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Mi nueva sumisa…

¿Donde empieza la historia? En unas elegantes instalaciones de un prestigioso hotel de Caracas. Hace unos días atrás fui contactado por una hermosa dama quien confesaba ser mi mayor admiradora. Llevaba mucho siguiéndome los pasos por mis redes y disfrutaba de cada una de mis letras y audios relatos. Su primera pregunta fue: “¿Son reales tus historias? Porque te confieso que las siento mías casi todas cada noche cuando las leo. ¿Como haces para conectarte con mi mente y adivinar casi siempre lo que pienso? Y hasta lo que siento a veces…” Yo simplemente la miré a los ojos y sonreí. Y le dije:“ Simple, no soy lo que lees… Soy lo que sientes al leerme. Además, ¿Qué separa la realidad de la fantasía? ¿El pecado de la tentación? ¿La lujuria del deseo? ¿O la perversión de la pasión? El dolor del placer… Más simple aún… Tus miedos. Nacimos en un mundo donde el miedo tiene el poder, el que genera miedo obtiene el poder y por ende, tu me tienes miedo. Pero estas dispuesta a descubrir la única salida… ¿Cómo huyes de la tentación? Cayendo en ella… ¿Cuando vences los miedos? Cuando los enfrentas… Y por eso estas aquí ¿A que le temes?

Ella respondió: “Le temo a la rutina, le temo a no sentirme viva, le temo al rechazo a veces quizás. Le temo a la soledad, le tengo miedo a mis demonios cuando los libero a mentes tan pervertidas como la tuya” dijo sonriendo casi a carcajadas. Su ansiedad se notaba en sus manos. Bebía agua después de cada oración expresada. Miraba hacia todas partes como si temiera ser descubierta hablando conmigo en aquel lugar. Fui claro y preciso después de un rato de conversación divertido y ameno, después que la sentí relajada y en confianza. “¿Que deseas de mi?” le pregunté mirándola a los ojos fijamente. Sus ojos se llenaron de fuego y se después de pensarlo unos segundos y con una sonrisa pícara en su boca me respondió: “Quiero liberar demonios y necesito tu ayuda”. ¿Díganme si no me sentí como un super héroe? Lo único que a Batman no le piden ayuda así, pero se sintió rico y emocionante. Me confesó que necesitaba adrenalina en su vida sexual y que necesitaba de “mis servicios”, no pude dejar de preguntarle ¿cuales? Y decirle ¿necesitas un logo? Con mi mejor sonrisa. Ella me responde riendo: “¡No! Tonto… No te hagas el loco, sabes muy bien a que me refiero”. Así que desabotonó su blusa dejando ver su brasier y sus senos, los acomodó casi que apretándolos mientras sonreía nuevamente con picardía. Me dijo con voz firme y segura: “Tengo reservada una habitación aquí, te dejaré la tarjeta para que entres y salgas cuando quieras durante estos días. Yo tengo que cubrir algunos asuntos de mi trabajo y estaré muy stresada. Así que quiero que al llegar tu te encargues de hacerme olvidar todas mis preocupaciones y liberes mis tensiones ¿es mucho pedir? No lo creo. Eso sí, te dije que quiero adrenalina ¿Cierto? Así que… Destácate, sorpréndeme, demuéstrame porque dices ser #ElDueño.

¿Qué puedo hacer? Una mujer como ella, después de aquella larga conversación cargada de picardía, seducción y dominio hay que dejarla sin aliento. Pero no basta con solo darle placer físico, mujeres como ella buscan algo más. Su punto G está en su cabeza… Así que me tengo que poner muy creativo para poder cumplir con sus espectativas. Tengo luz verde para hacer lo que yo quiera. Bueno, confieso que primero comí, mi mente trabaja mejor con la barriga llena. No hay mayor placer que comer en un buen restaurante y pensar en que hacer para complacer las fantasías de una mujer. ¿Que necesito? Música de ambiente… Nada más divino que hacer el amor con buena música de fondo. Quizás algo de gran contenido erótico tipo Sade o The Weeknd. La música te conecta con el momento, el ritmo de cada instrumento, que te eleva y te mueve. Donde tus caderas se mueven al compás de la música, tu cuerpo se libera y se siente listo para ser poseído. Donde tus gemidos y tus gritos sean el coro de la canción. Donde mis susurros sean parte de la letra y mis quejidos sean la melodía que te enciende. Ahora el aroma… Un ambientador con vainilla, aunque que mejor que un perfume Carolina Herrera, Paco Rabanne o París Hilton, mezclado con las feromonas de mi piel activas para dar placer a su olfato. Y que cada vez que sienta ese aroma me recuerde y suspire acompañado de una sonrisa de maldad, añorando que vuelva a suceder aquel momento… Continúa (en Gran Meliá Caracas)

Los sabores, los sabores son importantes a la hora del sexo. Eso sí, debemos taparle los ojos antes para que se esfuerce un poquito en saborear y adivine lo que prueba su boca. Soy amante del dulce, del picante y los cítricos, me encanta el chocolate por su aroma, sabor y textura. Me encanta el ceviche con mango y esa explosión de sabores que se genera. Unas fresas frías cubiertas de chocolate o un brownie bien caliente con helado y un toque de pimienta ¿no lo han probado? Jummm… No saben de lo que se pierden. El tacto y la vista, son los sentidos que más desarrollamos pero que al mismo tiempo sobre valoramos. Tocar es un arte tanto como ver y dejarse ver… A mi me encanta tocar primero, explorar la piel, la sensibilidad, esos rincones mágicos que hacen perder la razón a una mujer. Esos besos que das por el cuello y la espalda que te erizan la piel. Esas palabras sucias susurrantes al oído diciendo todo lo que quieres hacer: “Esta noche serás mía por completo, sin límites ni tabúes, quiero que no solo me entregues tu cuerpo, o tus ganas, quiero todo tu deseo y perversiones, tu lujuria, tus gritos y gemidos, tus suspiros y sonrisas. Quiero sentir tus manos acariciándome y por que no clavándome las uñas en la espalda o en mis nalgas. Quiero que me aprietes a tu cuerpo y me muerdas los labios al besarme, quiero que desabroches mi pantalón y tu misma me liberes, que lo toques, lo acaricies, lo aprietes y en un impulso te tires de rodillas y lo metas a tu boca sin mediar palabras. Lo saborees y lo degustes como si se tratara de un dulce o un helado. Quiero sentir como tu lengua juega de arriba a abajo y tus labios chasquean cada vez que lo chupas. Eso sí… No dejes de mirarme. Que tus ojos llenos de fuego se claven en los míos y me hables a través de ellos. Dime que eres mía, que eres mi hembra, mi puta, mi zorra. Quiero ver como lloran tus ojos y caen tus lágrimas cada vez que tratas de llevarlo hasta tu garganta. Quiero que me pidas que te haga mía… Que sea un total pervertido pero elegante contigo. Sé que no nos conocemos, que ni mi nombre te sabes… Pero esta noche… Te lo haré gritar tanto… Que al despertar al día siguiente suspirarás al recordarlo…

Ella llegó cayendo la noche, me avisó con un mensaje de WhatsApp mostrándome lo linda que había quedado después de haberse maquillado, mostrándome sus labios brillando y lanzándome un beso. Con un texto que decía: “Estoy lista para comerte a besos”. Ya ahí te das cuenta que tiene un lado tierno. ¿Nervios? Si, volver a verla frente a frente y a los ojos a esta mujer me hacía tragar grueso. Para mí, todo está en la mirada. Más allá de que bese rico, si te mira más rico aún te sentirás en la gloria. Allí se forma la conexión con mi ser. Sumado a esto su tono de voz y la seguridad con la que me habla y lo más importante… Su sentido del humor. Una mujer que sea capaz de hacerme reír merecerá hacerla gemir por horas. Y te advierto que si te hago gemir a ese nivel terminarás riendo después de cada orgasmo sin razón alguna, aun averiguo por qué les pasa eso a algunas mujeres que han estado conmigo. ¿Felicidad? ¿Emoción? ¿Éxtasis pleno? No lo sé, pero es muy gratificante verlas tan felices, algunas hasta lágrimas de alegría se les salen. Sobre todo después de un rico sexo oral, donde mi lengua y mis labios hacen un excelente trabajo. Es mi placer favorito, hay mujeres que tienen un sabor y olor adictivo que te provoca estar allí lamiendo, chupando y saboreando con tantas ganas, sumado a unos profundos suspiros, gemidos y palabras entrecortadas que logran salir de sus labios. Sus manos aferradas a las sábanas o algunas veces en tu cabello controlando tus movimientos o la profundidad de tu lengua dentro de ella. Rozar mi barba levemente por su entrepierna, seguido de mi lengua y quizás algún lubricante con esencia caliente entre sus piernas es explosivo cuando ya están al borde del orgasmo mis dedos entran a cumplir su papel. Y en muchas ocasiones acompañado de algunas palabras claves… Puedo hacerlas sentir el más divino orgasmo que les hayan dado, algunas logran descubrir por primera vez un ‘squirt’. Disfrutar de sus caras de placer es indescriptible, algunas quedan con contracciones en el cuerpo que se retuercen y tiemblan, otras no se mueven… Pero se tapan la boca y tratan de impedir que ese grito salga ¿por qué? ¿A ustedes les gusta gritar al llegar al orgasmo?

