Tu fantasia conmigo…

Tu fantasia conmigo…

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Hey… Tu… Si tu… Sabes que este relato es para ti. Tu que quieres estar encerrada en un habitación solo conmigo para poder liberar tus deseos, las perversiones que haz aprendido conmigo y se han despertado con cada letra que lees… Se que deseas estar casi desnuda frente a mi, segura de tu cuerpo, tus emociones y picardias. Quieres que te vea, que te admire de arriba a abajo. Se que te vas a desvestir con esa intensión, para que mi miembro me delate al estar frente a ti y parezca que esta a punto de romper mi pantalón. Quiero que ese instante seas la mujer más feliz del mundo. Sin miedo, sin penas, ni tabúes. Que seas erótica, sensual y atrevida.

Que rompas mi camisa al abrirla, yo quiero romperte cada prenda que te queda puesta. Así mismo… Romper… Que sientas como te la arranco aun puesta mientras te digo: “Hoy vas hacer mía carajita. ¿Estas clara de lo que te voy hacer sentir cierto? Quiero que grites… Quiero que gimas… Mírame cuando te hablo… Vas a sentir que te parto en dos pedazos cuando me tengas dentro de ti. ¿Estas lista? Déjame meter mi mano primero para sentir tu humedad… Waooooo que rico se siente… ¿Escuchas?”- mi mano te masturbaba y mis dedos te masajeaban los labios y el clítoris. Tu cerraste los ojos y abriste la boca como con intensión de dejar salir el primer gemido… Pero mi boca se acercó a ti y devoró tu aliento. Una mordida en tus labios te hizo poner los vellos de punta y solo me susurraste: “Haz lo que quieras conmigo, quiero gritar tu nombre… Y un no lo sé… Solo sé que eres mi Dueño y que quiero que me lo metas tan profundo que no pueda respirar, que no pueda hablar si quiera. Hazme maldades, azotame. Quiero liberar la put* que llevo por dentro, esa hembra que disfruta del sexo con locura, proponme lo que quieras que hoy estoy dispuesta a todo. Te daré todo… To… Do… ¿Me entendiste?” – me dijiste con una sonrisa malvada en tus labios y con una expresión de que ese encuentro será inolvidable.

Te acostaste en la cama y empezaste a jugar con tu cuerpo, solo querías que te viera como hacías todas aquellas noches, mañanas y algunas tardes para saciar tus ganas en mi ausencia. Ver como sus manos te recorrían cada centímetro los senos, el abdomen, tu entrepierna, chupabas tus dedos y los llevabas de nuevo a tocar tu clítoris. Tu mirada no se separaba de mi. Querías ponerme a sudar, que yo brincara encima de ti y te lo hiciera como un salvaje. Querías hacerme perder el control. Gemias y hablabas sucio con cada palmada que te auto brindabas seguido varios espasmos en las piernas. Ver como brotaba la humedad y sentir como me gritaba tu sexo por ser devorado por mis labios. Te pusiste en cuatro y podía verte acariciar las nalgas mientras tus dedos imitaban mi penetración, decías gritando mordiendo las sábanas: “Así me tocaba en tu nombre los días más intensos, los días donde tus audios me trasladaban a otra dimensión, ahora háblame, déjame escucharte Dueño de mis orgasmos, acércate, ven y mírame de cerca. Tócame, lame mi cuerpo, hazme sentir que soy tu hembra, rozame con esa barba mis nalgas, mi sexo.” a lo que te respondí… “Tus deseos son ordenes, déjame probar el sabor de tus jugos. Déjame sentir el calor de tu sexo con mis dedos. Quiero que sientas como mi lengua es capaz de hacerte gritar mi nombre. ” – ¿Me haras gritar como put*? – dijiste apretando la sábana y gimiendo mientras mis labios ya los sentías en el medio de tus nalgas mientras mi lengua te exploraba ambas opciones de placer… Y te dije: “Agárrate fuerte de la cama, que te haré estremecer como nunca antes” y usando mis dedos, mi lengua y mis labios te hice temblar las piernas hasta caer acostada. Abrazaste la almohada me gritaste que no me detuviera. Eso hice. No pare de tocarte, hasta verte eyacular por primera vez en tu vida. Tu gritos llenos de malas palabras me calentaban más. Y las escribiría si se pudiera hacer por aquí. Pero es rico ver ese lado oscuro de tu ser. Esa hembra ansiosa de sexo salvaje que ahora sentirá mi poder. ¿Estas lista para ser atada? Llego la hora de contrastar tu placer con el mío. Es mi turno de disfrutar.

