Mi primer swinger…

Mi primer swinger…

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Desde que lo descubrí sentí la imperiosa necesidad de saber cómo era. Pero debido a que mi relación amorosa de ese momento era muy conservadora no me atrevía a proponerle algo así. No es fácil. O por lo menos en aquel momento de mi vida. Así que después de una larga conversación con una amiga sexual, le planteé la idea. Ella era muy curiosa también. Ya yo le había sembrado la maldad en sus venas. Así que decidimos ir a una de esas fiestas organizadas, donde varias parejas se liberan al mejor estilo de orgía romana. Ambos estábamos ansiosos por experimentar por primera vez lo más cercano a una bacanal.

Sexo libre y sin tabúes… Después de una bienvenida, palabras, reglas, y la invitación para la siguiente fiesta VIP en un yate se dio inicio a la gran fiesta de placer. Cabe destacar que los teléfonos no eran permitidos, solo había un fotógrafo oficial quien grababa y tomaba fotos solo aquellos con brazalete dorado. Nosotros teníamos uno azul. Y ni nos paraban. Eramos unos novatos. Pero inmediatamente una pareja de señores algo mayores pero muy fitness se acercaron y nos hicieron la primera propuesta. Cosa que mi amiga no dudó en absoluto. Ya que se había negado en la primera por un señor que según ella se parecía a un profesor de la universidad que ella odio mucho y le cortaba las ganas. Pero este caballero si estaba como ella le gustaba. Canoso, con buen cuerpo, y bien dotado. Su esposa una señora muy hermosa de cuerpo natural, sin nada que envidiarle a una veinteañera. Muy sonriente y feliz… Se veía que eran unos expertos en este tipo de fiestas.

Lo más emocionante de todo fue ver como aquella mujer seducía primero a mi acompañante. Si ella daba permiso. Se cerraba el trato. La mujer es la que decide. Se dijeron unas cosas al oído, sonrieron y ambas tomaron de la mano a la otra pareja. A mi la señora me llevo hasta la habitación más cercana y no podía dejar de mirar hacia atrás. No quería dejarla sola. Pero esta dama estaba muy interesante. Entramos a la habitación y los besos no se hicieron esperar. Wao. Esta mujer besaba muy rico, con pasión, lengua, mordidas, lamidas, era toda una diosa y apenas nos estábamos iniciando. Me quitó la ropa en pocos segundos y se fue a mi miembro inmediatamente devorandolo de forma tan profunda y jugosa que ya creía que me haría acabar en sus labios. Tuve que concentrarme bien y no dejar que me ganará ese primer round. Su rostro era de placer, sus manos y su boca se sincronizaban perfectamente con cada movimiento.

La garganta profunda era su especialidad, hacia estremecer mi cuerpo cada vez que tocaba mi abdomen con su nariz y su lengua lamia mis gemelas. Sus ojos apenas se llenaban de lágrimas y el ahogo era lo que más disfrutaba. Ella decidió subirse encima de mi sin quitarse la ropa, andaba en falda y apenas corrió su bikini a un lado y dejó que la penetrara. Su gemido salió como un pequeño grito. Y se empezó a mover como nunca antes había sentido a una mujer. Ella sabia buscar sus orgasmos. En 10 minutos estaba soltando su primer orgasmo. Yo solo disfrutaba de sus movimientos, ella estaba haciendo el trabajo. Sus uñas se clavaban en mi pecho. Y mis manos en sus nalgas. Sus gritos y quejidos eran fascinantes. Ver como temblaba su cuerpo cada vez que sentía un orgasmo era riquísimo. Se levantó y se puso en cuatro. Acarició su ano con su misma humedad y me dijo: “Parteme el culo carajito”… ¿Ahora entienden de donde viene todo? Esa frase me marcó. Ella se tocaba mientras pedía ser penetrada con todas las ganas que me quedaban. Ese día supe que nada como una mujer mayor para disfrutar del sexo salvaje a plenitud. Metí mi miembro en aquel agujero, ella acariciaba sus clítoris y mis gemelas mientras la penetraba.