-Fue inevitable no robarte aquel beso justo cuando llegaste al restaurante del hotel. Tus ojos me gritaban que te besara y probara la humedad de tu boca, el calor de tus labios. Sentir como tu respiración se acelera y ver como tu cuerpo tiembla como pidiendo ser poseído por mis manos. Me acerco a tu oído y te confieso las ganas enorme que tengo de llevarte a la habitación donde podamos liberar nuestras ganas y deseos. Con solo escuchar mi voz tu piel se eriza y te muerdes los labios. Siento como me aprietas la manga de mi camisa como queriendo arrancarme la ropa. Mi mano de desliza lentamente entre tus piernas, por debajo de tu vestido. Me decías que no lo hiciera pero podía sentir como tus piernas se abrían para abrir paso a mis dedos y sentir como tu humedad brotaba por encima de tu ropa interior. Tu solo cerrabas los ojos y dejabas salir aquel suspiro. Hasta el punto que me empujaste la mano para sentirme más profundamente. Mis dedos te penetraron y pude sentir lo ardiente que estabas allá abajo. Me moría por tener mi boca allí y saborear tus jugos con mis labios y mi lengua. Que sientas mi barba rozarte suavemente hasta que me pidas que te haga mía. No podía esperar más. Te tome de la mano y te lleve conmigo a donde pudiéramos devorarnos. Esos besos en el ascensor fueron la llama que liberó mis demonios. Estabas muy nerviosa y ansiosa. Te pegue a la pared y empecé a besarte con pasión. Mis manos no dejaban de acariciar tus curvas. Solo me decías: “Estamos locos vale…” a lo que yo te respondía: “¿Y no era esto lo que tanto deseabas? ¿No querías tenerme así? Besándote… Tocándote… Desvistiéndote…” Te quité el vestido dejándote solo en ropa interior. Te ves tan sexy desnuda. Fue tan rico poder acariciar tus senos y poder lamerlos y besarlos. Apretarlos y ver como suspiraba profundamente. Abrir tus piernas y besarte entre ellas, lamer las mieles que brotan de tu excitación. Escucharte gemir. Ver como te aferras de las sábanas y me tomas del cabello apretándome contra ti para sentir mi lengua penetrarte con más fuerza. Mi lengua te volvía loca, mis labios te besan con ternura y pasión. Mis labios jugaron con tu clítoris hasta hacerte llegar al primer orgasmo…

– Te mantuve en la misma posición, no quería que cambiaras aún. De hecho empecé sin penetrarte, solo te rozaba. Acariciaba tus nalgas con mis manos y mi miembro trataba de penetrarte pero sin quitarte la ropa interior. Era un juego de deseo y provocación. Mis nalgadas no se hicieron esperar. Eran suaves al principio, pero firmes y terminaban en un apretón de nalgas casi que arañando tu piel. Me pedías que ya te lo metiera, que ya no aguantabas mas las ganas. Así que saqué mi corbata y te vendé los ojos y te dije: Quiero que solo sientas y disfrutes, no quiero que cambies de posición. Te quedaste tranquila esperando mi entrada. Te veía apretando las sábanas ansiosa. Cuando de pronto soltaste un profundo gemido. Lo sentías muy caliente dentro de ti, los movimientos eran suaves, lentos pero profundos e intensos. Pedías que aumentará la velocidad y la intensidad. Abrazaste la almohada y gritabas de placer. “¡GRITA PERRA!” te dije en varias ocasiones, obedecías fielmente. Me escuchabas dándote instrucciones: “Mueve ese culo, ¡vamos! Así… Que rico… Gime perra, gime…” Me encantaba verte temblar de placer. Pude escucharte decir casi sin aliento: “Me vengo, me vengo, que rico, me vengo de nuevo… Dame más duro, más duro mi Dueño… Siiiiiiiiiii Siiiiiiiiiii ¡Que rico me coges! Yaaaaaaaa… Para… Para… Para…“ Gritaste retorciéndote en la cama, sintiendo como tu cuerpo era invadido por un espasmo tras de otro. Apretabas las sábanas de la cama como queriendo arrancarlas, abrazaste la almohada y gritaste un par de malas palabras… Yo solo te miraba y pensaba… «Que rico es verlas disfrutar de esta manera”
¿Ya lo han vivido?

Tu boca es placer puro y sincero. Así como hablas de rico también lo eres disfrutando de un oral. Dibujabas con tu lengua y saliva la mejor obra de arte que podía imaginar. Ver como usabas tu lengua con tanta agilidad me motivaba a pensar y desear más cada segundo. Verte jugando con tu saliva y mi ser imponente ante tu rostro, acariciado por tus manos suaves y tu dulce lengua me hacia suspirar y pronunciar tu nombre… Yo solo deseaba atravesar tu garganta ¿Por qué será? Yo quería sentir esa boca lamiéndome todo, si asimismo… Todo. Esa boca tuya se lo había ganado. Era tan rico ver tu mano sujetando mi miembro y tu boca disfrutando con tu lengua de mis más reservados placeres. Si solo vieras la cara de pervertida que tenías. Pero yo deseaba ser más perverso aún, así que te pedí que te acostaras encima de mi pero haciendo una X con nuestros cuerpos. Dejándome a mi entera disposición tus nalgas, si… Ya sabes lo que iba a hacer. Adueñarme de tu dolor… Se que lo disfrutas, así que necesitaba urgentemente que lo vivieras con este Dom… En realidad el placer no está en hacer sentir dolor como algunos creen. El placer está en la mezcla de sensaciones y en la confusión de emociones que nos enseñaron desde niños. Antes era un castigo para ti llorar después de unas nalgadas. Ahora ese llanto tiene otro valor. ¿Cuántas nalgadas fueron?¿Recuerdas? No lo creo… Lo que debes recordar son los gemidos con cada impacto de mi mano sobre tus nalgas. Y esa sensación de desesperación esperando la siguiente nalgada y el no saber cuando llegará. Ver las marcas de mis dedos me calienta, sentir las chispas en las yemas de mis dedos me excita, escuchar la palmada y el quejido de tu voz me lleva al éxtasis puro. Tus ojos llenos de lágrimas me lleva a pensar… El dolor también causa placer y la obediencia aún más… Y tu fuiste muy obediente mi nueva sumisa…

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Complaciendo peticiones…

Ustedes son una pareja como muchas, con grandes momentos e historias aburridas. Se han disfrutado en todos los sentidos y llegaron a ese punto donde sienten que les falta algo más… Pero ¿Qué? Que podrá darle emoción a esta relación casi perfecta sin tener miedo a perder. Recuerdo que últimamente tenían curiosidad por incluir alguien más a su cama. ¿Pero sería una dama o un caballero? O ambos quizás… Lo conversaron un par de veces antes de decidir. Ya que para nadie es un secreto que el hombre siempre preferirá una chica para hacer un trío. Aunque está vez él era quien quería complacer a su mujer. Si, por fin harías realidad lo que tanto anhelabas. Ser poseída por dos hombres al mismo tiempo. ¿Pero como consolidar este encuentro? Es muy fácil fantasear… Pero llegar al encuentro y que fluya es otra cosa. Así que recuerdo cuando recibí tu llamada confirmando este encuentro. Planear los detalles, los acuerdos, el convenio. ¿Donde nos veríamos? ¿Cómo romper el hielo? Siempre habrá temores al principio, ansiedad y nervios. Así que les diseñe el plan de encuentro. Nos veríamos en un restaurante, para beber, comer y socializar un rato. Y así mismo fue, con la diferencia que sólo tu llegaste, tu marido pidió disculpas por no poder llegar a tiempo por tener un compromiso de última hora, pero te dio el pase libre para adelantarnos. Recuerdo que estabas hermosa con ese vestido negro entallado al cuerpo, tu cabello suelto y maquillada resaltando tus hermosos ojos. Bebias un apple martini para entrar en calor. Yo llegué vestido de jean pero con camisa, corbata y chaleco negro.

Me senté frente a ti y pedí un Martini doble seco. Y pase un par de hora conociendote, haciendo tiempo mientras él llegaba… ¿Que creen que hice? Fue inevitable no robarte aquel beso. Tus ojos me gritaban que te besara y probara la humedad de tu boca, el calor de tus labios. Sentir como tu respiración se acelera y siento como tu cuerpo tiembla como pidiendo ser poseído por mis manos. Me acerco a tu oído y te confieso las ganas enorme que tengo de llevarte a otro lugar donde podamos liberar nuestras ganas y deseos. Con solo escuchar mi voz tu piel se eriza y te muerdes los labios. Siento como me aprietas la manga de mi camisa como queriendo arrancarme la ropa. Mi mano de desliza lentamente entre tus piernas, por debajo de tu vestido. Me decías que no lo hiciera pero podía sentir como tus piernas se abrían para abrir paso a mis dedos y sentir como tu humedad brotaba por encima de tu ropa interior. Tu solo cerrabas los ojos y dejabas salir aquel suspiro. Hasta el punto que me empujaste la mano para sentirme más profundamente. Mis dedos te penetraron y pude sentir lo ardiente que estabas allá abajo. Me moría por tener mi boca allí y saborear tus jugos con mis labios y lengua. Que sientas mi barba rozarte suavemente hasta que me pidas que te haga mía. Así que pedí la cuenta. No podía esperar más.