Atada a mi cama, lista para ser devorada, me apoderare de casa una de tus curvas. Besaré cada centímetro de tu piel. Quiero que sientas como mis labios y mis manos son capaces de hacerte perder el control. Pero no puedes hacer nada para evitar que te siga acariciando. La sensaciones que te hago sentir son casi diabólicas es como si se apoderará de tu cuerpo el demonio del deseo y la lujuria. Tus gritos y movimientos son incontrolables. Y aún no empieza lo más intenso. Solo son besos y caricias, lamidas, mordidas y próximamente las nalgadas. Dejaré la huellas de mis manos en tu piel. Eres mía, y es la forma de marcar lo que me pertenece. Mis manos en tus nalgas, mis uñas en tu espalda, mis dedos en tu boca y mis dientes en tu cuello, senos y pies. Orgasmos, eso que otros hombres te quedaron debiendo, yo me pondré al día y querrás quedar endeudada. Espasmos esos que te dan cuando me lees y tienes que tocarte para calmar esos deseos. ¿Querías descubrir que se siente ser mi sumisa? Yo no soy el Christian Grey de tus novelas. Yo si existo. Mis manos si te pueden hacer sentir lo que tu cuerpo puede aguantar. Y lo vamos a averiguar… ¿Hasta donde serás capas de soportar mis azotes? ¿Y si lo mezclo con penetración… Podrá tu cuerpo reconocer el dolor del placer? Voy averiguarlo.

Sabes bien que no tendré límites contigo. La locura invadirá tu mente y no podrás hacer nada más que gritar y gemir. Soportar… Respirar profundo y mentalizarte. Ya estas metida en esto y no hay vuelta atrás. Solo te queda aguantar. ¿Querías placer? Aqui estoy para dártelo después de tanto esperar. Son tus sonrisas, tus quejidos y la velocidad de tus latidos los que me motivan a dar lo mejor de mi. Mis dedos, mis palmadas, mi boca, mis mordidas, mi lengua y mis dientes son suficientes para hacerte lograr que llegues a un sin número de orgasmos, espasmos, contracciones que te hacen hasta llorar de emoción. Ya no quiero oír tu gritos. Llego el momento de pasar al otro nivel. Solo llevamos 2 horas en esto y apenas comenzamos.

Le bajo un poco a la intensidad. Tus piernas tiemblan demasiado. Tus nalgas ya están color rosado oscuro y ahora tu boca estará sellada. No quiero escucharte. Ya no más azotes, es hora de las caricias, de la cera de vela por tu piel. Sentirás calor y frío un sin número de veces que ya no sabrás cual es cual.

Y empecé a jugar con el sentido de tacto de tu piel. Un hielo recorre tu espalda hasta llegar a tus caderas los escalofríos te invaden. Ver como tus nalgas se erizan mientras recorro tu piel con este hielo y solo escuchar tu respiración porque tu boca esta tapada. Cuando deje de hacerlo encendí una vela… Esta empecé a derretirla en tu piel. Dabas pequeños brincos con cada gota que caía. En un momento empecé hacer ambas cosas e intercambiar lugares. No sabias si las gotas eran frías o calientes, solo sentías como una aguja que penetraba tu piel levemente. Y libere tu boca… Quería saber lo que sentiste ya que ahora viene el sentido del gusto… Y solo me dijiste: “¿Que me haces? ¿Que es esto? Mi cuerpo se siente complacido con cada cosa que me haces… Me siento confundida, no pensé que este tipo de sensaciones fueran tan adictivas. No pares. Sigue. Soy tuya… Solo Bésame… Quiero sentir tu boca en mis labios… Muerdeme… Rompe mis labios si quieres… Ya no siento la diferencia entre el dolor y el placer que me generas. Pero estas claro que en algún momento me tendrás que soltar y seré yo quien te haga sentir lo que acabo de aprender…” a lo que respondí… “Por eso te dejare sin fuerzas para que no puedas hacerme nada… Mejor vamos al siguiente nivel.

Tus ojos vendados pero sigues atada. Es hora de probar tu sentido del gusto. Hasta empalagar tu boca… No usaré cucharilla para darte a probar lo que quiero. Usaré mi cuerpo, primero untaré un poco de Nutella en mis dedos para rozar tus labios y así verte saborear tu boca. Seguido de las fresas que tanto nos gustan. Allí muerdes y sientes como el ácido llega a tu cuello y hace que se haga agua tu boca. Más Nutella pero esta vez es mi miembro el que toca tus labios lleno de Nutella y tu solo abres la boca y usas tus labios y lengua para probar el sabor y sentir la textura y la temperatura. Te gusta, lo saborear, pero… Tus manos están atadas así que no lo puedes tomar como quisieras. Eso te desespera. Un trago de tequila no te caerá mal. Sal, tequila y limón… Y luego mi boca besandote de nuevo y tu solo me decías: “Que adictivos son tus labios, no quiero dejar de besarte. Ya me duele todo el cuerpo. ¿No hay posibilidad de abrazarte?” Y te respondí: “Tu eres mía a partir de hoy y podrás tener lo que deseas. Pero antes debes vivir todas mis pruebas y soportar lo que alardeas. Aun no me has sentido dentro ti y ¿ya me estas pidiendo clemencia? Prepárese carajita que ahora es que viene la pela.