Mientras disfrutaba de su rico cuño. Mi mente no se desconectó de donde estaría mi amiga. Pero en realidad está doña estaba muy excitante como para dejarla ir así nada más. Los gemidos y las palabras sucias me calentaban la mente cada minuto. Ella me miraba, mientras mordía las sábanas de la cama y golpeaba el colchón. Empezó a pedir que la nalgueara, quería sentir mis manos con fuerza en sus nalgas. Ella era de piel blanca y en la tercera ya tenía rosada la piel. Pero eso no la detenía. Me pidió tomará el cinturón de mi pantalón y le diera unos azotes. Yo no lo pensé mucho y lo busque. Me dijo: “Quiero que sean firmes y continuos. Voy a gritar mucho y te nombraré la madre, así que dame con todo hasta que te diga la palabra de seguridad” Salam Malecom”. Ella se acostó en la cama y me pidió que la azotara. Al principio le daba con lástima. Me daba algo de pena lastimar aquella dama, pero con cada segundo al ver como se ponía con cada azote y verla apretar las sábanas y ver como disfrutaba y gemía me dejó loco… “¡Dame más puto de mierda! Marica ¿es lo más duro que puedes dar? Más duro debe pegar tu madre carajito” Allí fue cuando liberó mi demonio. Solté la correa y mis manos empezaron a darle azotes. Me quedaba ardiendo la palma de mi mano, pero lo disfrutaba mucho. Le lamia el culo y la vagina cada 10 palmadas, eso la volvía loca. Metía mis dedos en su cuerpo para masturbarla. Ella solo pedía más y más. Hasta que me pidió que acabará en su boca . Así que la acosté boca arriba y subí sus piernas en mis hombros (me encanta) y le dio con todas mis ganas hasta que sentí que me venía y le avise.

Ella se bajo un poco y tomó mi miembro, lo introdujo en su boca y me pajeo hasta hacerme llegar y justo cuándo eso empezaba mientras acariciaba mis gemelas uno de sus dedos se deslizó dentro de mi culo. (Puta vieja del coño de su madre) fue lo que me vino a la mente. Pero no dije nada. Solo gritar el orgasmo. La deje hacerlo sin remordimiento. Sabía bien lo que hacía. Sentí que dure 5 segundos más en ese orgasmo que en los de costumbre. Su boca estaba chorreada con mi néctar. Y verla saborearse era más rico aun.

La pregunta era ¿Donde estaba mi amiga? ¿Será que el viejo le estará dando la cogida que anhelaba? Así que le pedí a la señora que me llevará hasta donde podrían estar ellos. Ella solo sonrió con picardía y me tomo de la mano y me dijo: “Vamos, ella lo debe estar pasando mejor que nosotros” ¿Que carajo quiso decir con eso? Y para mi sorpresa cuando nos dirigíamos a la habitación donde creí que ella estaba pude ver a un grupo de aproximadamente 7 hombres rodeando a alguien. Mi curiosidad fue tanta que me acerque más. Solo podía ver que entre todos le estaban dando y si… Pensaron bien… Era ella… Ya estaban por hacer el famoso bukkake. Su cara de placer era de locura. Verla disfrutar de como la penetraban entre varios y sus manos seguían buscando meterse en la boca cuanto miembro se encontrará en el camino. Y así fue como el primero la tomo del cabello y eyaculo en su rostro. Dejándola con los ojos cerrados mientras uno tras otro hacia lo mismo. Hasta dejarla casi con el rostro completamente blanco y brillante. Pero si hace días atrás ella decía que eso era una aberración. Al parecer hay que vivirlo para dar fe y opinión. Yo decía lo mismo de los juegos eróticos de algunas mujeres con nuestro preciado ano, pero esta doña acababa de hacerme romper mis reglas. Cuando todos los 7 acabaron de jugar con mi amiga, quienes todos pensaban que era mi esposa y creyeron, porque mi cara de asombro no era normal. Fue una especie de bienvenida. Aunque yo hubiese querido tener a más de una mujer encima, pero no creo que hubiese aguantado la pela de dos como la señora que me dió la bienvenida para ser sincero. Yo solo tenia 27 años y mi experiencia apenas estaba comenzando. Pero aprendí algo de todo esto. En el sexo se vale todo. Pero jamás me vería involucrando a mi novia en algo así… O eso era lo que creía en aquella época. Hasta que conocí una tan perversa como yo. FIN

1 Comentario

  1. Encantador relato , el mio quizas te guste mas!!! Al igual q tu creo q en el sexo todo debe ser permitido siempre y cuando consigas a un trastornado como tú q quiera lo mismo, yo al menos no me coivo de lo q deseo… Si necesitas ayuda con tus relatos puedo contarte los míos …

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