¿Que hay de malo en adelantarnos a algo que igual iba a suceder? Te tome de la mano y te lleve conmigo a un lugar donde pudiéramos devorarnos. Así que te subí a mi habitación. Estabas muy nerviosa y ansiosa. Te pegue a la pared y empecé a besarte con pasión. Mis manos no dejaban de acariciar tus curvas. Solo me decías: “Estamos locos vale…” a lo que yo te respondía: “¿Y no era esto lo que tanto deseabas? ¿No querias tenerme así? Besandote… Tocandote… Devistiendote…” Te quité el vestido dejándote solo en ropa interior. Te ves tan sexy desnuda. Fue tan rico poder acariciar tus senos y poder lamerlos y besarlos. Apretarlos y ver como suspiras. Abrir tus piernas y besarte entre ellas, lamer las mieles que brotan de tu excitación. Escucharte gemir. Ver como te aferras de las sábanas y me tomas del cabello apretandome contra ti para sentir mi lengua penetrarte con más fuerza. Mi lengua te volvía loca, mis labios te besan con ternura y pasión y mi lengua juega con tu clitoris hasta hacerte llegar al primer orgasmo…
La puse en cuatro y continue dándote un rico sexo oral de esos que hasta el culo quieren dar… Si, ese mismo. ¿Recuerdas? Que te besé hasta el alma. Que gemias con tanta fuerza que te tapabas la boca porque sentías que gritabas muy duro. Y yo te decía: “¡GIME! Quiero escucharte… No te los reserves… Liberalos… Grita como put# si te da la gana…” Metí mi lengua en tu culo y te penetraba mientras mis manos te nalgueaban y te apretaban. Tus fluidos caían por tus piernas mezclados con mi saliva. Mis dedos hicieron presencia. Empecé a jugar con todos tus agujeros. Tu solo suspiraba y gemias. A veces mordidas la almohada y gritabas usándola como silenciador. Metí a dos dedos en tu vagina mientras mi pulgar rozaba tu ano suavemente, abriéndose camino. Empecé a masturbarte con dos dedos, luego con tres, hasta que tenía casi mi palma dentro de ti y mi pulgar en toda la entrada de tu culo. Te pedí que me regalaras un orgasmo más antes de penetrarte y fue cuando introduje mi pulgar por completo y dos de mis dedos en tu vagina, apretandote y moviendo mi mano como un vibrador. En un par de minutos podía sentir como eyaculabas para mi tus fluidos seguidos de unos gritos y unas contracciones que te llevaron a retorcerte en la cama. Que rico es verte disfrutar… Y eso que esto apenas comienza… ? ¿Que más creen que hice? Te mantuve en la misma posición, no quería que cambiaras aún. De hecho empecé sin penetrarte, solo te rozaba. Acariciaba tus nalgas con mis manos y mi miembro trataba de penetrarte pero sin quitarte la ropa interior. Era un juego de deseo y provocación. Mis nalgadas no se hicieron esperar. Eran suaves al principio, pero firmes y terminaban en un apretón de nalgas casi que arañando tu piel. Me pedías que ya te lo metiera, que ya no aguantabas mas las ganas. Así que saqué mi corbata y te vendé los ojos y te dije: Quiero que solo sientas y disfrutes, no quiero que cambies de posición. Te quedaste tranquila esperando mi entrada. Te veía apretando las sábanas ansiosa. Cuando de pronto soltaste un profundo gemido. Lo sentías muy caliente dentro de ti, los movimientos eran suaves, lentos pero profundos e intensos. Pedías que aumentará la velocidad y la intensidad. Abrazaste la almohada y gritabas de placer. “¡GRITA PERRA!” te dije en varias ocasiones, obedecías fielmente. Me escuchabas dándote instrucciones: “Mueve ese culo, ¡vamos! Así… Que rico… Gime perra, gime…” Me encantaba verte temblar de placer. Pude escucharte decir casi sin aliento: “Me vengo, me vengo, que rico, me vengo de nuevo… Dame más duro, más duro mi Dueño… Siiiiiiiiiii Siiiiiiiiiii ¡Rico me coges!” Pero si tan solo tu supieras que no era yo quien te lo hacía… Era tu propio marido que siempre estuvo escondido en la habitación y que ahora te tenia como su hembra sumisa y yo era su cómplice. Viéndolos disfrutar juntos y siguiendo mis instrucciones. Y justo allí fue cuando te dije: “Te tengo una sorpresa” el se subió a la cama y se posicionó frente a ti, tu sentiste que estaba cerca y con tus manos te adueñaste de la verga de tu esposo (aún creyendo que era yo) y empezaste a devorarla con placer y lujuria. Cuando de pronto sentiste que otra verga te penetraba sin aviso… Un “¡Put# Madre!” brotó de tu boca dejándote confundida, te arrancaste la corbata y miraste a tu marido al frente tuyo y al girar estaba yo… “¿Que locura es esta?” dijiste sin saber que hacer… A lo que tu esposo respondió: “Tranquila amor mio, llego la hora de verte disfrutar mientras él te coge ahora, ya lo autorice…”

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Y con Eva empezó el pecado…

Y nuestro primer encuentro debe ser cargado de curiosidad y preguntas. Más allá de saber cuantos tatuajes puedes tener en el cuerpo, quiero saber cuantas fantasías has hecho realidad. Cuantas veces has hecho el amor y cuantas veces ha sido solo sexo. Cuantas veces te dejaron sin aliento y cuantas los dejaste sin palabras. Quiero mirar más allá de tus ojos, de tus sonrisas, de tus lágrimas. Quiero descubrir la mujer que se esconde detrás de aquella coraza protectora. La hija, la madre, la luchadora. La que creyó en el amor de un hombre hasta que descubrió el amor de una familia. La que con sus propias manos levantó su imperio y hoy volvió a sonreír. Porque la felicidad plena de una mujer va más allá de un hombre que la haga gemir todos los días. Está en esas criaturas que te hacen reír, llorar y suspirar. Te motivan cada día a nunca jamás renunciar…

Las mujeres como tu que se atreven a luchar contra el mundo y sus prejuicios. Esas mujeres que a pesar de los miedo infundidos por sus seres queridos más cercanos, se atreven a luchar por el bienestar de los suyos. Quiero mirar tus ojos muy de cerca. Descubrir esa sonrisa, tus carcajadas y quizás esas lágrimas, no tanto por la tristeza, sino por exceso de risas. Quiero que me cuentes que te mantiene de pie cada día, a pesar de las dificultades, los obstáculos y las adversidades. Demostrando que soltera no es sinónimo de soledad. Y que la felicidad no viene guardada en el cuerpo (o la cartera) de un hombre, sino en los momentos bien vividos sin miedos ni prejuicios. La felicidad es despertar y respirar, escuchar la voz de tus hijos, beberte un café y sentir ese aroma. Comer frutas frescas, una arepa quizás. Es ver ese amanecer por la ventana. Es ducharse y acariciarte el cuerpo, sentirte sexy y deseada. Esa saber que las cosas que tú haces día tras día no hieren a nadie, sino lo contrario, haces sonreír… Suspirar… Emocionar… Y hasta gemir a otras personas.

«Noches largas para mi esperándote y noches cortas para ti extrañándome…
Porque cuando esperas el tiempo desespera, y cuando extrañas el tiempo avanza.» ¿Recuerdas ese mensaje? No dejo de leerlo uno y otra vez, me asomo en la ventana y miro al cielo, esperando que miremos la misma estrella y se conecten nuestros pensamientos. Me acuesto en mi cama y mirando el techo te dibujo, puedo ver tu sonrisa y el lunar que te adorna los labios rosados y provocativos, tus ojos café, esos ojos que me quitan el sueño y tus lindas pestañas que llenan de alegría mi vida cada vez que me guiñas el ojo. Tus hermosos senos, firmes y tentadores como melocotones, mis manos y mi boca extrañan su dulce sabor y tu piel suave. Morderlos y lamerlos sabes bien que es mi perdición, más aun cuando me miras hacerlo y te muerdes los labios y dejas escapar tus gemidos y suspiros. Te extraño… Desnudando mi cuerpo junto al tuyo y haciéndonos un solo cuerpo. Una cama llena de pétalos de rosas blancas… Porque el rojo lo dejo yo en tus nalgas cuando me adueño de tus deseos. Son mis manos las que se aferran a tus caderas apretándote con fuerza y haciéndote gritar con cada una de mis embestidas contra tu cuerpo. Grita mi nombre, golpea la cama, pídeme que no me detenga. Extraño hacerte sentir los más apasionados orgasmos, ver tu piel erizada cuando mi mano se aferra de tu cabello y mi mis labios te susurran al oído: «A veces el pecado es la entrada al paraíso» y pensar que nunca imagine lo mucho que alguien pueda hacer que mi deseo pierda el control y se vuelva tan fuerte. Pero llegaste tu a descontrolarme, hacer que mis piernas tiemblen y mi respiración se acelere.
Me gusta cada pequeño detalle, desde el momento en que empiezas a jugar conmigo hasta que me dominas por completo la mente.
Me gusta ver como desabrochas lentamente el botón de tu pantalón y abres tu blusa, mientras la ropa va desapareciendo mas me desespero por sentirte. Mis ojos te acarician y puedo sentir el calor de tu cuerpo a través de ellos. Me encantas en bikini. Como se resaltan tus sexys curvas y dejas ver los dibujos y palabras que adornan tu piel. No me aguanto más y me robo tus besos… Mis manos te empiezan a tocar… Dejas escapar un leve gemidos y se hacen cada vez mas fuertes. Se que te encanta sentirte dominada, hacerte sentir vulnerable, cierras tus ojos al sentir mis manos entre tus piernas.
Te hago sentir en ese momento que eres la protagonista principal y toda tu atención la tengo puesta en mis ojos.
Sabes como manipularme para conseguir lo que quieres, logras que haga lo que te plazca, me dejas tocarte, besarte, lamerte, morderte, me agarras y me miras diciendo: «Hazme tuya.
Me estoy volviendo adicta a tu cuerpo, a tus palabras… a esa sensaciones que provocas en mi… Quitame el bikini y adueñate de mi, hagamos realidad mi fantasía.»