Te puse en cuatro toque con mi mano la humedad de tu sexo para verificar que estabas lista. Después de unos roces con mi mano y un par de nalgadas tome mi miembro lo humedeci con tu lubricacion y lo metí completo en la primera embestida. Tu grito tipo gemido seguido de un par de golpes en la cama me hicieron saber que hacía lo correcto. Después de unas ocho veces empezaste a decir groserías. Sabes que adoro escucharte hablar sucio en la cama… “Dios mio… ¿me quieres matar o que? Pensé que me darías suave… Aaaaauuuuuuu ufffff por favor… No vayas a parar… Aaaaaaaaaaaayyy coñooooooooo… Que vaina más buena…. Así… Siiiiiiii… Soy tu put*, tu perra, la hembra que deseabas en tu cama… Dímelo… Tuuuu… Dime que soy tuya… Azotame… Haz que mañana no pueda caminar… ” Eso hice, empecé a nalguearte mientras te penetraba apretando de vez en cuando tus nalgas. Y rozando con mi dedo tu culo, que al verlo podía saber tus ganas de sentirme. Te dije: “Vas a ser mía por completo, así que prepárate mentalmente” a lo que me respondiste con voz de excitada… “Deja la labia y parteme el culo ya, se que quieres comérmelo desde hace tiempo” Así que tome el lubricante cubrí mi miembro con el, prepare tu agujero con mis dedos para dilatarlo un poco y note que estaba listo para ser poseído. Coloque la punta de mi miembro y sentí como tu misma empezaste a moverte buscando ser penetrada a la fuerza. Me mirabas, volteabas y te movías con mucha fuerza. Sentías un dolor placentero , tu voz cambio, sonabas a quejido, pero veía como mordias tu propio brazo. Y gritabas: “Parteme el culo, quiero ser tu zorra ninfomana esta noche, dame duro, mételo todo, así te grite que me duele… No me lo saques… Yo aguanto… Ok… Te quiero todo dentro de mi, mi Dueño, todo… Lo tienes grueso y largo, suficiente para… Coñooooooooo de tu madre…. Coño… Coño… Coño… Me estas matando… Me duele… Pero… Pero… Hay Dios mio… No lo saques todavía… Ya va… Putaaaaaa madre… Mi culo… Malvada sea… Que vaina más buenaaaaa Aaaaaaaaaaaayyy siento que me vengo… Dame más, dame más… ” Gritabas.

Ya cuando creías que todo acababa te dije: Tengo una sorpresa. Tal vez no estés lista para tanto en un solo día pero prefiero arriesgarme. Tal vez no se repita este encuentro y prefiero que vivas en mi mundo y saber hasta donde puedes soportar. “¿Ya que más me quieres hacer? Ya es hora que me des tu leche y me dejes hacerte llegar al orgasmo ¿Quieres?” Aun no, ahora es que viene lo bueno mi amor. No me vayas a odiar por tanto ¿quieres? Y me reí…. (Algunas saben como es mi risa pícara ¿cierto? Esa misma…) Te volví a atar a la cama, vendé tus ojos de nuevo y te pedí que te relajaras… Aunque ya era imposible estar relajado. Empecé a lamer tu cuerpo, desde tu boca y empecé a bajar hasta llegar a tu sexo, estaba caliente, húmedo, mi barba te rozaba y te estremecía. Me aleje. Y de nuevo empezaste a sentir una lengua entre tus piernas que te hizo suspirar, jugaba con tu clítoris de tal manera que en pocos segundos estabas teniendo otro orgasmo en eso sentiste mi verga en tu boca y la devoraste inmediatamente y nuevamente aquella boca devoraba tu sexo y tu mente explotó.

¿Alguien más esta con nosotros? Dijiste con el orgasmo en la boca. Y te volví a meter mi amigo entre tus labios y un shhhhhh usted disfrute y ya… Tu seguías disfrutando de mi erección mientras alguien te sentía allá abajo. No sabías quien era, además no era necesario. Solo quería poner algo de picante a la escena. Lo prohibido es más tentador. Además ella tenía rato escondida viéndonos. Faltaba menos que logrará hacerte llegar de esa manera tan explosiva. Así que se acercó a nosotros y te ayudo con mi miembro, ella empezó a lamerme y chuparme y tu solo la escuchabas cerca y te detenias. “Quiero saber quien es…” dijiste con voz fuerte y seria. Ella misma te quito las vendas y te dijo: Amiga, es hora de que hagamos explotar a este hombre de placer y que nunca más se olvide de esta noche… ¿Estas lista para ser liberada para atarlo a él? E inmediatamente tu sonrisa salio de tus labios… “¿Atarlo? Suena interesante… Creo que viéndolo de esa manera… Seremos buenas amigas… Creo que quiero devolverle todo lo que me hizo esta noche hasta que me pida clemencia…. (la maldad brotaba por tus poros) Así que… Te liberaron… Y a partir de ahora la historia cambiará… ¿Qué quieren que me hagan estas dos mujeres?

