes. Me aferré a tu pelo como si no quisiera soltarte y empezamos a hacernos el amor con la ropa puesta. Las caricias eran cada vez más fuertes y salvajes.
Cuanto deseo se desbordaba en esos besos. Cuanta pasión había acumulada en nuestros cuerpos. Arranque tu franela dejando sólo tú brassier puesto, así mismo arrancaste la mía y me hiciste sentir tus uñas por mi espalda. Fue excitante.
No aguante mucho tiempo hasta que te despoje de la prenda que ocultaba tus hermosos y excitantes senos. Eran míos… Mis labios no tardaron mucho en disfrutar de ellos, acompañados de mis dientes y mi lengua. Haciéndote liberar el primer gemido de tu cuerpo. Siempre fueron esa fruta prohibida que quise probar.
Mis manos jugaban a recorrerte y explorar cada centímetro de ti. Se que tu cuerpo te lo pedía a gritos desde hacía tiempo atrás.  Esta fantasía se hacía realidad.
Tome una de tus manos y la guíe hasta mi miembro erecto y listo para ser devorado por ti. Lo tomaste con tu mano y lo apretaste. Lo acariciabas sin dejar de mirarme a los ojos. Y casi obligandote lleve mi sexo hasta tu boca. Y tu entre la duda si hacerlo o no titubeaste por un instante. Pero fue imposible resistirte ante tal situación, tu boca empezó a degustar y disfrutar de cada centímetro de mi. Tu cara de insaciable me excitaba cada vez más. Ver como intentabas ahogarte con él queriendo hacer una garganta profunda pero sin dejar de mirarme con perversión. Me hacias suspirar cada vez que lograbas  pegar tus labios a la base  de mi miembro.
Tu boca es fascinante. Te diste cuenta lo mucho que disfruto de un buen oral. Tus labios y tu lengua caliente me hacían sentir las más excitantes sensaciones. Tal vez no debimos llegar tan lejos en este primer encuentro pero como detener el impulso y la lujuria que invaden nuestros cuerpos.

Me acerqué a tu oído y te dije: «Bienvenida a mi mundo. A partir de este momento eres mía. Serás mi esclava. Mi sumisa. Hoy no te haré el amor. Nunca lo hago en la primera. Pero pronto serás mía por completo.»

Tu no hablabas, estabas allí sólo con una sonrisa grande de lado a lado. Así que te pedí que me mordieras la mano hasta darte una señal de detenerte. Quería ver que tan obediente eras. Demostraste ser muy buena sumisa. Así que seguí poniéndote a prueba.

Esta vez te pedí que me mordieras la espalda y luego que clavaras tus uñas en mi piel. Tu picardia floreció y me mostraste todas esas ganas reprimidas que tienes dentro de ti. Nunca te había hecho sentir estas nuevas emociones, esa energía que invade nuestras pieles. Ese día te di la bienvenida a mi mundo… Aunque hoy día sigo pensando que ya habías sido mía en otra vida.

image