Tu boca de apoderó de mis labios y tus besos me desconectaron del mundo que siempre creí que era el real. El olor de tu aroma era de pasión y locura, a solo segundos del comienzo de la lujuria y la ternura. Esa mezcla de ángel y demonio… Ángel cuando me besas con los ojos cerrados y susurras mi nombre y me dices cuanto me quieres, cuanto me extrañas… Demonio cuando muerdes mis labios y abres tus ojos y me miras con picardia y me dices: «Eres mio carajito». Eres ángel cuando respiras cerca de mi piel y acaricias mi cabello suavemente con tus bellas manos. Demonio eres cuando muerdes mi cuello y son tus uñas largas las que se clavan en mi piel dejando por mi espalda, pecho y piernas las marcas de tu euforia cuando nos hacemos el amor. La brisa con olor a playa, el sol en el ocaso, tu dulce humedad sobre mi cuerpo, tus lentos movimientos de cadera y tus gemidos como cantos de sirena, hacen perfecta la velada de nuestra fantasía frente al mar. ¿Pero mejor nos vamos a la habitación? Siento que ya son muchas las personas que están disfrutando de nuestra función…

Ya en la habitación nos olvidamos de las miradas de asombro de la gente que estaban un poco cerca de nosotros y que por algunos minutos disfrutaron de nuestra escena de sexo tierno y apasionado… Pero darían lo que fuera por vernos a partir de este justo momento. Ver como te arranco el bikini y te dejo al desnudo por completo. Ver como te beso con pasión los labios te llevo hasta mi cama, te acuesto e inmediatamente llevo mi boca entre tus piernas y te hago disfrutar del placer oral que fluye de entre mis labios y me lengua. Sentir ese dulce sabor de tu humedad seguido de tus uñas en mi cabeza, tus dedos entre mi cabello, guiándome, empujándome cuando quieres más fuerte o levantándome la cara cuando simplemente quieras ver mi cara de placer desmedido. Me dejas subir por tu abdomen pasando mi lengua por tu ombligo y subiendo hasta tus senos. Allí me detengo a degustar y morder uno por uno hasta escuchar tus quejidos y tu risa causada por mi lengua en cada uno de tus pezones. Justo allí es cuando siento tu mano acariciando suavemente mi erección y me pides que suba hasta dejarlo muy cerca de tu boca. Es increíble sentir como lo llevas desde la punta hasta casi el final intentando una y otra vez hasta lograr engullirlo por completo y hacerme una garganta profunda, rozando tu nariz con mi abdomen y mis gemelas en tu barbilla. Tus ojos se llenaron de lágrimas pero tu sonrisa de satisfacción me hacia excitar mucho más. La maldad te invadía, querías verme gritar tu nombre… Sentir que casi me hacías llegar al clímax con solo tus labios y tus manos. Es que con solo ver tu cara era suficiente para mi para hacerme sentir cerca del orgasmo. Sabes bien que soy muy visual con las expresiones de tu rostro. Y esa carita de niña mala me enciende cada vez que tu y yo nos devoramos en la cama. Adoro verte lamerlo y manosearlo, que lo pases por tu cara, por tus senos y al fin me pidas que te penetre… ¿Recuerdas? Subiste tus piernas sobre mis hombros y tu misma tomaste el control a pesar de estar acostada de espalda movías tu pelvis y caderas en sincronía con mis embestidas. Tus manos sobre tus senos clavando tus uñas como tanto a mi me gusta verte…

Tenerte en mi cama, tener el control sobre tu cuerpo y tu mente. Adueñarme de tus gemidos y movimientos de tu cuerpo. Tus caderas se menean al ritmo de la música de fondo, mi erección se incrementa con cada impulso hacia atrás y ya puedo sentir toda tu humedad salpicar mis piernas. Verte abrazar y morder la almohada me calienta cada vez más. Escucharte gritar y gemir, soltar algunas palabras de lo que siente… «Que rico… No pares… Dame más… Dios… Que divino… Me estas matando… Siiiiiiii… Así… Tómame del cabello… Azotame… Coñooooooo…» y pare de contar cuantas otras más que no puedo dejar plasmadas en mis letras por la censura… ? Hasta que mis manos no me ardan por las nalgadas que te doy no me quedo tranquilo. Adoro verte soltar esos ricos quejidos de placer y dolor seguidos de una mordida de tus labios. Verte apretando las sábanas con ganas de arrancarlas. Que voltees a verme la cara de placer y perversión que pongo cuando te estoy disfrutando. Que veas mi sudor caer sobre tu espalda y me pidas que no pare hasta explotar en un clímax, un orgasmo que nos deje el cuerpo temblando. Caer en la cama sin aliento y quedarnos abrazados, dándonos los besos más dulces y tiernos, risas y pícardia, justo es el momento donde nos vence el sueño quedándonos dormidos hasta el amanecer… Al despertarme ya te habías vestido y el desayuno estaba en la mesa. Te acercaste hasta la cama me tomaste de la mano, para que no me levantará aun, me abrazaste y te despediste dándome un beso en la frente y devolviéndome el pago que te había hecho cuando llegaste en mis manos diciéndome: «Me diste el mejor sexo de mi vida… Creo que el servicio me lo diste fue tu a mi… Si me quedo un minuto más… Creo que me haré adicta a ti… Gracias mi dueño» FIN

 

Foto: Modelo Evafrodita

jacuzzi

Tu y yo en el jacuzzi…

Me encantó tu cara cuando abrí la puerta y encendí la luz. Tus labios inmediatamente fueron míos. Sin pensarlo mucho me diriji al jacuzzi y abrí la llave para llenarlo. Empezamos a desvestirnos y mirarnos con deseo. Las ganas de comernos no eran normales. Yo solo quería mirarte. Para mi eso es más que suficiente, tu mirada de placer y alegría, tus ojos llenos de pasión y deseo. Verte casi desnuda, solo para mi. Cada curva de tu cuerpo me incita a meterte en la cama y hacerte el amor. Me desvisto y quedo solo en bóxer, me quedo contemplando tu belleza sentado en la cama, solo veo como te vas quitando cada prenda de ropa y accesorios. Quedas con solo tu ropa interior de encajes blanco. Me miras y te acercas a mi caminando lentamente. Pones tus senos en mi cara y dejas que los acaricie con mis labios y mi barba corta. Puedo sentir tu perfume. Mis manos se aferran a tus nalgas inmediatamente, te acaricio lentamente recorriendo tu cintura, tu espalda y tus hermosos senos. Dejas salir ese primer gemido de placer cuando mi lengua trata de colarse entre tu brassier buscando tus pezones. Me miras con tus bellos ojos y muerdes tus labios cerrando los ojos lentamente. Suspiras… Y justo allí te traigo hasta la cama. Nos besamos con pasión, con ternura, nos mordermos los labios y tocamos nuestra piel. Tu mano se da cuenta de como me encuentro y abre espacio entre mi bóxer y mi cuerpo, dejándolo libre. Lo tomas firmemente y lo acaricias mientras no dejas de besarme. Y es justo cuando te digo… Voy hacerte el amor carajita… Hoy eres mía…