Quiero que me devoren. Que me hagan explotar unas tres veces. Quiero hacertelo profundo y duro, a ti mi hembra, mi sumisa, la que la curiosidad la mataba. Soy insaciable, pervertido y lujurioso. No soy normal, tengo reglas, códigos y aun me quedan algunos tabúes. Pero no me quedo con las ganas y se que tu tampoco. Somos similares y por eso te atraigo, libere tus más oscuros deseos, tus demonios, tus perversiones que hasta ahora solo eran fantasías. Azotame, adueñate de mis deseos. Quiero sentir tus manos en mi espalda clavando tus uñas, mientras ella sigue besándome y acariciándote. Esa mezcla loca de caricias, besos y abrazos. Me acosté en la cama y tu te quedaste encima de mi pelvis y ella se subió a mi cara rozando su sexo contra mi barba… Ustedes se sonrían. Sus senos brincaban con cada movimiento. Intercambiaron de puestos un par de veces hasta que ambas se pusieron en 4 pidiendo ser penetradas mientras me miraban con maldad y picardía. Sus gemidos eran lo que me calentaba y ya quería explotar. Ver sus culos rosados con mis manos marcadas me hacían elevar mi autoestima. Les le di que hicieran gritar… Así que me ataron… Y empezaron con sexo oral a dos bocas pero una de ustedes levanto mis piernas y metió su lengua en lo más profundo de mi culo. Haciéndome suspirar y gritar, pero no podía evitarlo. Me tenían atado. Su lengua me devoraba y penetraba y tu boca me lamia y chupaba mi sexo con placer. Sus dedos acariciaban lentamente mi culo. Yo no podía liberarme así que no me quedó más que disfrutar de sus locuras. Me masturbabas con tus manos y tu boca me hacía garganta profunda y la otra chica seguía preparándome para hacerme un masaje que no acostumbraba a recibir. Ya estaba a punto de explotar cuando les dije: “Me vengo… Y tu mano me apretó con fuerza moviéndola de arriba a abajo y logrando mi orgasmo cuando de pronto sentí como la otra chica deslizaba sus dedos dentro de mi haciéndome explotar con más locura. Y mi néctar cayó en sus bocas y ustedes solo saborearon con gran placer de mi miembro duro y erecto. Yo solo grite… CDLM No lo vuelvan hacer… Aún no superó ese tabú…

Continuar en esta cama devorandonos uno a otros. Penetrarlas mis niñas mientras escucho sus gemidos y suspiros, ansiosas porque no acabe esta noche. Mientras empecé a penetrar a la otra chica por detrás tu me besabas y veías como lo hacía. Me decías: “Dale duro, hazla gritar a esa perra” mientras aprovechabas para darle nalgadas y acariciarla. Querías que lo hiciera más duro y fuerte, te excitaba escuchar sus gemidos. Así que mientras yo seguía haciéndola gritar tu metiste tu boca entre mis piernas lamiendo mis bolas, mi culo y su sexo. Metías uno de tus dedos dentro de mi mientras seguías chupando eso me hacía controlar mis movimientos ya que cada vez que la penetraba a ella sentía tu dedo más profundo. Confundias mi mente. Me pedías a gritos: “Muévete, partele el culo a esta perra, que yo te lo voy a partir a ti, se que te gusta. Así que MUÉVETE DURO COÑO… acaba en mi boca…” Un escalofrío se adueñó de mi ser y sentí como mis piernas temblaban y el sudor me recorría en grandes cantidades por mi rostro cayendo en sus cuerpos. Hiciste que aquel orgasmo fuera doblemente explosivo no quise salir de aquel agujero, al contrario, la tomé de las caderas y le di tan fuerte que pegó un grito que hizo estremecer la habitación. Y tu entre risas dijiste… “Bajito que nos escuchan los vecinos” y yo sin parar de reírme en el medio de ese orgasmo, gritaba con lo que me quedaba de fuerzas: “Bajito naaaaa, bajito naaaaaaaaaaaaaa” Y caímos rendidos a un lado de la cama. Sin poder hablar, con la respiración acelerada. Tu cara era un poema. Verme exhausto, tendido, sin fuerzas te hacia sentir complacida. Esa noche fue una locura. ¿Que más podías pedir?? FIN ¿o quieren más?

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