Besos, besos y más besos… Es que tus labios son mis favoritos. Mirar tus ojos mientras lo haces una adicción. ¿Quien besa con los ojos abiertos? Yo cuando estoy contigo… Porque cada vez que los abres me enamoro más de ti. Desabroche tu brassier, te quite la panty rápidamente, seguido de mi bóxer. Desnudos, así es que somos felices, te atraje hacia mi y te subiste sobre mi, solo rozando tu pelvis con mi cuerpo, movidas tus caderas con tanta pasión que me tenias loco. Ya te quería hacer mía, quería estar dentro de ti. Pero disfrutaba mucho tu sensualidad, tu provocación, ver tu sonrisa de alegría cuando estas conmigo es lo que llena de energía para sentirme el hombre más afortunado del mundo. Lo nuestro es más que solo sexo casual. Más que deseo y lujuria. Lo nuestro es algo inexplicable… Único… Así que justo en ese instante cuando sientes que se pone muy romántica la cosa… Libero mis demonios para darle el equilibro que tanto te gusta de mi. Me levanto de la cama, y quedándome de pie sujeto tu cabello y llevo tu boca a mi cuerpo. Dejo que me devores con tus labios, que tu boca se apodere de mi, y disfruto de los placeres que me puedes dar desde esa perspectiva. Puedo ver la marca de tu traje de baño en la piel. Eso me encanta, porque juntos parecemos una Nucita… ¿Sonríes verdad? Yo siempre nombrando el chocolate. No pude esperar más, te puse en cuatro e inmediatamente nos volvimos un solo cuerpo. Me encantó ver como tus manos se aferraban a las sábanas de la cama, como mordías la almohada, como gemías con fuerza y me mirabas a través del espejo. ¿Pero sabes que me encendió? Cuando decías mi nombre tras cada embestida. Mis manos se aferraban fuerte a tus caderas, a tus nalgas, tus gemidos se escapaban, seguidos de unos cuantos «que rico». Pero no fue sino hasta cuando solté tu cabello recogido y te controle cual potra salvaje, enredando tu pelo en mi mano izquierda mientras la derecha te daba nalgadas y te apretaba. Los gemidos pasaron a ser gritos, los suspiros se convirtieron en quejidos. Eras mía en ese instante. Arrancaste las sábanas de la cama. No querías que parará, así me lo pedías…

Nos metimos al jacuzzi con agua caliente y al inicio sin espuma. Tu te metiste entre mis piernas pegando tu espalda a mi pecho. Te abracé inmediatamente, besando tu cuello suavemente, acariciando tus senos lentamente. Susurrándote al oído sutilmente: «Me encanta estar así contigo, poder acariciarte y consentirte mi amor bello.» Tu solo cerrabas los ojos y disfrutabas del instante. Suspiro tras suspiro, quizás por algunos segundos tus ojos se nublaban de lágrimas. Y allí era cuando te abrazaba más fuerte, como queriendo unir cada pedacito roto de tu corazón y pegarlos con un fuerte abrazo con todas mis fuerzas. Te decía al oído cuanto disfrutaba estar así contigo. Porque más que pasión y deseo, lo nuestro era más que solo sexo. Era esa mezcla perfecta de lo bueno y lo malo. Del amor y lo prohibido. La pasión y la perversión. Me mirabas a los ojos y me preguntabas: ¿Eres real? ¿Eres de verdad así? ¿Donde estuviste metido todo este tiempo? ¿Por qué no llegaste antes a mi vida? A lo que respondí: Quizás antes no me hubieses prestado atención, no era el momento. Hoy es el momento. Hoy si nos necesitamos. Soy real, soy tu realidad, y antes de conocerme vivías una realidad alterna. Como en la película The Matrix que siempre creíste que lo que tenias era el «Mundo Ideal» a partir de ahora hay un antes y un después. Y quizás vivas simultáneamente en ambos mundos. Mientras sigues descubriendo que todo lo que te enseñaron desde niña de como debe ser tu hombre ideal no es como te lo pintaron. Y que el placer real no está en tener un hombre que te lo de todo. Es un hombre que te haga sentir que con él ya lo tienes todo. El que te motiva, el que te hace sonreír, el que tan sólo con tocarte te hace sentir viva…

Salir del jacuzzi e ir inmediatamente a la cama a seguir dandonos placer. Esta vez saque el chocolate, un tubito de ChocoNut ya que no encontré Nutella ? llegó el momento de jugar. Llenar tu boca con mucho chocolate para luego besarnos con locura, lamernos, chuparnos, degustarnos. Lo más rico es sonreír juntos, mirarnos como dos tontos enamorados, entregados a solo ese momento. Yo pongo un poco en tus senos y luego los devoro y tu dejas salir tus gemidos y un «Que rico…» con voz de perversa y pícara seductora. Luego tu haces lo mismo, cubres mi pecho y luego lo lames y devoras el chocolate llenando tus labios con el, saboreandolos con tu lengua con ese toque de maldad. Tus ojos brillan cada vez que haces algo que te gusta. Pero te pusiste creativa… No ibas a dejar de cubrir mi miembro con el chocolate para luego saborearlo con gran placer. Mirar tu boca como lo devoraba con aquellas ganas, verte y escuchar como chasqueabas recorriendo de arriba a abajo con tu lengua. Dejaste el chocolate a un lado y te quedaste haciéndome un rico oral. Pero yo quería complacerte también, así que un 69 fue lo ideal. Sentir tus nalgas cerca de mi cara, apretarlas con mis manos mientras mi lengua te penetra y te saborea haciéndote gemir. Lamer tu clítoris mientras tu aún tenias tu boca llena de mi. Mi erección estaba al máximo, así que te puse en cuatro y nuevamente te hice mía… Eres mi mayor deseo… Tu cuerpo me encanta, tu rostro me fascina, ver tu expresión con cada embestida que sentías dentro de ti, cerrabas los ojos y pegabas tu frente en el colchón, mordías las sábanas y dejabas salir un poco tus gemidos entre dientes. Volteabas a ratos para verme moverme salvajemente y me ayudabas con tus caderas para hacerme acabar… Un orgasmo juntos, un placer más allá de lo que habíamos vivido antes con otras personas. Somos almas gemelas quizás, y aunque no vivamos juntos… Anhelamos cada noche revivir estos pequeños momentos de lujuria y pecado pero que realmente nos hace sentir felices… Y quizás algún día poder despertar y vernos dormir con una sonrisa en los labios y simplemente pensar… Valió la pena. FIN

orgy

Mi primer swinger…

Desde que lo descubrí sentí la imperiosa necesidad de saber cómo era. Pero debido a que mi relación amorosa de ese momento era muy conservadora no me atrevía a proponerle algo así. No es fácil. O por lo menos en aquel momento de mi vida. Así que después de una larga conversación con una amiga sexual, le planteé la idea. Ella era muy curiosa también. Ya yo le había sembrado la maldad en sus venas. Así que decidimos ir a una de esas fiestas organizadas, donde varias parejas se liberan al mejor estilo de orgía romana. Ambos estábamos ansiosos por experimentar por primera vez lo más cercano a una bacanal.

Sexo libre y sin tabúes… Después de una bienvenida, palabras, reglas, y la invitación para la siguiente fiesta VIP en un yate se dio inicio a la gran fiesta de placer. Cabe destacar que los teléfonos no eran permitidos, solo había un fotógrafo oficial quien grababa y tomaba fotos solo aquellos con brazalete dorado. Nosotros teníamos uno azul. Y ni nos paraban. Eramos unos novatos. Pero inmediatamente una pareja de señores algo mayores pero muy fitness se acercaron y nos hicieron la primera propuesta. Cosa que mi amiga no dudó en absoluto. Ya que se había negado en la primera por un señor que según ella se parecía a un profesor de la universidad que ella odio mucho y le cortaba las ganas. Pero este caballero si estaba como ella le gustaba. Canoso, con buen cuerpo, y bien dotado. Su esposa una señora muy hermosa de cuerpo natural, sin nada que envidiarle a una veinteañera. Muy sonriente y feliz… Se veía que eran unos expertos en este tipo de fiestas.

Lo más emocionante de todo fue ver como aquella mujer seducía primero a mi acompañante. Si ella daba permiso. Se cerraba el trato. La mujer es la que decide. Se dijeron unas cosas al oído, sonrieron y ambas tomaron de la mano a la otra pareja. A mi la señora me llevo hasta la habitación más cercana y no podía dejar de mirar hacia atrás. No quería dejarla sola. Pero esta dama estaba muy interesante. Entramos a la habitación y los besos no se hicieron esperar. Wao. Esta mujer besaba muy rico, con pasión, lengua, mordidas, lamidas, era toda una diosa y apenas nos estábamos iniciando. Me quitó la ropa en pocos segundos y se fue a mi miembro inmediatamente devorandolo de forma tan profunda y jugosa que ya creía que me haría acabar en sus labios. Tuve que concentrarme bien y no dejar que me ganará ese primer round. Su rostro era de placer, sus manos y su boca se sincronizaban perfectamente con cada movimiento.

La garganta profunda era su especialidad, hacia estremecer mi cuerpo cada vez que tocaba mi abdomen con su nariz y su lengua lamia mis gemelas. Sus ojos apenas se llenaban de lágrimas y el ahogo era lo que más disfrutaba. Ella decidió subirse encima de mi sin quitarse la ropa, andaba en falda y apenas corrió su bikini a un lado y dejó que la penetrara. Su gemido salió como un pequeño grito. Y se empezó a mover como nunca antes había sentido a una mujer. Ella sabia buscar sus orgasmos. En 10 minutos estaba soltando su primer orgasmo. Yo solo disfrutaba de sus movimientos, ella estaba haciendo el trabajo. Sus uñas se clavaban en mi pecho. Y mis manos en sus nalgas. Sus gritos y quejidos eran fascinantes. Ver como temblaba su cuerpo cada vez que sentía un orgasmo era riquísimo. Se levantó y se puso en cuatro. Acarició su ano con su misma humedad y me dijo: «Parteme el culo carajito»… ¿Ahora entienden de donde viene todo? Esa frase me marcó. Ella se tocaba mientras pedía ser penetrada con todas las ganas que me quedaban. Ese día supe que nada como una mujer mayor para disfrutar del sexo salvaje a plenitud. Metí mi miembro en aquel agujero, ella acariciaba sus clítoris y mis gemelas mientras la penetraba.

Mientras disfrutaba de su rico cuño. Mi mente no se desconectó de donde estaría mi amiga. Pero en realidad está doña estaba muy excitante como para dejarla ir así nada más. Los gemidos y las palabras sucias me calentaban la mente cada minuto. Ella me miraba, mientras mordía las sábanas de la cama y golpeaba el colchón. Empezó a pedir que la nalgueara, quería sentir mis manos con fuerza en sus nalgas. Ella era de piel blanca y en la tercera ya tenía rosada la piel. Pero eso no la detenía. Me pidió tomará el cinturón de mi pantalón y le diera unos azotes. Yo no lo pensé mucho y lo busque. Me dijo: «Quiero que sean firmes y continuos. Voy a gritar mucho y te nombraré la madre, así que dame con todo hasta que te diga la palabra de seguridad» Salam Malecom». Ella se acostó en la cama y me pidió que la azotara. Al principio le daba con lástima. Me daba algo de pena lastimar aquella dama, pero con cada segundo al ver como se ponía con cada azote y verla apretar las sábanas y ver como disfrutaba y gemía me dejó loco… «¡Dame más puto de mierda! Marica ¿es lo más duro que puedes dar? Más duro debe pegar tu madre carajito» Allí fue cuando liberó mi demonio. Solté la correa y mis manos empezaron a darle azotes. Me quedaba ardiendo la palma de mi mano, pero lo disfrutaba mucho. Le lamia el culo y la vagina cada 10 palmadas, eso la volvía loca. Metía mis dedos en su cuerpo para masturbarla. Ella solo pedía más y más. Hasta que me pidió que acabará en su boca . Así que la acosté boca arriba y subí sus piernas en mis hombros (me encanta) y le dio con todas mis ganas hasta que sentí que me venía y le avise.

Ella se bajo un poco y tomó mi miembro, lo introdujo en su boca y me pajeo hasta hacerme llegar y justo cuándo eso empezaba mientras acariciaba mis gemelas uno de sus dedos se deslizó dentro de mi culo. (Puta vieja del coño de su madre) fue lo que me vino a la mente. Pero no dije nada. Solo gritar el orgasmo. La deje hacerlo sin remordimiento. Sabía bien lo que hacía. Sentí que dure 5 segundos más en ese orgasmo que en los de costumbre. Su boca estaba chorreada con mi néctar. Y verla saborearse era más rico aun.

La pregunta era ¿Donde estaba mi amiga? ¿Será que el viejo le estará dando la cogida que anhelaba? Así que le pedí a la señora que me llevará hasta donde podrían estar ellos. Ella solo sonrió con picardía y me tomo de la mano y me dijo: «Vamos, ella lo debe estar pasando mejor que nosotros» ¿Que carajo quiso decir con eso? Y para mi sorpresa cuando nos dirigíamos a la habitación donde creí que ella estaba pude ver a un grupo de aproximadamente 7 hombres rodeando a alguien. Mi curiosidad fue tanta que me acerque más. Solo podía ver que entre todos le estaban dando y si… Pensaron bien… Era ella… Ya estaban por hacer el famoso bukkake. Su cara de placer era de locura. Verla disfrutar de como la penetraban entre varios y sus manos seguían buscando meterse en la boca cuanto miembro se encontrará en el camino. Y así fue como el primero la tomo del cabello y eyaculo en su rostro. Dejándola con los ojos cerrados mientras uno tras otro hacia lo mismo. Hasta dejarla casi con el rostro completamente blanco y brillante. Pero si hace días atrás ella decía que eso era una aberración. Al parecer hay que vivirlo para dar fe y opinión. Yo decía lo mismo de los juegos eróticos de algunas mujeres con nuestro preciado ano, pero esta doña acababa de hacerme romper mis reglas. Cuando todos los 7 acabaron de jugar con mi amiga, quienes todos pensaban que era mi esposa y creyeron, porque mi cara de asombro no era normal. Fue una especie de bienvenida. Aunque yo hubiese querido tener a más de una mujer encima, pero no creo que hubiese aguantado la pela de dos como la señora que me dió la bienvenida para ser sincero. Yo solo tenia 27 años y mi experiencia apenas estaba comenzando. Pero aprendí algo de todo esto. En el sexo se vale todo. Pero jamás me vería involucrando a mi novia en algo así… O eso era lo que creía en aquella época. Hasta que conocí una tan perversa como yo. FIN

bondage

Tu fantasia conmigo…

Hey… Tu… Si tu… Sabes que este relato es para ti. Tu que quieres estar encerrada en un habitación solo conmigo para poder liberar tus deseos, las perversiones que haz aprendido conmigo y se han despertado con cada letra que lees… Se que deseas estar casi desnuda frente a mi, segura de tu cuerpo, tus emociones y picardias. Quieres que te vea, que te admire de arriba a abajo. Se que te vas a desvestir con esa intensión, para que mi miembro me delate al estar frente a ti y parezca que esta a punto de romper mi pantalón. Quiero que ese instante seas la mujer más feliz del mundo. Sin miedo, sin penas, ni tabúes. Que seas erótica, sensual y atrevida.

Que rompas mi camisa al abrirla, yo quiero romperte cada prenda que te queda puesta. Así mismo… Romper… Que sientas como te la arranco aun puesta mientras te digo: «Hoy vas hacer mía carajita. ¿Estas clara de lo que te voy hacer sentir cierto? Quiero que grites… Quiero que gimas… Mírame cuando te hablo… Vas a sentir que te parto en dos pedazos cuando me tengas dentro de ti. ¿Estas lista? Déjame meter mi mano primero para sentir tu humedad… Waooooo que rico se siente… ¿Escuchas?»- mi mano te masturbaba y mis dedos te masajeaban los labios y el clítoris. Tu cerraste los ojos y abriste la boca como con intensión de dejar salir el primer gemido… Pero mi boca se acercó a ti y devoró tu aliento. Una mordida en tus labios te hizo poner los vellos de punta y solo me susurraste: «Haz lo que quieras conmigo, quiero gritar tu nombre… Y un no lo sé… Solo sé que eres mi Dueño y que quiero que me lo metas tan profundo que no pueda respirar, que no pueda hablar si quiera. Hazme maldades, azotame. Quiero liberar la put* que llevo por dentro, esa hembra que disfruta del sexo con locura, proponme lo que quieras que hoy estoy dispuesta a todo. Te daré todo… To… Do… ¿Me entendiste?» – me dijiste con una sonrisa malvada en tus labios y con una expresión de que ese encuentro será inolvidable.

Te acostaste en la cama y empezaste a jugar con tu cuerpo, solo querías que te viera como hacías todas aquellas noches, mañanas y algunas tardes para saciar tus ganas en mi ausencia. Ver como sus manos te recorrían cada centímetro los senos, el abdomen, tu entrepierna, chupabas tus dedos y los llevabas de nuevo a tocar tu clítoris. Tu mirada no se separaba de mi. Querías ponerme a sudar, que yo brincara encima de ti y te lo hiciera como un salvaje. Querías hacerme perder el control. Gemias y hablabas sucio con cada palmada que te auto brindabas seguido varios espasmos en las piernas. Ver como brotaba la humedad y sentir como me gritaba tu sexo por ser devorado por mis labios. Te pusiste en cuatro y podía verte acariciar las nalgas mientras tus dedos imitaban mi penetración, decías gritando mordiendo las sábanas: «Así me tocaba en tu nombre los días más intensos, los días donde tus audios me trasladaban a otra dimensión, ahora háblame, déjame escucharte Dueño de mis orgasmos, acércate, ven y mírame de cerca. Tócame, lame mi cuerpo, hazme sentir que soy tu hembra, rozame con esa barba mis nalgas, mi sexo.» a lo que te respondí… “Tus deseos son ordenes, déjame probar el sabor de tus jugos. Déjame sentir el calor de tu sexo con mis dedos. Quiero que sientas como mi lengua es capaz de hacerte gritar mi nombre. » – ¿Me haras gritar como put*? – dijiste apretando la sábana y gimiendo mientras mis labios ya los sentías en el medio de tus nalgas mientras mi lengua te exploraba ambas opciones de placer… Y te dije: «Agárrate fuerte de la cama, que te haré estremecer como nunca antes» y usando mis dedos, mi lengua y mis labios te hice temblar las piernas hasta caer acostada. Abrazaste la almohada me gritaste que no me detuviera. Eso hice. No pare de tocarte, hasta verte eyacular por primera vez en tu vida. Tu gritos llenos de malas palabras me calentaban más. Y las escribiría si se pudiera hacer por aquí. Pero es rico ver ese lado oscuro de tu ser. Esa hembra ansiosa de sexo salvaje que ahora sentirá mi poder. ¿Estas lista para ser atada? Llego la hora de contrastar tu placer con el mío. Es mi turno de disfrutar.

Atada a mi cama, lista para ser devorada, me apoderare de casa una de tus curvas. Besaré cada centímetro de tu piel. Quiero que sientas como mis labios y mis manos son capaces de hacerte perder el control. Pero no puedes hacer nada para evitar que te siga acariciando. La sensaciones que te hago sentir son casi diabólicas es como si se apoderará de tu cuerpo el demonio del deseo y la lujuria. Tus gritos y movimientos son incontrolables. Y aún no empieza lo más intenso. Solo son besos y caricias, lamidas, mordidas y próximamente las nalgadas. Dejaré la huellas de mis manos en tu piel. Eres mía, y es la forma de marcar lo que me pertenece. Mis manos en tus nalgas, mis uñas en tu espalda, mis dedos en tu boca y mis dientes en tu cuello, senos y pies. Orgasmos, eso que otros hombres te quedaron debiendo, yo me pondré al día y querrás quedar endeudada. Espasmos esos que te dan cuando me lees y tienes que tocarte para calmar esos deseos. ¿Querías descubrir que se siente ser mi sumisa? Yo no soy el Christian Grey de tus novelas. Yo si existo. Mis manos si te pueden hacer sentir lo que tu cuerpo puede aguantar. Y lo vamos a averiguar… ¿Hasta donde serás capas de soportar mis azotes? ¿Y si lo mezclo con penetración… Podrá tu cuerpo reconocer el dolor del placer? Voy averiguarlo.

Sabes bien que no tendré límites contigo. La locura invadirá tu mente y no podrás hacer nada más que gritar y gemir. Soportar… Respirar profundo y mentalizarte. Ya estas metida en esto y no hay vuelta atrás. Solo te queda aguantar. ¿Querías placer? Aqui estoy para dártelo después de tanto esperar. Son tus sonrisas, tus quejidos y la velocidad de tus latidos los que me motivan a dar lo mejor de mi. Mis dedos, mis palmadas, mi boca, mis mordidas, mi lengua y mis dientes son suficientes para hacerte lograr que llegues a un sin número de orgasmos, espasmos, contracciones que te hacen hasta llorar de emoción. Ya no quiero oír tu gritos. Llego el momento de pasar al otro nivel. Solo llevamos 2 horas en esto y apenas comenzamos.

Le bajo un poco a la intensidad. Tus piernas tiemblan demasiado. Tus nalgas ya están color rosado oscuro y ahora tu boca estará sellada. No quiero escucharte. Ya no más azotes, es hora de las caricias, de la cera de vela por tu piel. Sentirás calor y frío un sin número de veces que ya no sabrás cual es cual.

Y empecé a jugar con el sentido de tacto de tu piel. Un hielo recorre tu espalda hasta llegar a tus caderas los escalofríos te invaden. Ver como tus nalgas se erizan mientras recorro tu piel con este hielo y solo escuchar tu respiración porque tu boca esta tapada. Cuando deje de hacerlo encendí una vela… Esta empecé a derretirla en tu piel. Dabas pequeños brincos con cada gota que caía. En un momento empecé hacer ambas cosas e intercambiar lugares. No sabias si las gotas eran frías o calientes, solo sentías como una aguja que penetraba tu piel levemente. Y libere tu boca… Quería saber lo que sentiste ya que ahora viene el sentido del gusto… Y solo me dijiste: «¿Que me haces? ¿Que es esto? Mi cuerpo se siente complacido con cada cosa que me haces… Me siento confundida, no pensé que este tipo de sensaciones fueran tan adictivas. No pares. Sigue. Soy tuya… Solo Bésame… Quiero sentir tu boca en mis labios… Muerdeme… Rompe mis labios si quieres… Ya no siento la diferencia entre el dolor y el placer que me generas. Pero estas claro que en algún momento me tendrás que soltar y seré yo quien te haga sentir lo que acabo de aprender…» a lo que respondí… «Por eso te dejare sin fuerzas para que no puedas hacerme nada… Mejor vamos al siguiente nivel.

Tus ojos vendados pero sigues atada. Es hora de probar tu sentido del gusto. Hasta empalagar tu boca… No usaré cucharilla para darte a probar lo que quiero. Usaré mi cuerpo, primero untaré un poco de Nutella en mis dedos para rozar tus labios y así verte saborear tu boca. Seguido de las fresas que tanto nos gustan. Allí muerdes y sientes como el ácido llega a tu cuello y hace que se haga agua tu boca. Más Nutella pero esta vez es mi miembro el que toca tus labios lleno de Nutella y tu solo abres la boca y usas tus labios y lengua para probar el sabor y sentir la textura y la temperatura. Te gusta, lo saborear, pero… Tus manos están atadas así que no lo puedes tomar como quisieras. Eso te desespera. Un trago de tequila no te caerá mal. Sal, tequila y limón… Y luego mi boca besandote de nuevo y tu solo me decías: «Que adictivos son tus labios, no quiero dejar de besarte. Ya me duele todo el cuerpo. ¿No hay posibilidad de abrazarte?» Y te respondí: «Tu eres mía a partir de hoy y podrás tener lo que deseas. Pero antes debes vivir todas mis pruebas y soportar lo que alardeas. Aun no me has sentido dentro ti y ¿ya me estas pidiendo clemencia? Prepárese carajita que ahora es que viene la pela.

Te puse en cuatro toque con mi mano la humedad de tu sexo para verificar que estabas lista. Después de unos roces con mi mano y un par de nalgadas tome mi miembro lo humedeci con tu lubricacion y lo metí completo en la primera embestida. Tu grito tipo gemido seguido de un par de golpes en la cama me hicieron saber que hacía lo correcto. Después de unas ocho veces empezaste a decir groserías. Sabes que adoro escucharte hablar sucio en la cama… «Dios mio… ¿me quieres matar o que? Pensé que me darías suave… Aaaaauuuuuuu ufffff por favor… No vayas a parar… Aaaaaaaaaaaayyy coñooooooooo… Que vaina más buena…. Así… Siiiiiiii… Soy tu put*, tu perra, la hembra que deseabas en tu cama… Dímelo… Tuuuu… Dime que soy tuya… Azotame… Haz que mañana no pueda caminar… » Eso hice, empecé a nalguearte mientras te penetraba apretando de vez en cuando tus nalgas. Y rozando con mi dedo tu culo, que al verlo podía saber tus ganas de sentirme. Te dije: «Vas a ser mía por completo, así que prepárate mentalmente» a lo que me respondiste con voz de excitada… «Deja la labia y parteme el culo ya, se que quieres comérmelo desde hace tiempo» Así que tome el lubricante cubrí mi miembro con el, prepare tu agujero con mis dedos para dilatarlo un poco y note que estaba listo para ser poseído. Coloque la punta de mi miembro y sentí como tu misma empezaste a moverte buscando ser penetrada a la fuerza. Me mirabas, volteabas y te movías con mucha fuerza. Sentías un dolor placentero , tu voz cambio, sonabas a quejido, pero veía como mordias tu propio brazo. Y gritabas: «Parteme el culo, quiero ser tu zorra ninfomana esta noche, dame duro, mételo todo, así te grite que me duele… No me lo saques… Yo aguanto… Ok… Te quiero todo dentro de mi, mi Dueño, todo… Lo tienes grueso y largo, suficiente para… Coñooooooooo de tu madre…. Coño… Coño… Coño… Me estas matando… Me duele… Pero… Pero… Hay Dios mio… No lo saques todavía… Ya va… Putaaaaaa madre… Mi culo… Malvada sea… Que vaina más buenaaaaa Aaaaaaaaaaaayyy siento que me vengo… Dame más, dame más… » Gritabas.

Ya cuando creías que todo acababa te dije: Tengo una sorpresa. Tal vez no estés lista para tanto en un solo día pero prefiero arriesgarme. Tal vez no se repita este encuentro y prefiero que vivas en mi mundo y saber hasta donde puedes soportar. «¿Ya que más me quieres hacer? Ya es hora que me des tu leche y me dejes hacerte llegar al orgasmo ¿Quieres?» Aun no, ahora es que viene lo bueno mi amor. No me vayas a odiar por tanto ¿quieres? Y me reí…. (Algunas saben como es mi risa pícara ¿cierto? Esa misma…) Te volví a atar a la cama, vendé tus ojos de nuevo y te pedí que te relajaras… Aunque ya era imposible estar relajado. Empecé a lamer tu cuerpo, desde tu boca y empecé a bajar hasta llegar a tu sexo, estaba caliente, húmedo, mi barba te rozaba y te estremecía. Me aleje. Y de nuevo empezaste a sentir una lengua entre tus piernas que te hizo suspirar, jugaba con tu clítoris de tal manera que en pocos segundos estabas teniendo otro orgasmo en eso sentiste mi verga en tu boca y la devoraste inmediatamente y nuevamente aquella boca devoraba tu sexo y tu mente explotó.

¿Alguien más esta con nosotros? Dijiste con el orgasmo en la boca. Y te volví a meter mi amigo entre tus labios y un shhhhhh usted disfrute y ya… Tu seguías disfrutando de mi erección mientras alguien te sentía allá abajo. No sabías quien era, además no era necesario. Solo quería poner algo de picante a la escena. Lo prohibido es más tentador. Además ella tenía rato escondida viéndonos. Faltaba menos que logrará hacerte llegar de esa manera tan explosiva. Así que se acercó a nosotros y te ayudo con mi miembro, ella empezó a lamerme y chuparme y tu solo la escuchabas cerca y te detenias. «Quiero saber quien es…» dijiste con voz fuerte y seria. Ella misma te quito las vendas y te dijo: Amiga, es hora de que hagamos explotar a este hombre de placer y que nunca más se olvide de esta noche… ¿Estas lista para ser liberada para atarlo a él? E inmediatamente tu sonrisa salio de tus labios… «¿Atarlo? Suena interesante… Creo que viéndolo de esa manera… Seremos buenas amigas… Creo que quiero devolverle todo lo que me hizo esta noche hasta que me pida clemencia…. (la maldad brotaba por tus poros) Así que… Te liberaron… Y a partir de ahora la historia cambiará… ¿Qué quieren que me hagan estas dos mujeres?

Quiero que me devoren. Que me hagan explotar unas tres veces. Quiero hacertelo profundo y duro, a ti mi hembra, mi sumisa, la que la curiosidad la mataba. Soy insaciable, pervertido y lujurioso. No soy normal, tengo reglas, códigos y aun me quedan algunos tabúes. Pero no me quedo con las ganas y se que tu tampoco. Somos similares y por eso te atraigo, libere tus más oscuros deseos, tus demonios, tus perversiones que hasta ahora solo eran fantasías. Azotame, adueñate de mis deseos. Quiero sentir tus manos en mi espalda clavando tus uñas, mientras ella sigue besándome y acariciándote. Esa mezcla loca de caricias, besos y abrazos. Me acosté en la cama y tu te quedaste encima de mi pelvis y ella se subió a mi cara rozando su sexo contra mi barba… Ustedes se sonrían. Sus senos brincaban con cada movimiento. Intercambiaron de puestos un par de veces hasta que ambas se pusieron en 4 pidiendo ser penetradas mientras me miraban con maldad y picardía. Sus gemidos eran lo que me calentaba y ya quería explotar. Ver sus culos rosados con mis manos marcadas me hacían elevar mi autoestima. Les le di que hicieran gritar… Así que me ataron… Y empezaron con sexo oral a dos bocas pero una de ustedes levanto mis piernas y metió su lengua en lo más profundo de mi culo. Haciéndome suspirar y gritar, pero no podía evitarlo. Me tenían atado. Su lengua me devoraba y penetraba y tu boca me lamia y chupaba mi sexo con placer. Sus dedos acariciaban lentamente mi culo. Yo no podía liberarme así que no me quedó más que disfrutar de sus locuras. Me masturbabas con tus manos y tu boca me hacía garganta profunda y la otra chica seguía preparándome para hacerme un masaje que no acostumbraba a recibir. Ya estaba a punto de explotar cuando les dije: “Me vengo… Y tu mano me apretó con fuerza moviéndola de arriba a abajo y logrando mi orgasmo cuando de pronto sentí como la otra chica deslizaba sus dedos dentro de mi haciéndome explotar con más locura. Y mi néctar cayó en sus bocas y ustedes solo saborearon con gran placer de mi miembro duro y erecto. Yo solo grite… CDLM No lo vuelvan hacer… Aún no superó ese tabú…

Continuar en esta cama devorandonos uno a otros. Penetrarlas mis niñas mientras escucho sus gemidos y suspiros, ansiosas porque no acabe esta noche. Mientras empecé a penetrar a la otra chica por detrás tu me besabas y veías como lo hacía. Me decías: “Dale duro, hazla gritar a esa perra” mientras aprovechabas para darle nalgadas y acariciarla. Querías que lo hiciera más duro y fuerte, te excitaba escuchar sus gemidos. Así que mientras yo seguía haciéndola gritar tu metiste tu boca entre mis piernas lamiendo mis bolas, mi culo y su sexo. Metías uno de tus dedos dentro de mi mientras seguías chupando eso me hacía controlar mis movimientos ya que cada vez que la penetraba a ella sentía tu dedo más profundo. Confundias mi mente. Me pedías a gritos: “Muévete, partele el culo a esta perra, que yo te lo voy a partir a ti, se que te gusta. Así que MUÉVETE DURO COÑO… acaba en mi boca…” Un escalofrío se adueñó de mi ser y sentí como mis piernas temblaban y el sudor me recorría en grandes cantidades por mi rostro cayendo en sus cuerpos. Hiciste que aquel orgasmo fuera doblemente explosivo no quise salir de aquel agujero, al contrario, la tomé de las caderas y le di tan fuerte que pegó un grito que hizo estremecer la habitación. Y tu entre risas dijiste… “Bajito que nos escuchan los vecinos” y yo sin parar de reírme en el medio de ese orgasmo, gritaba con lo que me quedaba de fuerzas: “Bajito naaaaa, bajito naaaaaaaaaaaaaa” Y caímos rendidos a un lado de la cama. Sin poder hablar, con la respiración acelerada. Tu cara era un poema. Verme exhausto, tendido, sin fuerzas te hacia sentir complacida. Esa noche fue una locura. ¿Que más podías pedir?? FIN ¿o quieren más?

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Odontóloga sexy…

#MicroRelatoErotico ? Con la escusa de ir a tu consultorio para que me revises la boca… Y terminas revisando más que mi pantalón. Es que ésta fantasía de estar con una odontóloga en su propio consultorio ya te la había confesado. Verte solo en bata y con un liguero por debajo. Poder ver todas tus pecas y tatuajes, poder sentir que al fin eres mía. Que te apoderas de mi cuerpo con tu boca y tus manos. Que tus ganas y deseos, fantasías y perversiones por fin tienen la oportunidad de liberarse. Es tu día el pre-regalo de un día de las madres. Porque una madre como tu merece ser complacida. Y aunque hoy son solo letras algún día lo harás de verdad. Cumplirás la fantasía de hacerlo realidad. Dejarás que te devore cada peca de tu piel, dejarás que yo te azote y que dibuje en un papel los tatuajes que tu llevas marcados en la piel?

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Deseo Perverso…

#MicroRelatoErotico ? Se que en lo más profundo de tu mente hay un deseo perverso. ¿Quieres sentir como te azotó sin tocarte y solo con mis versos? Se que ya te imaginas en esa pose deseando mi llegada. Iniciando con mis manos y propinándote nalgadas. Intercalándolo con besos, lamidas y chupadas. Mordidas, apretones, pellizcos y cachetadas. Solo una mente abierta disfrutará de mi pasión, de mis locuras, perversiones que causan adicción. No es dolor lo que yo causo, no es placer mi linda nena, es la locura de éste hombre que vive en Venezuela. Es la mezcla más letal que hayas conocido, el deseo más perverso que te hayas permitido. La fantasía más loca que quisieras ya cumplir. Meterse en mi cama ahora mismo y que te haga ya gemir…?

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Gordibuena tatuada…

#MicroRelatoErotico ? Tengo una gran fascinación por los tatuajes, aunque aún no tenga uno en mi piel admiro verlos en las pieles de otras. Por eso cuando vi tus fotos dije… Waooooooooo que obra de arte más bella, y lo más interesante es que viene en «Gran Formato» cada una de tus curvas son la tentación y mi delirio por probarte cada vez que abro mi instagram. Ver como te sientes tan sexy y divina mostrándote con un delicado y sublime estilo personal. Pero no es tu carne lo que me atrae, no son sólo esas curvas prominentes que es difícil dejar de ver… Son tus ojos, tu mirada, lo que crearon la atracción y esa sonrisa tierna que me pide sumisión. Si, es que te imagino es atada, indefensa y en mis redes. Te imagino siendo mía y gritando que no puedes. Que no puedes aguantar que solo te mire y no haga nada, que no puedes resistir como te azotan mis miradas. Son mis manos y es tu cuerpo los que desean entrar en batalla, y le pregunto señorita ¿Estás lista para dar la talla? Porque una vez que yo empiece no me pienso detener, ni tus orgasmos o quejidos ni tus gritos de placer, saciaran por ti mis ganas y todo lo que voy hacer. ?

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¿Como tratar una mujer?

No se trata solo de abrirle las piernas, cogértela y venirte, ¿Qué caso tiene hacer eso? Tienes que hacerla sentir especial, hacer que te piense todo el día, que tenga fantasías sexuales contigo, que te desee tanto, que se moje con tan solo pensar en ti. No abras solo sus piernas, conócela primero, consiéntela, escúchala, hazla sentir especial y antes de abrir sus piernas abre su alma. Haz que se sienta segura contigo, que deje sus miedos y así pueda mostrar lo mejor de ella, que no tenga miedo de mostrar su lado más perverso o de contarte sus fantasías, complácela cuando te las diga, háganlas realidad no solo disfrutes tú primero, asegúrate que ella también disfrute. Hazle el amor, penétrala, provócale orgasmos, juega con ella, hagan cosas sucias o divertidas y mientras la penetras acaricíala, no solo te muevas como una máquina, ella debe de sentirte siempre, y cuando este en su punto máximo de excitación susúrrale al oído lo mucho que la quieres y cuanto disfrutas estar con ella eso les encanta. Se diverso, romántico, cursi, salvaje, dominante, sumiso, sorpréndela siempre con algo distinto. El secreto está en hacer lo que te gustaría que hicieran por ti, consientela y cuídala, por que sabes; tal vez no estés siempre a su lado, pero te aseguro que ella nunca te va a olvidar y aunque lo haga con otros hombres nunca te sacará de su mente. Porque cualquiera puede abrir de piernas y cogerse a una mujer, pero yo prefiero abrir su alma y hacerles el amor de mil maneras… ? ¿Seria que la foto anterior les pareció porno, o que?